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Mis favoritas de ayer, y de hoy
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July 05 Oh, qué escena tan gúlubre, Majestad“LOS ENIGMAS DE CARLOS V”
Yo sólo tenía que decir:
-¡Oh, qué escena tan lúgubre Majestad! Mientras paseaba de lado a lado del escenario, escuchando al rey, -que era Cristy Merino-. Bueno, pues llegado el momento, dije:
-¡Oh, qué escena tan gúlubre, Majestad! La foto inmortalizó el momento. Debo de tener 9 años... Cristy lo sabrá mejor.
Además de estar ensayando todo el curso, para este papel de paje, Cunina me hizo un traje... Camisa blanca con chorrera, pantalón de rayas, tipo la guardia Suiza del Papa, una especie de casullita en forma de trapecio y rematada con agremán dorado, boina con pluma y un broche grande, zapatos forrados por el zapatero con hebillas, y medias blancas. Menos mal que al año siguiente salí de mosquetero y sirvieron algunas cosas.
La primera vez que me tropecé con la muerte
Magdalena Ezquerra era de mi clase. Un día jugando al corro en el jardín se cayó para atrás y se mató. Me impresionó mucho, aunque no creo que supiera entonces lo que es la muerte. Me quedé muda. Sin palabras. Se la llevaron, y se nos olvidó. A mí... No. Pasé a Primero de Bachiller, y a Segundo:
Madre Mª de Asís.
Tenía los zapatos como los de Mery Poppins con las puntas gorditas y un poco remangadas; llegué a conocerlos muy bien porque hacíamos muchas filas en la sala de recreo, y, como era por tamaños: ¡Siempre la primera! Y no se movía nadie, hasta que no había silencio absoluto. Y así hasta la clase.
Nos apuntaba si íbamos a Misa en un cuaderno que tenía una solapita con los nombres15.
Hice 1º de Bachiller el año que cambiaron el uniforme. Me solían dar banda de Modales, pero igual es una ilusión porque en el cuadernito de notas, no aparece ninguna.
Nos reuníamos todo el colegio, en la Sala, en filas de bancos. Perpendiculares al profesorado, que ocupaba cuatro o cinco filas de sillas. Alfombra sobre la tarima. La Reverenda Madre Superiora en el centro.
Te iban nombrando te acercabas, y, hacías de reverencia. La banda era de colores distintos, en muaré. Como una beca universitaria pero cosida por los dos lados. La de Modales era morada.
Las notas (quincenales), estaban escritas en un cuadernito amarillo, con el anagrama del colegio. En 1954 estudiaba Ingreso de bachiller. Fueron:
Piedad.................................9 Exactitud.............................9 Conducta.............................8 Urbanidad...........................9 Orden..................................7 Modales..............................8 Aplicación..........................6 Asistencia...........................8 Religión..............................4 Historia Sagrada.................9 Lengua Española................7 Redacción y ortografía.......7 Historia y Geografía...........7 Matemáticas.......................7 Ciencias..............................7 Lectura................................8 Caligrafía............................5 Dibujo.................................5
En la hoja de la derecha ponía:
Ha merecido las bandas: De................................................................................................................................. ..................................................................................................................................... Observaciones del Profesorado Firma de la Directora
Debajo: “Observaciones de los padres”. Y firma de los padres. Mi padre puso en Enero:
-“Han pasado tres quincenas sin nota de piano”.
Él también lo había aprendido a tocar, ¡bueno! “Para Elisa de Beethoven”, y, pare usted de contar. Muñequita linda..., y aquello de: Tirorín, tantan, tirorín, tan tan tirorín, tantan, tantan..., a cuatro manos y de pié.
Al son de la chasca[2] todas poníamos los pies juntos. Y las rodillas. Las señoritas, se sientan con las rodillas juntas. Al son de la chasca, nos levantábamos y sentábamos al tiempo. Y en la Capilla igual para hacer la genuflexión. Y para salir.
La Madre Mª de Asís, nos cuidaba el estudio de doce a una, a varios cursos juntos. Sin levantar la voz, me miraba:
- ¡Es- tú- día! Y yo bajaba los ojos al libro, después de decirla:
-¡Es toy es tu di án do! Pero educada, ¿eh? Como ellas nos trataban a nosotras. Señorita, por favor..., y de usted.
En aquella clase se reunían varios cursos a esa hora, -economizaban Madres, o tal vez comían las otras-, Mayú Peña también estaba, que tampoco hacía nada. Y Mari Ángeles Cortabitarte. Como no la dejaron salir al baño, se hizo pis la pobre. Me dio mucha pena.
La fiesta de la Reverenda Madre Superiora
Todos los años al acabar el curso, hacíamos una fiesta a la Reverenda Madre Superiora, con la Kermesse16. Era una fiesta que íbamos montando con regalos. Había unas muñecas de trapo preciosas que hacían las mayores y las Madres. Se conseguían comprando papeletas. Con letras, había que formar el nombre de la que querías. Otras cosas también eran con números.
En un rincón ponían la pesca. Regalos con un lacito, y una caña. Más bien para los chicos. Refrescos, y cap. con medianoches, para merendar.
Mi padre se ponía malo, porque echábamos la tarde. Huía de los ruidos, de las multitudes, y del trato social. Estaba ya un poco saturado. Cuando le presentaba el Programa solía decir:
- Pues, conociendo a las Madres, esto va a durar unas tres o cuatro horas.
Tampoco le gustaban las bodas. Subía de trabajar, se afeitaba otra vez (tenía la barba tan espesa que yo creo que de cada poro le brotaban tres pelos). Toda la vida comprando máquinas que apuraran bien. Lo último fue una navaja de barbero -que guardo- la compró en París. ¡Se pasó semanas afeitando un globo, se le rompía, para coger práctica! Se ponía impecable, y... comía.
-Entre pitos y flautas, nos van a dar las tres de la tarde.
A mí me pasa lo mismo. No me gustan nada, pero nada, nada las bodas. Y puedo estar perfectamente sola y en silencio. Ahora, las fiestas nos gustaban a los dos. Pero no de comilonas y bailoteos de pueblo.
A Gustave. Thibon: (“Nuestra mirada ciega ante la luz”), ¡Qué otro libro de cabecera! le gustaba compaginar su vida de soledad en el campo, con su vida de sociedad en París. Tiempo de relación, y tiempo de reposición, tranquilidad, reposo, soledad, podemos llamarlo como queramos.
La función
Todo el año ensayando. Escogidas las “artistas”. A Conchita Salas siempre la escogían porque era muy lista, y tenía mucha memoria para aprender los papeles, y sacar todo sobresaliente en las notas. Me cuenta que recuerda la vara que dio en su casa hasta que consiguió una pelota de goma como la mía, porque botaba la que mejor17.
También Mary-Carmen Pereda se confundió cuando salió de Virgen y dijo: -¡Yo soy la Inmaculada Conción! De todas maneras en eso de los disfraces no se escatimaba. Lo que a papá le ponía más malo era la factura de los útiles. Porque eran gomas, sacapuntas... él tenía “un” lapicero, y cuando se gastaba le ponía una contera para alargarle. Cuando ya era de 1 cm. nos lo enseñaba para que aprendiéramos como se usan las cosas hasta el final, y no perdiéndolo todo.
Los regalos que nos hacían, mamá los guardaba en un cajón de su armario. Se solían juntar cosas iguales: estuches con pinturas Alpino, de esos de piel con cremallera, cuando éramos pequeños. Luego las famosas pitilleras, o las truses de carey a partir de los dieciocho años... Nos daba una cosa para usar. El resto por si había algún compromiso, o se necesitaba: ¡Al almacén!
Una vez, le regaló a Doña María Irastorza de Ruíz de Salazar una caja de bombones. Estaban pasados. Ella le dijo: -Oye Loli, ¿no son estos los bombones que yo te regalé el año pasado? ¡Cómo se rieron!
Los pupitres
Todos los años, cuando nos daban las vacaciones, dejábamos los pupitres vacíos. Los raspábamos con un cristal por fuera, y, los dábamos cera, y brillo. Al curso siguiente, el que nos tocaba, lo forrábamos entero por dentro con papel azul, o marroncito, porque no había más. De esos de envolver, de rollo grande, que ahora se llama “papel continuo”. Forrábamos también los libros y les pegábamos unas etiquetas con engrudo (pegamento de fabricación casera, hecho con harina y agua) en el lomo, todas a la misma altura, con el nombre de la Asignatura, y otra igual en la tapa con nuestro nombre, curso y nº. En la tapa del pupitre porque no eran mesas, sino pupitres, poníamos por dentro: “El Horario”. Algunas niñas tenían también una estampa de la Virgen. O un altarcito. (A Rafael Gómez Pérez le cabía un infiernillo para hacer natillas).
No creas que cabía mucho, porque a lo dicho hay que añadir: plumier, cuadernos, atlas, tintero y secante y alguna cosilla más. Si no eras ordenada: no cabía nada. Y a sabes lo que dice mi amiga Mary Carmen Pimentel: -“Que el desorden ocupa muchísimo sitio”.
Los primeros y los últimos novillos
Con Marisol Fernández, la hija de Kika, nos escapamos una tarde a coger grillos, por Tronquería. Como no llevábamos reloj, no calculamos el tiempo, y llegamos a casa mucho antes de la salida del colegio. Castigadas.
Mientras tanto en la huerta seguían creciendo los guisantes...
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15 Para poner la nota de piedad, asistencia...etc. 16 Era una especie de castañuela ovalada que se abría y cerraba como un libro. Nunca la tuve en la mano. Tampoco subí nunca a la tarima que había en las clases para las Madres, ni me senté en su silla... No sé si estaba prohibido, o no se nos ocurría. Más bien lo primero, porque estaban prohibidas muchas cosas. No recuerdo que hubiera castigos, pero te afeaban la conducta y te daba vergüenza no saber comportarte. Me vino muy bien. 17 Fiesta. Pero decíamos Kermesse. Igual que cuidábamos muchas otras palabras del vocabulario. Todo es educable: 18 Eran unas pelotas del tamaño de la mano de una niña pequeña. Yo creo que las fabricaba Firestone. Se podía votar en plano o en escaleras. El juego no recuerdo cómo se llamaba, pero era sobre siete cuadros. O escaleras. En resumen, la hoy famosa psicomotricidad.
La Prelatura Personal del Opus Dei
Itinerario jurídico de: La Prelatura Personal del Opus Dei
July 01 Una habitación con vistas
Una habitación con vistas
TITULO ORIGINAL: A Room With a View
June 30 México lindo y querido
De parte de Jose, que me encantó. Las canciones mexicanas, siempre tienen argumento, y un afecto especial y entrañable de juventud... ¿Verdad, Mariasun? June 28 Sólo los enamorados enamoran
El lunes 29 de junio San Pedro y San Pablo
Coincidiendo con la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, -el lunes, 29 de junio de 2009-, hace un año se inauguraba el Jubileo del Año Paulino. A lo largo de este año, se ha realizado un notable esfuerzo a distintos niveles, para dar a conocer su figura y su doctrina: homilías dominicales, publicación de biografías, conferencias divulgativas, congresos académicos, cursillos formativos sobre sus diversas Cartas, peregrinaciones tras las huellas de San Pablo por la llamada Ruta Paulina, películas, etc. De una forma especial, cabe destacar las veinte catequesis impartidas por el Papa, en los habituales encuentros que mantiene los miércoles con los peregrinos que acuden a Roma. La editorial de la Conferencia Episcopal Española (Edice), ha publicado estas bellísimas y profundas catequesis en un libro titulado “Aprender de San Pablo”, que bien pudiera servirnos para dejar grabado en nosotros el legado de este Año Paulino que ahora finaliza. Mención aparte merece la incorporación de las iglesias ortodoxas a este Jubileo convocado por el Papa, tal y como anunció el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I. Sólo los enamorados enamoran La fuerza de San Pablo nace de su profunda experiencia interior: "Vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2, 20). Fundado en la conciencia de saberse amado incondicionalmente por Cristo, Pablo vive con radicalidad los consejos evangélicos: “Por mi parte, muy gustosamente me daré y me desgastaré totalmente por vosotros” (2 Co 12, 15). La consecuencia lógica de todo esto es que la figura de Pablo “arrastró” en su tiempo –y lo sigue haciendo en el presente- a muchísimas personas, al seguimiento de Cristo: “Sed imitadores míos como yo lo soy de Cristo” (1 Co 11, 1). He aquí una de las intuiciones que más ha sido subrayada en este Año Paulino que llega a su fin: La Nueva Evangelización sólo podrá ser acometida con éxito por quienes estén “enamorados de Cristo”. Las características del momento en que vivimos acentúan más, si cabe, esta convicción. La secularización interna de la Iglesia se caracteriza por un estilo de vida relajada, “alérgico” a cualquier sacrificio y renuncia, que se expresa con un discurso plano, en el que sólo se desarrollan los puntos de consenso con la cultura dominante. La experiencia nos demuestra que por este camino, todos los proyectos pastorales están condenados a la esterilidad. San Pablo no buscó gratuitamente conflictos, pero tampoco los rehuyó cuando se presentaron. Nunca cedió a la tentación de procurar una falsa armonía con su entorno, sino que “combatió” decididamente con la espada de la palabra. En su ministerio apostólico no faltaron incomprensiones y disputas, tal y como él mismo reconoce: "Tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frecuentes luchas... Como sabéis, nunca nos presentamos con palabras aduladoras" (1 Ts 2, 2. 5). Sin embargo, no podemos olvidar que la clave del ministerio de San Pablo no está en su espíritu combativo; sino que, más bien hemos de decir que, la clave del espíritu combativo de Pablo se explica por su “encuentro” con el Resucitado: “Todo lo juzgo como pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús. Por Él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo” (Flp 3, 8). Lo que motiva a San Pablo es el hecho de ser amado por Cristo, de donde se deriva un celo apostólico inagotable. El espíritu de lucha que muestra el Apóstol de los gentiles en sus Cartas, así como su capacidad de sufrimiento, es proporcional a su amor por Cristo. La sabiduría de la cruz, cumbre del amor La vida de San Pablo es un ejemplo práctico del mensaje evangélico que nos introduce en la sabiduría de la cruz: “Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para nosotros (…), fuerza de Dios y sabiduría de Dios” (1 Co 11, 23). Aunque pueda parecer paradójico, la cruz es “sabiduría” para los judíos, porque revela el auténtico rostro de Dios, que el Antiguo Testamento sólo había podido mostrar parcialmente. Al mismo tiempo, la cruz es “sabiduría” frente a la filosofía griega, demasiado segura de sí misma y de su lógica. Gracias a Jesucristo, la cruz se ha convertido en la llave humilde que nos abre al misterio de la gracia divina. Así lo ha experimentado San Pablo a lo largo de toda su vida: “«Te basta mi gracia, porque mi fuerza se manifiesta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo (…) porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Co 12, 10). Este es el regalo que nos da San Pablo como conclusión de su Año Jubilar: la sabiduría de la cruz, reveladora del amor. La cruz es el camino que certifica y autentifica el amor… ¡No te tengamos miedo a la cruz, porque sería tanto como tenerle miedo al amor! Es imposible acercarse a la figura de San Pablo sin recibir una invitación a la conversión. ¡Glorifiquemos a Dios por la vida de Saulo de Tarso, testigo del amor apasionado de Dios por cada uno de nosotros y de la respuesta ardiente de quienes se dejan alcanzar por la llamada divina! June 26 MANIFIESTO POR EL DERECHO A VIVIR
MANIFIESTO POR EL DERECHO A VIVIR
At. Sr. Presidente del Gobierno de España
June 25 Mis cuadros
Mis pinturas en Internet. No las llevaré a la SUBASTA, llevaré: "Los 60 cuadros mágicos". Blu June 22 Blancamelia, 1944: Las cerezas
Las cerezas
Las cerezas para aprender a sumar: 1 + 1 = 2. A veces había que poner los números, otras veces dibujar las cerezas.
También nos daba columnas de periódico en francés, y teníamos que tachar una vocal por ejemplo, la A con un lápiz rosa, de la marca Faber: por fuera azul marino con rayas doradas, blando por dentro. (“Pero no se diría de algodón..., que no pesa nada”.)
Y copiábamos unos dibujos con el nombre en francés, debajo: Ponme de terre..., etc.
Cantábamos: Frêre saque, Frêre saque, Dorme-vous, dorme-vous, Sone le matine, sone le matine din, dan, don. Din, dan, don.
Sabíamos rezar en Francés el Padrenuestro, el Ave María, el Gloria. Aún lo sé. Es, como nadar, como montar en bicicleta..., No se olvida: -“Lo que de chico se aprende, tarde se olvida”. Me decía ayer Susana de Trueba.
Por eso os digo que hay que estudiar al día, de lo contrario: -Pierdes. -Pierdes comba.
La Madre tenía un banquito pequeñín, para rezar el Ángelus de rodillas, el caso es que era mi lugar preferido para sentarme. Me quedaba a la medida. Como a aquel hombre tan bajito tan bajito, que se sentó en un Euro y le colgaban las piernas. Y me dejaba.
Un día nos contó que los dientes son como un pueblecito blanco. Había que mantenerlo muy limpio: por arriba, por abajo, por delante y por detrás. Como la canción de Rosario Orbegozo.
La Madre Mª Esperanza se fue. Y lo sentí. El verano anterior me había escrito y me decía entre otras cosas:
- (...) “sobre todo, recuérdame cuando reces. Yo le pido al Niño Jesús un corazón muy grande para Blancamelia, que Le quiera mucho y Le consuele”.
Lo segundo me lo concedió por ella. ¡Estoy segura!
El cariño al Niño Jesús se concretó en el de Praga 5.- .
A los ocho años nos hacían “Pajes” del Niño Jesús de Praga. Nos imponían una cinta rosa con su medalla y unos cordones del mismo color en la cintura, que acababan en sendos pompones. La escultura del Niño todas la teníamos en la habitación sobre una peanita. Bueno, yo la tenía. Estaba vestido con una capa rosa, de pié, y con una corona alta –como una Tiara-.
En el mundo mundial... 1951 la Iglesia declaró el dogma de la Asunción de la Virgen. Y allí está. En cuerpo y alma. También me contestó la Reverenda Madre General, desde Paris. Madre Zénaïde, le 20 Janvier 1951.
Pasé a Elemental con la Madre Felicidad. Aquel año me hicieron Tarsicio. Llevaba impuesta una medalla de San Tarsicio. Grande como de tres centímetros, (menos centímetros, que ayer se la vi a mamá en el rosario.) (Lo dejamos en dos cm.) Representaba al Santo, muriendo apedreado por llevar la Sagrada Comunión a los presos. Nos colgada al cuello con un cordón de color Burdeos.
Tuvimos un libro precioso que se llamaba “Lecciones de cosas”. Lo mismo te enterabas de los primeros pobladores: los Iberos y los Celtas; que de cómo se fabricaba el papel.
También teníamos mapas de Historia Sagrada. Recuerdo uno que representaba el establecimiento del Pueblo de Israel en la Tierra Prometida. Se veía a dos hombres fornidos trasportando en un palo gordo, un racimo de uvas, “del tamaño de melones”. Así que, cuando sale un frutero con fruta no habitual no lo puedo evitar:
-¡De la Tierra Prometida!
Pasé a Medio, con la Madre Patrocinio. Me hicieron Ángel, la medalla pienso que era del Custodio. La cinta verde. Los pompones ya no eran redondos, sino como escobitas de lana verde. También se colgaban de la cintura con un cordón que ayudábamos a hacer a las Madres, en los recreos. Cada vez había que portarse mejor.
Para salir al cuarto de baño, pedíamos:
¿“Permiso al gabinet”?
Los niños también. Me recuerda Alejo Peña, que tenían que llevarse una rueda de madera con un agujero en el medio. ¡Más sucia! Ni queremos imaginarnos de qué. Y cuando tocaba recreo salíamos en fila, en silencio, y, con el dedito sobre los labios para que no se nos escapase ninguna palabra antes de llegar al jardín, sólo en Párvulos.
Jugábamos al corro con la Madre, y a hacer albóndigas de tierra, solas, junto a la Virgen Blanca, del jardín, que tenía unas pocas piedras alrededor. La rodeaba un rosal de rosas amarillas, que con el clima templado de entonces, y la orientación, duraban todo el año.
Dicen que yo, algunos días no quería salir al recreo. Cuando me preguntaban:
-¿Por qué?, contestaba:
¡Es que todas las mayorotas me soban!
Me cogían en brazos Menchu y Mariuca Salazar Irastorza 6.- -que entonces iba en una camilla de mimbre 7.-, por su parálisis-. Ahora ya tiene una silla eléctrica, que conduce estupendamente. Rosa Mª Díaz del Corral, Sarito, y toda aquella promoción, que tendrían 16 ó 17 años.
Mariuca salió del Colegio, en 1946. Pero, como era amiga de mamá, siempre nos tratamos. Y a su prima Luisita de León, que sabía tocar el arpa. ¡Cómo pronunciaba “sándwich”! Recuerdo muy bien que venían a veranear desde Madrid, ella y su padre: Don Manuel. Tío Manolo, le encantaban los niños. Profesor Mercantil, con bigote y sombrero, cariñosísimo. Nos enseñó a hacer pajaritas de papel mientras Luisita y mamá hablaban.
Nos encantaba “mirar”, porque las cosas no se tocan, el balancín de bronce de un reloj procedente de Cuba, en cuyos extremos se columpiaban dos negritos al dar la hora. Y esperar a ver el Cucú del otro reloj.
Papá y mamá las llevaban a la playa a fiestas, a los espectáculos de la Plaza Porticada, que en aquella época era totalmente inusual.
Un día subía mamá acompañando a Doña María7 a casa: -Oye Loli, ese que viene por ahí con pantalones vaqueros ¿Es mi hijo Juliuco? -Yo creo que sí. Cuando se iban a cruzar, sólo le dijo: sube a casa y cámbiate de pantalón.
Yo le recuerdo con pantalón corto. Aunque puede que, como papá a su edad, los llevara “golf”.
Mamá le parecía tan guapísima...
Sólo le dejaban ir al fútbol con papá. Y eso que entonces venía hasta la Realeza. Guardo una foto de 1924 en la que están Don Juan, Don Gonzalo, y, Don Jaime, asistiendo a un partido entre el Racing de Santander, y la Gimnástica de Torrelavega. Se la mandé a su Alteza Real Don Juan-Carlos. Me contestó con una carta de agradecimiento de su parte.
Y es que: “Es de bien nacidos, ser agradecidos”, que decía María.
NOTAS
4 La historia de este Niño es Cordobesa. Fue a parar a Praga, por el matrimonio de un polaco con una señora de Córdoba, y se lo llevó porque le tenía mucha devoción. Estuvo encerrado en una gruta de su castillo por las persecuciones, hizo varios milagros y ella lo entregó a las autoridades, que lo pusieron cómo Patrón de Praga. Testimonio de Beatriz Giráldez de Utrera. 55 Salía con mis padres al teatro, al cine, a la playa. Una vez se cayó, y quería volver a casa. Mamá le pregunto: -¿Pero tú te has hecho daño? - No. - ¡Pues entonces, vámonos! Y se fueron. Llevaba unas muletas y unos hierros en las piernas – tipo Forrest Gamb-, y mamá nos aleccionaba en casa. No se le mira a las piernas. Tampoco podíamos mirar si había un accidente en la carretera. O, si se sospechaba que un señor estaba haciendo pis al pasar con el coche por los pueblos de Torrelavega a Santander. ¡Total, que no vimos nada! A mí me ha servido mucho en mí vida interior. Ya venía entrenada para guardar la vista “cuando hay que hacerlo”... 66 En 1947 no había otra cosa. Ahora hay de todo, sobre todo en Alemania, me dice Manolo y Flor Benito, que tienen una ortopedia. Por los desastres de la Guerra. 7 Tenía tal corazón que más de una vez bajaba hasta la Panadería de Pilar, frente al colegio, y le decía: Dame la ropa que te la tendemos en nuestra galería y en un momento se seca. Igual Don Julio: ese niño… ahora no puedo, pero a la vuelta paso a verle. No cobraba sus visitas médicas. Era además un gran pintor, le recuerdo con aquel lienzo enorme de “Cacería”, pinta que pinta. Ahora lo tiene Mariuca en su preciosa casa. 8 Se fue a cuidar leprosos a la isla de “Molokai” y allí murió contagiado, y lleno de alegría. Convirtiendo y cuidando a todos en la isla.
June 21 Película de Ricky
Historia preciosa de Ricky, -el biznieto de mamá-, y su madre, desde la clínica donde nació, hasta hoy que cumplió cinco meses. Patricia, en el minuto 11, es igual que tú. Blu ¡Bienvenido a mi espacio! Te vas a reir con mis memorias, porque eso es lo que pretendo.
Que te enganches a mi blog como aquel que arruinó la receta de Arguiñano. ¡Tan a gusto estaba leyendo! Un favor..., no te vayas sin dejar rastro. Si algo te molesta, te anima, o te ilusiona:
DIMELO... A mi también me anima, me ilusiona, etc... Gracias
Blu
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