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日志


7月31日

♪... ♫... Matarile, rile rile...♫...♪

 


... ♫... Matarile, rile rile...♫...♪


Bueno, no.

Ya sé que son las llaves las que están en el fondo del mar, pero...

¿Dónde está el Reino de los cielos?


Y decían hoy las palabras de la liturgia de la santa Misa:


-“El Reino de Dios, está dentro de vosotros”.

Im-presionante.


Las parábolas, con que Jesús hablaba, eran relatos muy sencillos que usaban los maestros de Israel, para hacer fácil de entender lo que predicaban.


Y Jesús, está cansadísimo.

Su palabra cautiva.

¡Engancha!

Pero quiere que se nos quede dentro, y demos frutos permanentemente:


El que tenga oídos para oír, que oiga”.


El que va con prejuicios, no entiende nada.


El corazón noble y generoso, está abierto a abierto a acoger la semilla, porque..., ¡es divina!


¿Qué te dice el Espíritu Santo?

Ya sabes que sopla bajito...


Y Jesús, les explica la parábola del sembrador...


Vivir, es encontrarse con dificultades.

Ser sentimental, es ser superficial.

No digo que no hay que tener sentimientos, digo que hay dificultades...


Pa las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo yo me las subo”.

Jesús, juega a la contra.

Sabe de la poca fe de los apóstoles.

De la mala fe, del Sanedrín.

Y se agota.


Especialidad de la casa: El cansancio.

Nos cansamos en el trabajo, en las tribulaciones con que Dos nos prueba...

No asustarnos,

no extrañarnos.


Hoy, se miente por huir del dolor a un mundo irreal.

A los bienes materiales.

A la triple concupiscencia que dice san Juan.

Al esoterismo.

Y no se afronta.

Es la dictadura de relativismo...

No.

Alegría, optimismo...

Confiad, Yo..., he vencido al mundo”


-¿Qué hay que sufrir?

¡Pues se sufre!, que tenemos la Gracia de Dios!

El orgullo, la soberbia, mi manera de ser...

¿Y qué?

La realidad del mundo.

Así es la vida....


Ser realistas.

Con un realismo sobrenatural.

Soy hija de Dios. Eso si que es real...

Eso si que es objetivo.

Y daremos fruto permanente.

Daremos; constantemente.


Llenos de esperanza.

Con corazón noble, y generoso.


El Rincón, 26 de julio de 2009








7月29日

Una ONG, que dura 20 siglos

 


Una ONG que dura 20 siglos


No sé cómo podéis ir por la vida sin saber historia, nos decía Teresa Calvo Serer en el colegio.

No lo sé, pero ahí vamos...


Éste verano me he puesto a repasarla, así que aquí os escribo unas pinceladas de los apuntes que tomé en la primera clase.

Ya haré algún hipervínculo.


Historia, e historia de la Iglesia Antigua. Es la misma Historia.

Y ya me estoy llenando de esperanza.

Y está muy bien; porque la esperanza es lo último que debemos perder.


La historia es una acumulación de datos. Pero, no solo.

 

La historia es un proceso.

Tenemos en la mente una línea diacrónica.


Para estudiarla la dividimos en etapas.


La cabeza de un historiador es:

- Conocer las causas

- Saber el desarrollo

-Ver las consecuencias

Desconocer la historia supone una laguna impresionante.

Pero desconocer la historia de la Iglesia, es ignorar cuales son nuestras raíces cristianas.

Saber qué es una Sagrario, un Pantocrator..., es además cultura.


¿Quién era Galileo?, ¿A qué llamamos La Inquisición?

La historia de la Iglesia está a menudo muy mal interpretada...


El cristianismo es una religión histórica, que ha ido extendiéndose “con la persecución del mundo y el consuelo de Dios”, -decía San Agustín-.


Sufre los cambios humanos.

El Verbo, -la Palabra de Dios hecha carne, el Hijo de Dios-, vino, y fundó una Iglesia1, una comunidad, hasta el fin de los siglos.


Sobre Pedro.

-“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.

San Pedro, que fue el primer Papa.

La lista de Papas no se ha interrumpido nunca. Hasta Benedicto XVI.


Es un misterio divino.

Es la pequeñez humana, y la grandeza de Dios, que perdura veinte siglos.

El evangelio, es la palabra más eficaz que se ha escrito en la historia.



Se puede estudiar la historia, por los hechos, y se puede estudiar como ciencia.

Investigando más.

Se llama: Historiografía.

Es decir, historia de la historia.


Para entender el mundo, para entendernos a nosotros mismos, necesitamos saber historia.

Conocer cuales son nuestras raíces.


Como ciencia, tiene sus fuentes, pero no solo escritas.

Existen fuentes orales.

Arquitectónicas...

El Archivo de Simancas, contiene todos los datos sobre la historia de Europa, apenas conocemos el 20%, no lo hemos explotado.


Son fuentes históricas:

- “Las actas de los mártires”.

-“Las Martiria”.

-Los escritos de historiadores como Eusebio de Nomeacuerdo.

-Las Crónicas de los siglos V, al de la Iglesia Bizantina.


¿Y cuáles son sus métodos?

La heruística, para buscar documentación.

Y la hermenéutica, para corregir lo investigado.


Hoy, interesa sobre todo las conclusiones; aunque como ya escribí, la historia está muy "utilizada"...


¿Los fines de la Iglesia?

La salvación de todas las almas.

Podemos decir que es la gran ONG que dura ya 20 siglos.


La hemos dividido en dos periodos para estudiarla mejor:


Desde su fundación en el Siglo I, hasta el año 313, con el Emperador Constantino:

Primer periodo.


Del año 313, a finales de Siglo V, con “El cisma de Oriente”, que aún perdura y no fue:

Que simplemente no se entendieron”, hubo mucho mar de fondo, como veremos...


-Teodosio

Controversias

Concilios de Nicea, Constantinopla

Apologética


-Edad de oro de la literatura:

San Atanasio

San Juan Crisóstomo


-El monacato:

San Benito, que reconvirtió Europa. Cambió la vida.


-El Cisma de Oriente

(Continuará)

El Rincón, 25 de julio de 2009



1Comunidad visible, realidad invisible, la define un libro de Derecho que encontré de mi hermano. Me gusta mucho esta definición.

7月28日

La tierra es muy pequeña

 


La tierra es muy pequeña, si es grande el corazón


El Reino de Dios es eterno.

Eso es lo perdurable, las cosas pasan, pero no sus palabras.


-“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.


En aquel tiempo, salió el sembrador a sembrar”...


La semilla crece sin que nos demos cuenta.

Es divina.

Nosotros hemos preparado la tierra.

Rezando.

Para que esté esponjosa, oxigenada.

Y, la semilla germina.

Primero sale la hierba, luego las espigas, después viene la siega...


¡Nosotros si que somos planetarios!

¡Nos interesa el mundo entero!


La primera vocación, en casa está.

Unos llegaremos a la hora de la hierba.

Otros a la hora de las espigas.

Algunos a la hora de la siega...

Porque vivimos la unidad.


¿A qué compararemos el Reino de los cielos?

Es como una semilla de mostaza, -la más pequeña de las semillas-, que una vez sembrada, llega a ser la mayor de las hortalizas...

Y los pájaros encuentran sitio para anidar en sus ramas.


Vosotros...

¡Sois la luz del mundo!

Vosotros...

¡Sois la sal de la tierra!, -dice el Señor a la muchedumbre-.

No a unos pocos, ¡a la muchedumbre!


Cuando se paladea el amor de Dios, ¡duelen las almas!

Cuando el alma se desborda de amor de Dios, cae sobre los demás.


¡Esa es la misión!

Ese es el ejemplo de amistad real.

Es un trabajo de irradiación.

Hablar.


La fe, entra por el oído.

Alegres, imprudentes.

Cuanto más imprudentes, mejor.

Simpaticos, optimistas.


No es cuestión de caracter, es cuestión de virtudes.

Gancho sobrenatural...

Ese es el núcleo de la persona.


Cordialidad, espíritu de servicio.

Focos activos de buena doctrina cristiana, diáfana.

Y..., los espíritus adversos quedan, ¡planchados!


La santidad del matrimonio..., la enseñanza...

¿Cambiamos de pareja?...

Esta película, ¡ya la hemos visto!

Volver a explicar la santidad del matrimonio.


Hacer de la vida...

¡Una delicia!

Con la humildad..., con la sonrisa, -aunque a veces, yo entiendo que no es fácil sonreir-.


¡Lo que se puede hacer con una sonrisa!


Faros de luz.

Puntos de referencia...

Pero... ¡Si somos contemplativos!

¡Sino..., no!


Me lo pide el Amor.

Que no es un amor transgénico, -que acaba en mí-.

Que la semilla sigue dando fruto.

Más...

La insatisfacción del amor, pide más.


Espíritu de pioneros:

-¿Qué he hecho yo, ¡hoy!, por los demás?


¡Qué yo vea con tus ojos!

¡Cristo mío!

¡Jesús de mi alma!

He rezado, he ofrecido, he hablado...


Desde de la mano herida del sembrador.

Empapada en su Sangre.

¡Lanzada lejos!

¡A todos los caminos!

¡Para todas las gentes!

La buena semilla del Amor.


 

7月27日

Cuando el sentimiento anula la razón

 

Cuando el sentimiento anula la razón



A los pocos días de la muerte de Rayan, el niño fallecido por el trágico error de una enfermera en el Hospital Gregorio Marañón, Borja Montoro publicaba en el diario La Razón una viñeta gráfica, de esas que cuestionan nuestros presupuestos y ponen al descubierto nuestras hipocresías. El texto era el siguiente: “Si en lugar de haber muerto esta semana a causa de un dramático error, hubiese muerto hace un par de meses como consecuencia de un aborto, hoy nadie hablaría de esta pobre criatura”.

Ciertamente, ha sido llamativo comprobar cómo la opinión pública nacional llegó a estar conmocionada por aquel suceso fortuito, al mismo tiempo que continuaba sin mayores resistencias la tramitación política de una legislación que considera el acceso libre al aborto como un “derecho”.

Me permito también aducir como ejemplo otro suceso más lejano: En octubre de 1991 una niña de doce años, llamada Irene Villa, sufría junto a su madre un cruel y despiadado atentado de ETA, en el que perdió las dos piernas y tres dedos de una mano. El telediario del mediodía ofreció unas impactantes imágenes en las que Irene se intentaba levantar del suelo sin ser consciente todavía de que le faltaban las piernas. Aquellas imágenes conmocionaron la opinión pública, hasta el punto de que a las pocas horas, en lugares de notable connivencia con el terrorismo, se organizaron por primera vez, manifestaciones espontáneas contra la banda armada.

El influjo de aquellas imágenes había resultado más convincente que todos los discursos de condena de la actividad terrorista o, incluso, que los argumentos en favor de la dignidad de la vida humana… ¿Es que acaso, en los anteriores atentados terroristas, no se había derramado sangre o no se habían generado viudas y huérfanos? ¿Tendremos que reconocer, tal vez, que los argumentos racionales son incapaces de iluminar y cuestionar nuestras conciencias? ¿Tan inmaduros podemos llegar a ser, como para dejarnos dominar por nuestra emotividad -“ojos que no ven, corazón que no siente”-?

De la misma manera que el impacto de unas imágenes y su efecto emotivo pueden llevar a la opinión pública a posicionarse en defensa de unos valores éticos, también puede ocurrir -y de hecho ocurre- exactamente lo contrario. Nuestra cultura actual, calificada por muchos como de “pensamiento débil”, es fácilmente manipulable. ¡Es lo que ocurre cuando el sentimiento anula la razón!

Ciertamente, la cultura de hoy se caracteriza por una notable sobreexplotación del sentimentalismo, en detrimento del uso recto de la razón. Es más, no son pocas las personas que confunden los sentimientos generosos o altruistas con la pura emotividad, como si el hecho de conmoverse o emocionarse fuese sinónimo de tener una alta sensibilidad moral.

Es verdad que solemos calificar nuestra cultura como “racionalista”. Sin embargo, no queremos decir con ello que nuestra cultura utilice en exceso la razón… ¡ni mucho menos! El racionalismo de nuestros días considera verdadero sólo aquello que es experimentable y palpable, rechazando la apertura a la fe. En realidad, para que los términos no llamen a la confusión, quizás debiéramos designar a la cultura actual como “materialista” o “tecnologicista”, en lugar de racionalista.

La Iglesia compagina su discurso de fe, con el recurso continuo al discernimiento racional. Como reiteradamente está remarcando en su pontificado Benedicto XVI, una de las grandes tareas de la Iglesia es reclamar la razón. Más aún, algunos han designado la pastoral de Benedicto XVI como una “pastoral de la inteligencia”. En su última encíclica, “Caritas in Veritate”, el Papa hace afirmaciones como las siguientes: “Sin la verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo”, “La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal” (nº 3).

Ciertamente, a pesar de lo dicho hasta aquí, queda en pie la expresión de Pascal: “El corazón tiene razones que la razón desconoce”. Pero en nuestros días es necesario remarcar que no debemos confundir la emotividad con el afecto. El verdadero amor ha de ser afectuoso, pero no siempre emotivo. Y es que… ¡hay emociones que no construyen, y emociones que afianzan la afectividad en el amor! Solamente la razón será capaz de discernir entre ambas.

7月25日

De memoria

 

El capitán pirata


Aprende el evangelio de memoria. A mi amiga Viky, se lo hacían aprender así en su colegio.

No.

Yo no me lo sé entero de memoria, pero sé cuando unas palabras las ha dicho Él.

Aprended de mí, que soy manso, y humilde de corazón”, es suyo.

Él sí que es manso.

24 horas de mansedumbre en el sagrario, esperando.

Sin protestar.

Paciente.

Sin claustrofobia.

Porque nos quiere.

Esa lección nos das..., pacientes, con nuestras miserias.


Tú paciencia, al sentirte observado de cerca: Críticamente.

Por eso curas en sábado. ¡Qué poder, qué libertad, y qué señorío.

-”¿Es lícito curar a un hombre en sábado?”, -preguntas-.

-Ellos callaban.

Mirándoles con ira, entristecido, dijo:

-”Extiende tu mano”. Y le curó.

Paciente.

Paciencia: Palabra compuesta de paz, y de ciencia. No me acuerdo dónde lo aprendí.

Siervo.

Así, entra en el mundo.

Humilde.

Siendo de condición divina, se desprendió de su rango y se abajó hasta el extremo...

No retuvo su condición...

Se anonadó a sí mismo, tomando la forma de siervo.

Se humilló.


No hay hombre sin humillación, alguna vez tendremos que humillarnos, o ser humillados.

Alguna vez, tendremos que doblar la cabeza...

Y así, colma la capacidad de amor su Padre-Dios.

Con vuestra paciencia:

¡Dominaréis la situación!


En estas virtudes tenemos arte y parte.

Las virtudes teologales, las da Dios, las cardinales son virtudes morales. Las humanas, se apoyan en ellas... Pero..., la humildad, la mansedumbre, la paciencia, hay que ir a conseguirlas:

¡Al abordaje!

Todos tenemos un defecto dominante, es como un capitán pirata.


Don de sabiduría.

Nos hace amables a los ojos de Dios.

Es.

El licor de la sabiduría”.

En vasos de barro lo llevamos, ¡por supuesto!, pero también los vasos de barro se arreglan con lañas.

Las lañas de nuestra alma lucen entonces como condecoraciones.

No es ser superdotados.

Es ser sabios. Con esa sabiduría que no la dan solamente los libros ni el estudio.


Hoy se quiere abrogar la ley natural por una ética universal..., el Señor se ríe:

-¿Por qué no abrogáis también la ley de la gravedad? ¡Veréis que tortas!

Dios se ríe de ellos...


No te amargues, sabemos cómo termina la historia:

Unos a la derecha: Venid, benditos de mi Padre...

Y otros a la izquierda...


¿Y si nos rompemos?

¿Y?

¡Las lañas!

Y conocer toda mi necesaria dependencia de Tí.


Enchufado a la red: Eso es la oración.


El que quiere ir autónomo, va con pilas, y las pilas se gastan.


Humildad de la razón..., es docilidad

Humildad de la voluntad..., es generosidad

Humildad de la carne..., es castidad

Sin excusas.

Sin poner pegas.

Negándote.

Humildemente...

Mansamente...

¿Eres así?...

¿Te conoces?...


El Rincón, 19-07-09

7月23日

Con el primer rayo del sol

 

Con el primer rayo de sol


Al amanecer del tercer dia, las mujeres buscan el Cuerpo de Cristo, para acabar de embalsamarlo.

Muy de mañana, porque el amor es madrugador.

De entre esas mujeres, santas, sobresale Mª Magdalena.

Le había sido perdonado mucho, y ella llena de Gracia, -porque el perdón da la Gracia-, ama mucho a Jesús.


Son mujeres valientes, maduras, cristianas.

¡Qué labor de almas se hará en el mundo, bien unidas a la Cruz de Cristo!

Hoy como ayer...


Y  Jesús, no estaba en el sepulcro...

 

¡Ha resucitado!

A pesar de la guardia que puso Herodes...

¡Jesús ha resucitado!

La Vida, pudo más que la muerte.


Y el ángel dice:

-¿Por qué buscaís entre los muertos al que vive?

Turbación.

Desconcierto.


María entra entra en el sepulcro, y ve a dos ángeles.

Uno, a la cabecera, otro a los pies.

Visten de blanco.


-Mujer, ¿por qué lloras?

-Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto.


Entonces, vuelve la cabeza y oye:

- María

- ¡Rabboni!

 

¡Maestro mío!, y se echa a sus pies.

No dice el Señor, -no me toques-, como aparece en algunas traducciones. Dice:

- No me retengas, porque aún no he subido al Padre.

Anda, y ve...

Y sigue el evangelio.

¡Es todo un tratado de Teología!

Subo a mi Dios, y a vuestro Dios...


Está tan contento el Señor, que la pone por notario, -en una época en la que las mujeres, no contaban para nada-.


El amor de Dios es imprescindible.

¡Enamórate, y no le dejarás!

¡No le dejes, y te enamorarás!


Y, lo más dificil de la Redención:

Podemos conectar Contigo.

 Podemos recibirte en la Comunión.

Por el amor de Dios que has derramado en nuestros corazones.

¡Eso es el apostolado!


No se compra la felicidad.

No se puede comprar.

Ni con todo el dinero del mundo.


¡Dios mío!

 

Los aristócratas del amor en el mundo.

La cercanía Tuya, despierta el amor en mí.


La Virgen, fue la primera que conoció la Resurrección.

La primera que lo vio en Belén.

¡Experta conocedora del rostro de Jesús!

 

Como nosotros...

Al recibirle, se renueva nuestro amor cada mañana. 

 

Cuando nacen cenizas, un viento enciende las brasas.

El viento sereno y limpio que tu me mandas...


Por amor, hay quien pierde su vida.

Hay quien pasa las noches llorando, por un amor.

 

¡Qué dicha es gastarse por un amor!

¡Qué dicha, perder la vida, quemar las naves por un amor!

Por un Amor..., así.


7月14日

¿Por qué a mí?

 

 
 

El zapato de la Cenicienta

 

 

El zapato de la Cenicienta

 

Hace días que traigo la mosca sabia detrás de la oreja.

¿Por qué se produce el ateísmo, -el mayor mal de nuestros días-, porque transciende...?

¿Cuáles son sus causas?

El catecismo de la Iglesia católica, -mal llamado por algunos, el catecismo del Concilio Vaticano II-, lo recoge en su Constitución Gaudium et Spes.

El catecismo anterior, el de San Pio V, recogía la doctrina del Concilio de Trento.

Sin embargo, todos los catecismos hay que recibirlos en el conjunto de toda la fe de la iglesia.

Por eso digo mal llamado... Es siempre y todos los catecismos: Toda la fe de la iglesia.

 

Bien, pues en los puntos 20.1 dice la Constitución, que muchas veces detrás del ateísmo, está el materialismo.

Trabajar, y trabajar...

Trabajo.

No queda sitio para el espíritu.

Y vivimos como si no lo tuviéramos.

Como sin alma.

Y el hombre queda anestesiado.

 

Pero, hay algo que está más en la raíz.

En la soberbia.

En una falta de autonomía de la naturaleza humana frente a Dios.

Una concepción del hombre como la del pecado original:

"Dios es nuestro enemigo".

 

Dilema totalmente falso, pero filosofía que va quedando ahí..., en los hombres, en algunos hombres.

Como en el cuento de "La ratita presumida"..., seguimos cantando:

"Yo quiero conocer el mundo, y ¡que me dé el sol"...!

Solitos...

Sin depender de nadie, sin que nadie nos marque las normas...

 

Parece que si Dios es grande, es porque tú eres una cucaracha.

Se le presenta a Dios como una oposición.

Somos maniqueos.

Tenemos esa tendencia a oponer lo que no hay que oponer.

La autonomía humana y/o  Dios.

No es así.

 

Nuestra relación con Dios es de amistad.

¿Y qué es la amistad más que libre sumisión de amor?

Tanto..., que hay gente que por no dejar de ser libre, renuncia a amar. Por ejemplo el protagonista de Memorias de África.

 

-"No comas de ese árbol", fue la prueba de amor. De libertad..., no de coacción.

Y la serpiente..., oponiendo:

"Si coméis, seréis como dioses".

 

El amor se liga con esa libre sumisión.

Dios también se somete a nosotros. Se ata, ¡y de qué manera!

Quizá no lo pensaste nunca.

Se ata a nosotros bastante más que nosotros a ÉL.

¡Y espera!

Y tiene la santa paciencia de esperar a que vayamos... Ahora sí..., ahora no...

No.

Amarnos no le quita la libertad.

Igual que a nosotros.

Al contrario.

Él no se impone.

Nos quiso libres.

Nos dejó: "En manos de nuestro libre albedrío", -estudié yo cuando no lo comprendía-, que esa es otra. Y sor María Navalón, la profesora de Física, decía:

Pues de memoria. ¡Ya lo comprenderás!

 

También existe una causa de ateísmo más sistemática:

El concepto enfermizo de libertad.

Y se dice, que la libertad se explica por sí sola.

 

"No es la verdad os hará libres"..., -que dijo Jesucristo-. 

Es:

"La libertad nos hace auténticos", -dice nuestro Presidente de Gobierno-. No me importa escribirlo, está publicado.

Erróneo.

Es la verdad lo que me hace libre.

Se puede conocer la verdad con libertad.

Si el único progreso es el progreso técnico...

Si la ciencia, puede hacer todo lo que puede hacer...

Sin preguntar si eso es bueno o malo para el hombre...

La bomba atómica...

La clonación de un hijo, (Que está por ver...)

Un chip para no estudiar...

 

Es renunciar a la capacidad del hombre a conocer la verdad y el bien, cuando precisamente eso, le está fundamentando su dignidad. (G. et S. nº 21).

¿No es autodestructivo para el hombre?

 

El tener fe no le hace al hombre ser menos hombre. (Por ejemplo: El matrimonio, es un acto de fe y de esperanza en el otro...).

 

El hombre es grande porque se parece a Dios.

Los que no creen.: "Proyecto Simio al Congreso".

Si A = B...

B=A... No explico más, porque ya lo hice en su momento.

 

Es el alma, lo que nos hace originales.

Aunque los genes fueran iguales. (A los de un mono, a los de un hermano).

 

Estamos redimidos.

Es decir: Perfeccionados por Cristo.

¡Como fuimos al principio!

Recuperamos los dones sobrenaturales del paraíso...

 

Si el hombre es un animal, se puede matar...,  un embrión..., ¡es una cosa...!

 

Negamos a Dios, y pasamos de la evolución a la involución.

Y se hace con él lo que se hace con un animal, y no nos lo comemos porque no se ha puesto de moda.

 

El que pierde la esperanza eterna, pierde la capacidad de transformar esta vida, porque se ve engullido por ella.

 

El deseo más profundo del hombre es amar.

Hemos sido creados por amor y para el amor.

 

Para que disfrutemos del amor ¡ETERNAMENTE!

 

Encaja perfectamente con el deseo natural del hombre, como el zapato de la Cenicienta.

 

 

 

 

 

 

7月13日

1986 El verano de las esperas

 

 

El verano de las esperas

 

Hace 22 años que nació mi sobrino Alvarito: "Ranita", era, -es-, para mi una cosa preciosa.

Digo que fue el verano de las esperas, porque no hice otra cosa.

Primero que yo viajaba de Valencia a Madrid para hacer un curso en el Colegio Mayor Somosierra.

 

Había quedado con Álvaro en que iría a recogerme en la estación del autobús.

Llegué.

Esperé una hora, dos...

Y me marché en un taxi preocupada porque no daba con él.

 

Creo que fue al día siguiente cuando en el primer rato libre que tuve, me agarré al teléfono y llamé aquí y allá...

Efectivamente, habías nacido ayer por la tarde.

 

Volví a quedar con mi hermano para ir a verte.

Y volví a esperar, porque el Mayor estaba esquina Joaquín Hoyos con Arturo Soria, muy fácil si lo sabes...

Esperé.

 

Fuimos a comprar aconsejados por Mary Carmen Sánchez- Merino a una joyería del centro. Un detalle para tu madre.

 

Y en el centro de Madrid, por la zona de Pontejos vimos por primera vez cómo un señor se burlaba de la autoridad.

 

Efectivamente.

Mira ese, me dijo tu padre...

El guardia diciéndole que ahí no se puede aparcar, y él aparcando marcha atrás...

 

Nosotros no. ¡Siempre por lo legal!

Esperando...

 

Por fin con el regalo, llegamos al coche. Un Opel Cadet recién estrenado.

Y tu padre dijo:

 

-¡Menudo año que he tenido!... Casa nueva, coche nuevo, me han ascendido a capitán, y el niño…

¡Pero lo que más me gusta es el niño!

 

Y me llevó a verte, sin más esperas.

 

¡Tenías que haber visto el cuadro..., tu madre que quería darte de mamar, y tu padre en cuclillas sujetándote por el culete!  ¡Y tú, que todavía no podías mamar, porque a tu madre no le había subido la leche...!

 

Tengo esa escena grabada. Pero he esperado para contártelo..., 21 años.

 

La primera salida que hiciste fue a verme.

Te subieron los papás y los abuelos hasta el colegio Mayor, y allí estabas boca abajo, con un pololo precioso y los ojitos curados con algo rojo...

¡Cómo una ranita!

 

Le dio el regalo a la madre por la noche, cuando estaban lo más solos posible...

 Papá y mamá, Cuando te bautizamos Alvarito

 

Y esta foto es del día de tu bautizo, -al que no pude verdaderamente ir, porque era el último día de mi curso con montones de cosas por rematar, antes de volver a Valencia-, y tu padre se enfadó conmigo. Tú abuelo ya estaba enfermo, y fueron corriendo a verte en autobús. Me dió mucha pena, la verdad, verles llegar a la estación entre tanta gente, ¡con lo que papá era!

Y tú, ya eras tú. No te confundías con nadie. 

 

 

7月7日

Nos preocupamos mucho, y nos ocupamos poco

Conocer el futuro nos volvería tarumbas

 

Para Dios el día de la creación del mundo es hoy; y el día del fin del mundo es hoy también, porque Él está fuera del tiempo.  Es más:   ¡El creó el tiempo!

 

El tiempo, y el espacio en que vivimos.

 

Conoce nuestro futuro, pero eso no nos quita la libertad.

 

No nos determina.

 

No condiciona nuestra libertad.

 

Es Omnisciente tanto como es omnipotente.

 

Dios puede revelar el futuro, primero porque es Soberano, Él sabrá lo que tiene que hacer ¿o es que tiene que pedirnos permiso?

 

Las profecías fueron.

 

Se profetizó la llegada del mesías.

 

También puede Dios revelarle cosas a otros, a los santos.

 

No a cualquier, porque hoy en día vemos de todo.

 

¿Cómo se discierne?

 

Primero por la humildad.

 

Los dones de Dios se suelen llevar ocultos.  Sor Lucia se cambió a otro convento de contemplativas para pasar más inadvertida y pasó que  una de las novicias que entraron mucho después tardó años en saber quién era, porque las religiosas se cambian el nombre al entrar en religión.

 

Eso es un signo de autenticidad.

 

Segundo, se ponen en siempre en manos de la jerarquía de la Iglesia para que ella discierna.  Pasó en Lurdes, pasó en Fátima. 

 

Tercero, hemos de tener mucha fe en la Iglesia, mucha confianza, que tenemos muchos desequilibrados en nuestra cultura actual.

 

Dios, de ordinario no revela el futuro: primero porque no nos conviene y segundo porque no nos corresponde y tercero porque lo que él revela es lo fundamental, no nuestras curiosidades.

 

Conocer el futuro nos volvería tarumbas, entre otras cosas.

 

San Mateo 6, 31 y ss.

 

Y porque lo nuestro es confiar en Dios.

 

Fe en lo que decimos, que es todo poderoso.

 

Y el Santo abandono es lo propio.

 

Se como es, por Cristo: Padre providente.

 

Hay curiosidades inocentes pero también las hay mal sanas:

Las que nos inquietan.

 

Lo que hay que hacer es lo de aquel santo: “El pasado lo arrojo a tu misericordia, el futuro a tu providencia.

 

Tengo el presente para abandonarme en ti.

 

Sin embargo dice el catecismo de la iglesia Católica que la imprevisión puede constituir una falta grave.  San Lucas 14, 28.

 

Prevenir.

 

Poner los medios para discernir según los datos que tenemos.

 

Eso es ser responsable.

 

Dios cuida de nosotros a través de las causas segundas.  Lo del chiste del que se está ahogando le pide ayuda a Dios, viene en una lancha y no se monte, viene otra lancha y tampoco se  monta…y se ahogó.  Llega al cielo y le reprocha a Dios que no le ayudó nada y Dios le dijo: ¡pero si te envié dos lanchas!

 

Nuestro prójimo  es una causa segunda para nosotros.

 

Para gobernar el mundo.  A eso estamos llamados.

 

El llamado quietismo es una herejía más.

 

Hoy, en día los errores son las ansiedades y las angustias por el futuro.  Por el futuro y sin el futuro.

 

Lo ideal es ocuparnos de las cosas, pero sin preocuparnos, porque lo ponemos todo en manos de Dios, después de haberlo hecho como si Dios no existiera.  Pero hoy en día nos preocupamos mucho y nos ocupamos poco, tiene que ser justamente al revés:

 

Ocuparnos mucho y preocuparnos poco.

7月6日

La carta mágica


La carta mágica

 

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Reciente aún la fiesta de San Josemaría, mi corazón y mi mente se dirigen a nuestro Padre, y deseo acudir a su intercesión con continuada frecuencia y con mayor intensidad.

Al reflexionar en su figura sacerdotal, en su respuesta generosísima a lo que el Señor le mostró el 2 de octubre de 1928, descubrimos una vez más la inmensa eficacia de un sacerdote santo.

¡Cuántas veces nos comentaba que los sacerdotes no se salvan solos: siempre van acompañados de una cohorte de almas!

De ahí la necesidad de que los cristianos recemos incansablemente por la santidad de los ministros de Cristo, para que, dándose de lleno al ministerio recibido y siendo fieles a su vocación, abran la vía del Cielo a una muchedumbre inmensa.

Estas reflexiones acuden con insistencia a mi pensamiento en estas primeras semanas del Año sacerdotal, inaugurado por el Papa el pasado 19 de junio, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Decía el Romano Pontífice en su homilía que si es verdad que la invitación de Jesús a “permanecer en su amor” (cfr. Jn 15, 9) se dirige a todo bautizado (...), esta invitación resuena con mayor fuerza para nosotros los sacerdotes; en particular esta tarde, solemne inicio del Año sacerdotal, que he convocado con motivo del 150º aniversario de la muerte del santo Cura de Ars[1].

San Juan María Vianney es patrono y modelo de los ministros sagrados, por su inmenso amor a Dios y su ardiente celo por la salvación de las almas.

He presenciado el cariño que le manifestaba nuestro Padre, cuando en alguna ocasión acudió a venerarlo en Ars, para encomendarle la santidad de los sacerdotes y las relaciones del Opus Dei con los Obispos diocesanos. Pidámosle eso mismo todos nosotros, en los próximos meses.

El Catecismo de la Iglesia Católica recoge una expresión del Santo Cura de Ars, que Benedicto XVI ha citado estos días:

«El sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús»[2].

¡Qué gran verdad se encierra en estas palabras! Y exclama el Papa:

¿Cómo no recordar con conmoción que el don de nuestro ministerio sacerdotal ha manado directamente de este Corazón?

¿Cómo olvidar que nosotros, los presbíteros, hemos sido consagrados para servir humilde y autorizadamente al sacerdocio común de los fieles?

Nuestra misión es indispensable para la Iglesia y para el mundo, que exige fidelidad plena a Cristo y una incesante unión con Él[3].

La llamada al sacerdocio es un don especialísimo de Dios a la humanidad, para hacer llegar los frutos de la Redención a las almas en todo tiempo y lugar.

Nuestro Padre, como es lógico, lo valoraba enormemente.

La expresión: Josemaría, sacerdote, adquiría en sus labios y en su pluma una resonancia especial.

El sacerdocio es lo más grande del mundo, decía. Nos basta pensar tan sólo en lo que es el milagro de hacer venir a Jesús todos los días a la tierra. Nuestra Madre del Cielo — ¡cuánto la hemos de amar: más que Ella sólo Dios!— hizo bajar al Señor una sola vez: fiat mihi secundum verbum tuum! (Lc 1, 38)[4].

Al mismo tiempo, como resulta evidente —también por la misión específica del Opus Dei—, nuestro Fundador estimaba inmensamente la vocación cristiana de los fieles laicos: no en vano el Señor le había elegido para abrir en el mundo la senda de la Obra, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano[5].

Ya en los años 30 del pasado siglo, cuando apenas se mencionaba la llamada universal a la santidad y al apostolado —era algo muy desconocido—, San Josemaría mostraba a las personas que se acercaban a su labor sacerdotal la dignidad de la vocación cristiana y les ayudaba a descubrir las riquezas espirituales contenidas en el Bautismo; entre otras, que todos los cristianos, hombres y mujeres, participan del único sacerdocio de Cristo, que todos tienen un alma sacerdotal; y que, por tanto, han de aspirar con todas sus fuerzas —lo mismo que los sacerdotes— a la santidad y fomentar en sus corazones el celo por la salvación de las almas.

Éste fue su constante estribillo —siempre con tonos nuevos de alma enamorada— hasta el final de su vida.

El mismo día de su tránsito al Cielo, en una reunión con sus hijas, volvía a reafirmarlo: vosotras tenéis alma sacerdotal, os diré como siempre que vengo por aquí. Vuestros hermanos seglares también tienen alma sacerdotal. Podéis y debéis ayudar con esa alma sacerdotal; y con la gracia del Señor y el sacerdocio ministerial en nosotros, los sacerdotes de la Obra, haremos una labor eficaz[6].

En sus escritos y en sus encuentros con los fieles de los lugares más variados, San Josemaría explicaba esta doctrina con ejemplos concretos que impulsaban a poner en ejercicio el sacerdocio común.

Por ejemplo, respondiendo a una pregunta que le habían formulado sobre este tema, en 1970, explicaba: participamos todos del sacerdocio de Cristo.

Y no os enseño nada nuevo, porque eso mismo lo escribe San Pedro (cfr. 1 Pe 2, 9).

Tenéis todos el sacerdocio real.

Yo, además, por ser sacerdote, tengo el sacerdocio ministerial.

Y ese sacerdocio real nos hace ser gente santa, pueblo escogido, pueblo de Dios.

¿Te vas dando cuenta?

 Si tú eres del pueblo de Dios y de la gente santa que ha escogido Él, tendrás que ser un defensor de los derechos de Dios, y de los derechos de la criatura humana. Serás bueno con todos; cuando estés trabajando en una cosa que te es poco grata, lo harás por amor, por amor a Jesucristo, porque ésa es la voluntad suya.

Y lo harás también pensando en toda la humanidad.

Ahí tienes unas cuantas consecuencias de ese sacerdocio real del que San Pedro habló[7].

El Concilio Vaticano II, al tratar de las relaciones entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común de los fieles, afirma:

«Aunque diferentes esencialmente y no sólo en grado, se ordenan, sin embargo, el uno al otro, pues ambos participan a su manera del único sacerdocio de Cristo.

El sacerdocio ministerial, por la potestad sagrada de que goza, forma y dirige al pueblo sacerdotal, confecciona el sacrificio eucarístico en la persona de Cristo y lo ofrece en nombre de todo el pueblo de Dios.

Los fieles, en cambio, en virtud de su sacerdocio real, concurren a la ofrenda de la Eucaristía y lo ejercen en la recepción de los sacramentos, en la oración y acción de gracias, mediante el testimonio de una vida santa, en la abnegación y en la caridad operante»[8].

 Lo propio y específico de los sacerdotes es servir a los fieles con su ministerio, haciendo posible y facilitándoles el ejercicio del sacerdocio común recibido en el Bautismo.

De ahí la necesidad de que los ministros de Cristo correspondamos con todas nuestras fuerzas al don tan grande que hemos recibido.

En este contexto se encuadra el Año sacerdotal que acaba de comenzar.

 Para que la llamada a la santidad y al apostolado cale a fondo en la vida de los fieles laicos, y no se quede en simples palabras, la tarea del sacerdote resulta indispensable.

Sólo él es el maestro que proclama con autoridad sagrada la Palabra de Dios.

Sólo el sacerdote puede administrar el perdón divino en el sacramento de la Penitencia y dirigir a las almas como buen pastor por los caminos de la vida eterna.

Sólo el sacerdote ha recibido el poder de consagrar el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Santa Misa, haciendo sus veces, de manera que todos puedan entrar en contacto personal y directo con el Misterio pascual y recibir la Sagrada Comunión, indispensable para alimentar el caminar sobrenatural de las almas.

 Son motivos que nos deben mover a rezar por el fiel ministerio de los presbíteros.

Se dice que los sacerdotes cuentan con el pueblo que se merecen, y que los fieles también tienen los sacerdotes que se merecen.

Luego hemos de elevar nuestra oración diaria, en auténtica Comunión de los santos, por los sacerdotes y por el pueblo.

Hemos de rogar al Señor, con nuestra lucha diaria por la personal santidad, pidiendo lo que repiten en América latina: Señor, danos sacerdotes santos.

Esta oración será siempre precisa y actual, con la idea clara de que todos nos beneficiaremos al implorar del Cielo la santidad del clero.

Esta responsabilidad diaria nos afecta a todas y a todos.

¿Rezamos así, a diario?

¿Invitamos a otros para que se unan también a este ruego?

¡Con qué cariño afrontaba este deber San Josemaría!

Para impulsar a quienes le escuchaban, sus palabras eran convincentes y a la vez llenas de urgencia, siempre movido por la fe en la Comunión de los santos.

No conozco sacerdotes malos, decía. Sé que hay algunos débiles, flojos, quizá cobardes.

Pero malos, ¡no![9].

Y en otra ocasión:

¿Acaso no será porque no les ayudáis bastante?

¿Rezáis por los sacerdotes?

¿Sabéis hacer lo que hicieron los hijos buenos de Noé? (...).

Tened un poco de compasión, de caridad.

No murmuréis.

Perdonad, disculpad, rezad[10].

 Hijas e hijos míos, alcemos al Cielo nuestras plegarias —llenos de confianza y de optimismo— por la Iglesia, por la santidad de los sacerdotes y del pueblo de Dios.

Roguemos que, en todas las naciones, aumente el número de personas que buscan a Cristo, que tratan a Cristo, que se enamoran de Cristo.

Aquellas exhortaciones del Señor —la mies es mucha, pero los obreros pocos.

Rogad, por tanto, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies[11]— son siempre actuales.

Lo subrayó repetidamente nuestro Padre.

En una meditación predicada en 1964 se expresaba del siguiente modo: cuando pensamos, hijos míos, en las hambres de verdad que hay en el mundo; en la nobleza de tantos corazones que no tienen luz; en la flaqueza mía y en la vuestra, y en la de tantos que tenemos motivos para estar deslumbrados por la luz del Señor; cuando sentimos la necesidad de sembrar la Buena Nueva de Cristo, para que se pueda hacer esa siega de vida, esa siega de flor, nos acordamos —y es cosa que hemos meditado muchas veces— de aquel andar de Cristo hambriento por los caminos de Palestina (...).

Pasó Jesús en día de sábado junto a unos sembrados; y teniendo hambre sus discípulos, comenzaron a coger espigas y a comer los granos (Mt 12, 1).

También ellos, como nosotros ahora, considerarían la necesidad de difundir la Buena Nueva, mientras andaban por un trigal restregando entre las manos aquellas espigas cuajadas y comiendo los granos con hambre.

 Messis quidem multa. La mies, la muchedumbre de los hombres que entonces había y de los que habían de venir después, era mucha. Messis quidem multa, operarii autem pauci (Mt 9, 37): la mies es mucha pero los obreros son pocos. ¿No es esto lo que yo os digo tantas veces, de mil formas diversas? (...).

Hay que acudir al Señor: rogate ergo Dominum messis ut mittat operarios in messem suam (Mt 9, 38), rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies[12].

 Hijas e hijos míos, caritas Christi urget nos[13], nos urge el amor de Jesucristo.

Como a San Josemaría, esta consideración de San Pablo ha de llegarnos muy hondo.

Dios Omnipotente, Dador de todas las gracias, está prendado de cada una y de cada uno de nosotros.

Respondamos a tan grande gracia con un enamoramiento que crezca jornada tras jornada, convencidos de que la llamada suya siempre es nueva, ¡la mejor!, y hay que corresponder con sinceridad y constancia, con hambres de hacer realidad en nuestra vida las palabras de la Escritura: ecce ego, quia vocasti me[14], aquí estoy, porque me has llamado.

Ser cristianos, ser hijos de Dios, con conocimiento de estas gracias y verdades, implica la exigencia de una generosidad sin límites. Sí, hemos de animar a todos a que vivan lo que nuestro Padre apunta en Camino: venid con nosotros tras el Amor[15].

 Por otro lado, Dios necesita muchos y santos sacerdotes, para que pueda haber muchos padres y madres de familia, jóvenes y personas mayores, gente de todas las condiciones, que se tomen en serio la vocación a la santidad y al apostolado recibida en el Bautismo.

En este sentido ha glosado el Romano Pontífice:

"Rogad, pues, al Dueño de la mies" quiere decir también: no podemos "producir" vocaciones; deben venir de Dios.

No podemos reclutar personas, como sucede tal vez en otras profesiones, por medio de una propaganda bien pensada, por decirlo así, mediante estrategias adecuadas.

La llamada, que parte del Corazón de Dios, siempre debe encontrar la senda que lleva al corazón del hombre.

 Con todo, precisamente para que llegue al corazón de los hombres, también hace falta nuestra colaboración.

Ciertamente, pedir eso al Dueño de la mies significa ante todo orar por esa intención, sacudir su Corazón, diciéndole: "Hazlo, por favor.

Despierta a los hombres.

Enciende en ellos el entusiasmo y la alegría por el Evangelio.

Haz que comprendan que éste es el tesoro más valioso que cualquier otro, y que quien lo descubre debe transmitirlo"[16].

 He visto tantas veces a nuestro Padre consumido por el celo de las almas: todo lo que hacía le parecía poco, e iba a más, a no robar nada de gloria a Dios y de servicio a las almas.

¿Nos comportamos así?

¿Amamos a Dios con un amor nuevo en cada jornada?

¿Enseñamos con nuestra conducta a amar a Dios?

 En este mes iré a Alemania, Puerto Rico y México.

Acompañadme en la oración que pienso hacer ante la Virgen de Guadalupe, bien unidos a mis intenciones, como hicimos todos con nuestro santo Fundador cuando viajó a México en 1970.

 El próximo día 7 recordaremos el "aquí estoy" que dijo don Álvaro, renovándolo cotidianamente.

Acudamos a su intercesión para que nos consiga una fidelidad sin quiebra.

 Con todo cariño, os bendice

vuestro Padre

+ Javier

Pamplona, 1 de julio de 2009.

 

[1] Benedicto XVI, Homilía en la apertura del Año sacerdotal, 19-VI-2009.

[2] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1589.

[3] Benedicto XVI, Homilía en la apertura del Año sacerdotal, 19-VI-2009.

[4] San Josemaría, Carta 8-VIII-1956, n. 17.

[5] Oración a San Josemaría.

[6] San Josemaría, Apuntes tomados en una tertulia, 26-VI-1975.

[7] San Josemaría, Apuntes tomados en una tertulia, 21-V-1970.

[8] Concilio Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 10.

[9] San Josemaría, Apuntes tomados en una tertulia, 19-XI-1972.

[10] San Josemaría, Apuntes tomados en una tertulia, 29-X-1972.

[11] Mt 9, 37-38.

[12] San Josemaría, Apuntes tomados en una meditación, 26-III-1964.

[13] 2 Cor 5, 14.

[14] 1 Sam 3, 6.

[15] San Josemaría, Camino, n. 790.

[16] Benedicto XVI, Discurso en Freising, 14-IX-2006.

7月5日

Oh, qué escena tan gúlubre, Majestad

La  última foto que le he hecho a mamá en casa.

La mía, -vestida de paje-,  no sé donde la he guardado...

 

 

 

“LOS ENIGMAS DE CARLOS V”

 

Yo sólo tenía que decir:

 

-¡Oh, qué escena tan lúgubre Majestad! Mientras paseaba de lado a lado del escenario, escuchando al rey, -que era Cristy Merino-. Bueno, pues llegado el momento, dije:

 

-¡Oh, qué escena tan gúlubre, Majestad! La foto inmortalizó el momento. Debo de tener 9 años... Cristy lo sabrá mejor.

 

Además de estar ensayando todo el curso, para este papel de paje, Cunina me hizo un traje... Camisa blanca con chorrera, pantalón de rayas, tipo la guardia Suiza del Papa, una especie de casullita en forma de trapecio y rematada con agremán dorado, boina con pluma y un broche grande, zapatos forrados por el zapatero con hebillas, y medias blancas. Menos mal que al año siguiente salí de mosquetero y sirvieron algunas cosas.

 

La primera vez que me tropecé con la muerte

 

Magdalena Ezquerra era de mi clase. Un día jugando al corro en el jardín se cayó para atrás y se mató. Me impresionó mucho, aunque no creo que supiera entonces lo que es la muerte. Me quedé muda. Sin palabras. Se la llevaron, y se nos olvidó. A mí... No.

Pasé a Primero de Bachiller, y a Segundo:

 

Madre Mª de Asís.

 

Tenía los zapatos como los de Mery Poppins con las puntas gorditas y un poco remangadas; llegué a conocerlos muy bien porque hacíamos muchas filas en la sala de recreo, y, como era por tamaños: ¡Siempre la primera!

Y no se movía nadie, hasta que no había silencio absoluto. Y así hasta la clase.

 

Nos apuntaba si íbamos a Misa en un cuaderno que tenía una solapita con los nombres15.

 

Hice 1º de Bachiller el año que cambiaron el uniforme.

Me solían dar banda de Modales, pero igual es una ilusión porque en el cuadernito de notas, no aparece ninguna.

 

Nos reuníamos todo el colegio, en la Sala, en filas de bancos. Perpendiculares al profesorado, que ocupaba cuatro o cinco filas de sillas. Alfombra sobre la tarima. La Reverenda Madre Superiora en el centro.

 

Te iban nombrando te acercabas, y, hacías de reverencia. La banda era de colores distintos, en muaré. Como una beca universitaria pero cosida por los dos lados. La de Modales era morada.

 

Las notas (quincenales), estaban escritas en un cuadernito amarillo, con el anagrama del colegio. En 1954 estudiaba Ingreso de bachiller. Fueron:

 

Piedad.................................9

Exactitud.............................9

Conducta.............................8

Urbanidad...........................9

Orden..................................7

Modales..............................8

Aplicación..........................6

Asistencia...........................8

Religión..............................4

Historia Sagrada.................9

Lengua Española................7

Redacción y ortografía.......7

Historia y Geografía...........7

Matemáticas.......................7

Ciencias..............................7

Lectura................................8

Caligrafía............................5

Dibujo.................................5

 

En la hoja de la derecha ponía:

 

Ha merecido las bandas:

De.................................................................................................................................

.....................................................................................................................................

Observaciones del Profesorado

Firma de la Directora

 

Debajo: “Observaciones de los padres”. Y firma de los padres. Mi padre puso en Enero:

 

-“Han pasado tres quincenas sin nota de piano”.

 

Él también lo había aprendido a tocar, ¡bueno! “Para Elisa de Beethoven”, y, pare usted de contar. Muñequita linda..., y aquello de: Tirorín, tantan, tirorín, tan tan tirorín, tantan, tantan..., a cuatro manos y de pié.

 

Al son de la chasca[2] todas poníamos los pies juntos. Y las rodillas. Las señoritas, se sientan con las rodillas juntas. Al son de la chasca, nos levantábamos y sentábamos al tiempo. Y en la Capilla igual para hacer la genuflexión. Y para salir.

 

La Madre Mª de Asís, nos cuidaba el estudio de doce a una, a varios cursos juntos. Sin levantar la voz, me miraba:

 

- ¡Es- tú- día! Y yo bajaba los ojos al libro, después de decirla:

 

-¡Es toy es tu di án do! Pero educada, ¿eh? Como ellas nos trataban a nosotras. Señorita, por favor..., y de usted.

 

En aquella clase se reunían varios cursos a esa hora, -economizaban Madres, o tal vez comían las otras-, Mayú Peña también estaba, que tampoco hacía nada. Y Mari Ángeles Cortabitarte. Como no la dejaron salir al baño, se hizo pis la pobre. Me dio mucha pena.

 

La fiesta de la Reverenda Madre Superiora

 

Todos los años al acabar el curso, hacíamos una fiesta a la Reverenda Madre Superiora, con la Kermesse16. Era una fiesta que íbamos montando con regalos. Había unas muñecas de trapo preciosas que hacían las mayores y las Madres. Se conseguían comprando papeletas. Con letras, había que formar el nombre de la que querías.

Otras cosas también eran con números.

 

En un rincón ponían la pesca. Regalos con un lacito, y una caña. Más bien para los chicos.

Refrescos, y cap. con medianoches, para merendar.

 

Mi padre se ponía malo, porque echábamos la tarde. Huía de los ruidos, de las multitudes, y del trato social. Estaba ya un poco saturado. Cuando le presentaba el Programa solía decir:

 

- Pues, conociendo a las Madres, esto va a durar unas tres o cuatro horas.

 

Tampoco le gustaban las bodas. Subía de trabajar, se afeitaba otra vez (tenía la barba tan espesa que yo creo que de cada poro le brotaban tres pelos). Toda la vida comprando máquinas que apuraran bien. Lo último fue una navaja de barbero -que guardo- la compró en París. ¡Se pasó semanas afeitando un globo, se le rompía, para coger práctica!

Se ponía impecable, y... comía.

 

-Entre pitos y flautas, nos van a dar las tres de la tarde.

 

A mí me pasa lo mismo. No me gustan nada, pero nada, nada las bodas. Y puedo estar perfectamente sola y en silencio. Ahora, las fiestas nos gustaban a los dos. Pero no de comilonas y bailoteos de pueblo.

 

A Gustave. Thibon: (“Nuestra mirada ciega ante la luz”), ¡Qué otro libro de cabecera! le gustaba compaginar su vida de soledad en el campo, con su vida de sociedad en París.

Tiempo de relación, y tiempo de reposición, tranquilidad, reposo, soledad, podemos llamarlo como queramos.

 

La función

 

Todo el año ensayando. Escogidas las “artistas”. A Conchita Salas siempre la escogían porque era muy lista, y tenía mucha memoria para aprender los papeles, y sacar todo sobresaliente en las notas.

Me cuenta que recuerda la vara que dio en su casa hasta que consiguió una pelota de goma como la mía, porque botaba la que mejor17.

 

 

También Mary-Carmen Pereda se confundió cuando salió de Virgen y dijo:

-¡Yo soy la Inmaculada Conción!

De todas maneras en eso de los disfraces no se escatimaba. Lo que a papá le ponía más malo era la factura de los útiles. Porque eran gomas, sacapuntas... él tenía “un” lapicero, y cuando se gastaba le ponía una contera para alargarle. Cuando ya era de 1 cm. nos lo enseñaba para que aprendiéramos como se usan las cosas hasta el final, y no perdiéndolo todo.

 

Los regalos que nos hacían, mamá los guardaba en un cajón de su armario. Se solían juntar cosas iguales: estuches con pinturas Alpino, de esos de piel con cremallera, cuando éramos pequeños. Luego las famosas pitilleras, o las truses de carey a partir de los dieciocho años... Nos daba una cosa para usar. El resto por si había algún compromiso, o se necesitaba: ¡Al almacén!

 

Una vez, le regaló a Doña María Irastorza de Ruíz de Salazar una caja de bombones. Estaban pasados. Ella le dijo:

-Oye Loli, ¿no son estos los bombones que yo te regalé el año pasado?

¡Cómo se rieron!

 

Los pupitres

 

Todos los años, cuando nos daban las vacaciones, dejábamos los pupitres vacíos. Los raspábamos con un cristal por fuera, y, los dábamos cera, y brillo.

Al curso siguiente, el que nos tocaba, lo forrábamos entero por dentro con papel azul, o marroncito, porque no había más. De esos de envolver, de rollo grande, que ahora se llama “papel continuo”.

Forrábamos también los libros y les pegábamos unas etiquetas con engrudo (pegamento de fabricación casera, hecho con harina y agua) en el lomo, todas a la misma altura, con el nombre de la Asignatura, y otra igual en la tapa con nuestro nombre, curso y nº.

En la tapa del pupitre porque no eran mesas, sino pupitres, poníamos por dentro: “El Horario”.

Algunas niñas tenían también una estampa de la Virgen. O un altarcito. (A Rafael Gómez Pérez le cabía un infiernillo para hacer natillas).

 

No creas que cabía mucho, porque a lo dicho hay que añadir: plumier, cuadernos, atlas, tintero y secante y alguna cosilla más. Si no eras ordenada: no cabía nada. Y a sabes lo que dice mi amiga Mary Carmen Pimentel:

-“Que el desorden ocupa muchísimo sitio”.

 

Los primeros y los últimos novillos

 

Con Marisol Fernández, la hija de Kika, nos escapamos una tarde a coger grillos, por Tronquería. Como no llevábamos reloj, no calculamos el tiempo, y llegamos a casa mucho antes de la salida del colegio. Castigadas.

 

Mientras tanto en la huerta seguían creciendo los guisantes...

 

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15 Para poner la nota de piedad, asistencia...etc.

16 Era una especie de castañuela ovalada que se abría y cerraba como un libro. Nunca la tuve en la mano. Tampoco subí nunca a la tarima que había en las clases para las Madres, ni me senté en su silla... No sé si estaba prohibido, o no se nos ocurría. Más bien lo primero, porque estaban prohibidas muchas cosas. No recuerdo que hubiera castigos, pero te afeaban la conducta y te daba vergüenza no saber comportarte. Me vino muy bien.

17 Fiesta. Pero decíamos Kermesse. Igual que cuidábamos muchas otras palabras del vocabulario. Todo es educable:

18 Eran unas pelotas del tamaño de la mano de una niña pequeña. Yo creo que las fabricaba Firestone. Se podía votar en plano o en escaleras. El juego no recuerdo cómo se llamaba, pero era sobre siete cuadros. O escaleras. En resumen, la hoy famosa psicomotricidad.

 

 

 

La Prelatura Personal del Opus Dei

 

Itinerario  jurídico de:

La Prelatura Personal del Opus Dei

Introducción

Durante los años inmediatamente posteriores a la aprobación del Opus Dei como Instituto secular, tanto san Josemaría como sus principales colaboradores se manifiestan públicamente satisfechos con la nueva configuración jurídica alcanzada, especialmente en lo relacionado con las características principales de los Institutos Seculares: inclusión en el denominado estado de perfección completo sin ser considerados religiosos, es decir, manteniendo la secularidad; posibilidad de incardinar sacerdotes; y autonomía respecto de la autoridad de los Obispos diocesanos, evitando la interferencia de éstos en el funcionamiento interno de los Institutos.

En una segunda etapa, a partir de 1962, el Opus Dei se muestra descontento con su configuración jurídica como Instituto Secular, pretendiendo abandonar del estado de perfección de dicho Institutos para intentar asimilarse a una diócesis de tipo personal, es decir, que incluyese a las personas pertenecientes al Opus Dei independientemente de su lugar de residencia (de modo similar, por ejemplo, a los Ordinariatos Militares, que tampoco tienen una jurisdicción de tipo territorial, sino personal). Esta etapa concluirá con la erección del Opus Dei como prelatura personal.

Primeros años posteriores a la aprobación de 1947

Este primer periodo abarca desde el año 1947, en el que se produce la aprobación provisional del Opus Dei como Instituto Secular, hasta una fecha sin determinar entre los años 1961 (reedición de un libro de Salvador Canals en el que defiende la figura de los Institutos Seculares) y 1964 (con la publicación por parte de Julián Herranz de un artículo en el que manifiesta la falta de adaptación de la figura de Instituto Secular a la realidad del Opus Dei).

Durante todos estos años todo indica que el Opus Dei y su fundador consideraban satisfactorio el estatus de Instituto Secular que había obtenido el Opus Dei. Las principales intervenciones de dirigentes y miembros destacados del Opus Dei a favor de dicha situación son las siguientes:

  • 1947: Aceptación de la aprobación provisional del Opus Dei como Instituto Secular, incluido así en el estado de perfección.
  • 1948: Conferencia de Josemaría Escrivá acerca de la constitución apostólica Provida Mater Ecclesia y el Opus Dei.
  • 1950: Aceptación de la aprobación definitiva del Opus Dei como Instituto Secular.
  • 1950: Intervenciones de Josemaría Escrivá y Álvaro del Portillo en el Congressus generalis de statibus perfectionis, celebrado en Roma.
  • 1952: Álvaro del Portillo. Un nuevo estado jurídico de perfección: los Institutos Seculares. Roma.
  • 1954: Salvador Canals. Institutos seculares y estado de perfección. Ediciones Rialp. Reeditado en 1961.
  • 1956: Intervenciones de 8 miembros del Opus Dei (Salvador Canals, Álvaro del Portillo, Antonio Pérez Hernández, Encarnación Ortega Pardo, Patrocinio Sind, Severino Monzó, Amadeo de Fuenmayor y Catherine Bardinet) en el Congreso Nacional de Perfección y Apostolado, celebrado en Madrid.
  • 1960: Salvador Canals. Los Institutos Seculares. Ed. Rialp. Madrid.
  • 1961: Segunda edición del libro de Salvador Canals, Institutos seculares y estado de perfección.

La Congregación de Religiosos, al aprobar al Opus Dei como primer Instituto Secular con el decreto "Primum institutum" de 1947, dice que el Opus Dei se adapta perfectamente a la nueva figura, y lo pone como modelo para los que quisiesen ser aprobados en el futuro. Por otro lado, los miembros del Opus Dei que se citan más arriba tienen en común la satisfacción porque se haya encontrado una figura jurídica que se adapta perfectamente al Opus Dei, incluyendo, claro está, su característica principal: ser un estado de perfección al que pueden pertenecer los seglares, sin necesidad de abandonar el mundo. Por poner un ejemplo, en el libro Institutos seculares y estado de perfección, Salvador Canals afirma:

No poco contribuyó a esta definitiva solución el estudio del vigoroso y lozano Instituto «Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz y Opus Dei», que naciera veinte años antes en España, y precisamente entonces -comienzos de 1946- llegaba a Roma, solicitando de la Santa Sede el Decretum Laudis.

En este período de trabajo sólido e intenso que preparaba el camino a la Constitución Provida Mater Ecclesia sirvieron de gran ayuda y dieron luz sobre no pocos problemas jurídicos, ofreciendo soluciones canónicas contrastadas por una experiencia larga y fecunda, las Constituciones de este Instituto español, al que ha cabido la gloria de ser el primer Instituto secular de derecho pontificio aprobado según las normas de la citada Constitución Apostólica. Prueba elocuente de cuanto decimos son las siguientes palabras del Decretum Laudis concedido al Opus Dei por el Santo Padre Pío XII el 24 de febrero de 1947: Mientras el «Opus Dei» elevaba instantes preces a Nuestro Señor con el fin de solicitar el «Decretum laudis» como Sociedad de vida común sin votos públicos, se estaba preparando la Constitución Apostólica «Provida Mater Ecclesia». A la luz clarísima de este Documento el Instituto «Opus Dei» y sus Constituciones fueron atentamente examinados por la Sagrada Congregación, especialmente todo aquello que se refería a su constitución interna, al régimen, a los apostolados, a la vida común tomada en sentido amplio; cosas que se consideraban arduas y presentaban aspecto de gran novedad y apareció claramente que el «Opus Dei» encarnaba el tipo perfecto de Instituto secular.

Por último, conviene no olvidar que fue el propio Escrivá de Balaguer el que decidió que los miembros del Opus Dei emitiesen votos, ya que la Provida Mater Ecclesia permitía que la profesión de los consejos evangélicos se hiciese de otras formas.

Segunda etapa: búsqueda del cambio jurídico

A principios de la década de 1960 se produce el cambio en los dirigentes del Opus Dei, comenzando los movimientos para lograr la modificación de la configuración jurídica del entonces Instituto Secular. Estos deseos llegan al gran público a partir de 1964, en el que Julián Herranz, destacado miembro del Opus Dei y futuro cardenal, escribe un artículo en una revista de Derecho Canónico en el que se queja de la evolución de los Institutos Seculares hacia formas religiosas.

En 1960 el fundador se dirige a varios cardenales romanos para tantear la posibilidad de un cambio jurídico. En este primer intento se pedían fundamentalmente dos cosas: dejar de depender de la Congregación de Religiosos y que el Opus Dei se convirtiese en una prelatura nullius, una especie de diócesis de menor rango, a cuyo frente estaría el propio Escrivá, y que se regiría por las Constituciones vigentes por entonces. Los cardenales consultados rechazaron estos cambios.

Es por esta época que Escrivá indica a los miembros del Opus Dei que ya no usen más expresiones como "estado de perfección" o "consejos evangélicos". De todas formas, no toma ninguna medida para que los miembros del Opus Dei dejen de emitir los correspondientes votos de Pobreza, Castidad y Obediencia, que seguirán en vigor hasta 20 años después, con la conversión en prelatura personal.

Dos años después, en 1962, Escrivá vuelve a presentar su petición, pero esta vez llega hasta el Papa Juan XXIII para solicitar la transformación del Opus Dei en prelatura nullius. El fundador dice, en resumen, que los miembros del Opus Dei son asimilados a los religiosos, llegando a prohibírseles la práctica de ciertas profesiones,[8] y estorbando de esta forma su trabajo apostólico; y que estos inconvenientes se solucionarían con la transformación del Opus Dei en una prelatura nullius, figura equivalente a una diócesis (salvo que no exigía la episcopalidad de su Prelado) y que en el caso del Opus Dei sería fundamentalmente de carácter personal en vez de territorial. El resultado de esta petición fue, de nuevo, negativo: Juan XXIII consideraba inaceptable la pretensión del Opus Dei de convertirse en una prelatura nullius, ya que a su juicio ni constituía una solución si se podrían evitar "dificultades, jurídicas y prácticas, casi insuperables". El Opus Dei, según el Papa, tenía que decidirse entre seguir siendo un instituto secular (dentro, por lo tanto, del estado de perfección) o bien pasar a ser una simple asociación de fieles, con lo que se le retiraría el régimen universal (dependiente de la Santa Sede) para pasar a ser de régimen diocesano (dependiente, en cada diócesis, del correspondiente Obispo); además, en este último caso dejaría de poder incardinar sacerdotes. Escrivá, como es bien conocido, decidió dejar las cosas, por el momento, como estaban.

Muerto Juan XXIII, le sucede en junio de 1963 Pablo VI, cuyo pontificado supuso un parón de 15 años en las intenciones de Escrivá. Efectivamente, el fundador del Opus Dei vuelve a insistir en sus peticiones a lo largo del año 1964, pero la Santa Sede le indica que es mejor esperar a la finalización de los trabajos del Concilio Vaticano II, que terminaría en 1965.

A finales de 1965, Pablo VI publica el decreto Perfectae Caritatis, acerca de la renovación de la vida religiosa. En él se dirige a los Institutos Religiosos, los de vida Apostólica y los Seculares, para "tratar de la disciplina de los Institutos cuyos miembros profesan castidad, pobreza y obediencia, y proveer a las necesidades de los mismos en conformidad con las exigencias de nuestro tiempo", y establece que "sean revisados y adaptados convenientemente a los documentos de este Sagrado Concilio las constituciones, los directorios, los libros de costumbres, de preces y de ceremonias y demás libros de esta clase, suprimiendo en ellos aquellas prescripciones que resulten anticuadas", estableciendo, entre otras cosas, que "en aquello que toca al interés común del Instituto, los Superiores consulten y oigan, de manera conveniente, a los súbditos", así como que "gobiernen a sus súbditos como a hijos de Dios y con respeto a la persona humana. Por lo mismo, especialmente, déjenles la debida libertad por lo que se refiere al sacramento de la penitencia y a la dirección de conciencia". Para cumplir lo indicado en este decreto, Escrivá convoca en 1969 un Congreso General Especial, en el que participarían algunos miembros del Opus Dei de todo el mundo, elegidos por el propio fundador.

A pesar de que la intención del Concilio y del Papa al indicar este tipo de congresos era que los institutos de vida consagrada se adaptasen a las decisiones tomadas por los padres conciliares, en el caso del Opus Dei su tema principal fue el del cambio de forma jurídica, para dejar de ser un Instituto Secular, de forma que la vida de los socios se mantuvo bajo las mismas normas que hasta ese momento. Estos deseos no fueron tenidos en cuenta por la Santa Sede, de manera que hasta la elección de Juan Pablo II en 1978 el proceso estuvo detenido.

Primera Prelatura Personal 

En 1982 el Opus Dei es erigido por el Papa Juan Pablo II como primera prelatura personal de la Iglesia Católica.

Como prelatura personal, el Opus Dei está formado por presbíteros y diáconos del clero secular a cuyo frente se encuentra un Prelado. También hay laicos que se dedican a las labores apostólicas de la prelatura.

Las prelaturas personales son figuras de nueva creación que tienen su origen en el concilio Vaticano II.[9] Según el Código de Derecho Canónico de 1983, son agrupaciones de sacerdotes que se erigen "con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales" (canon 294). También se contempla (canon 296) la posibilidad de que algunos laicos colaboren con la prelatura dedicándose a las obras apostólicas de la misma.

Por otra parte, intrínsecamente unida a la prelatura (pero sin formar parte de ella) está la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, asociación de sacerdotes a la que pertenecen los sacerdotes de la Prelatura (sometidos a la autoridad del Prelado del Opus Dei) y aquellos sacerdotes diocesanos que se unen a la Sociedad Sacerdotal para recibir formación y dirección espiritual, pero sin dejar de depender en todo de sus respectivos Obispos.

Con esta nueva configuración, el Opus Dei ya no está incluido en el estado de perfección, y sus miembros ya no son consagrados. Además, con la actual situación no se exigen los votos de Pobreza, Castidad y Obediencia (aunque sus miembros pueden emitirlos, de forma privada, si lo desean, como los demás fieles cristianos). Por último, los sacerdotes diocesanos dejan de pertenecer propiamente al Opus Dei (una prelatura personal a la que no pueden adscribirse sacerdotes diocesanos), para pasar a pertenecer a una asociación de clérigos (la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz).

Sin embargo, la forma jurídica adoptada ahora por el Opus Dei plantea nuevas cuestiones: desde la posibilidad de que los fieles laicos puedan ser miembros en sentido estricto de una prelatura personal (posibilidad que parece descartada si se tiene en cuenta la literalidad del canon 296 del Código de Derecho Canónico) hasta el carácter del vínculo entre dichos laicos y la prelatura (si es de carácter contractual o de otro tipo, y si para ponerle fin se necesita dispensa por parte del Prelado del Opus Dei o basta el aviso del fiel de su voluntad de poner fin a dicho acuerdo), pasando por la legitimidad de éste último para legislar sobre los laicos en asuntos habitualmente reservados a los obispos diocesanos (por ejemplo, normas litúrgicas como la forma de recibir la Comunión en los Centros del Opus Dei, la posibilidad de confesar a mujeres fuera del confesionario, o las dispensas de las normas como la abstinencia y el ayuno).

 

7月1日

Una habitación con vistas

 
 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Una habitación con vistas
 

 

TITULO ORIGINAL: A Room With a View

 

 

Drama de época. Romance

AÑO:
1985
DURACIÓN:
117 min.
PAÍS:
 
DIRECTOR: James Ivory
GUIÓN : Ruth Prawer Jhabvala (Novela: E.M. Foster)
MÚSICA : Richard Robbins
FOTOGRAFÍA : Tony Pierce-Roberts
REPARTO

 Maggie Smith, Helena Bonham Carter, Denholm Elliott, Julian Sands, Simon Callow, Daniel Day-Lewis,

Patrick Godfrey, Judi Dench, Rupert Graves, Fabia Drake, Joan Henley, Amanda Walker, Maria Britneva,

Rosemary Leach, Peter Cellier, Mia Fothergill

PRODUCTORA: Channel Four Films / Merchant Ivory Productions
GÉNERO Y CRÍTICA



 

1986: 3 Oscar: Mejor guión adaptado, dirección artística, vestuario. 

SINOPSIS:

Lucy Honey Church, una joven inglesa de buena familia, se encuentra en Florencia haciendo un viaje turístico, acompañada

por su prima y dama de compañía, Charlotte Barlet. En la pensión donde se hospedan conocen al señor Emerson y su hijo George.

Con el estilo y cuidada ambientación que caracteriza la obra de James Ivory, una adaptación de la novela de E.M. Foster que obtuvo excelentes críticas.