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5月31日 Y dijimos que estaba bien
En la entrevista que le hicieron a la hija de Billy Graham en el Early "¿Cómo pudo Dios permitir que sucediera esto?" (se refería a los ataques del 11 de Septiembre). "Al igual que nosotros, creo que Dios está profundamente triste Y siendo el caballero que Él es, creo que se ha retirado tranquilamente. ¿Cómo podemos esperar que Dios nos dé
Y dijimos que estaba bien. Luego el Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos pegarle a nuestros Dijimos que los expertos saben lo que están diciendo. Y dijimos que estaba bien. Luego alguien dijo que los maestros y directores de los colegios no Los administradores de las escuelas dijeron que más valía que ningún Y dijimos que estaba bien.
Y dijimos que estaba bien.
Y dijimos que estaba bien.
Estuvimos de acuerdo con ellos y dijimos, no me
Y dijimos que estaba bien. Y luego alguien más llevó más allá esa apreciación y publicó Y dijimos que estaba bien, tienen derecho a su
Grabemos música que estimule las violaciones, las Y dijimos, no es más que diversión, no tiene efectos negativos, de todos modos nadie lo toma en
¿Por qué nuestros niños no tienen conciencia,
"LO QUE SEMBRAMOS ES LO QUE
Es curioso cómo la gente simplemente manda a Dios a la basura, y luego
"¿O es que va a ser tu ojo malo, porque yo soy bueno?"
Como un funicular
Robar, no es un pecado capital. El pecado es la avaricia. La acedia, palabra desconocida hoy en nuestra cultura, -según santo Tomás-, si lo es. La acedia es un pecado capital, porque es la cabeza, y la raíz de muchos otros. Es incluso, una forma de cultura. Contra nuestra fe y contra nuestro amor.
La acedia, rechaza el gozo que viene del trato con Dios. Es la negligencia del corazón. Acedia es una especie de pereza espiritual, una forma particular de envidia, de tristeza. Es el pecado de Caín: -"Tuvo envidia de lo que Dios quería a Abel". No fue a matarle solamente, era más profundo su sentimiento. Veamos: 3 Pasado un tiempo, Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. 4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de la grasa de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; 5 pero no miró con agrado a Caín ni a su ofrenda, por lo cual Caín se enojó en gran manera y decayó su semblante.[d] 6 Entonces Jehová dijo a Caín: --¿Por qué te has enojado y por qué ha decaído tu semblante? 7 Si hicieras lo bueno, ¿no serías enaltecido?;[e] pero si no lo haces, el pecado está a la puerta,[f] acechando. Es el mismo corazón que se les pone a los contratados en la plaza del relato de San Mateo 20. Jesús les responde: "¿O es que va a ser tu ojo malo, porque yo soy bueno?"
No es una envidia sobre los bienes materiales. Es un no gozar con Dios. Con el bien divino. Eso es la acedia.
Etimológicamente, viene del latín que significa: acidez, amargura... En griego: negligencia, descuide, pereza...
Primero la envidia del amor gratuito, luego..., que me hacen de sombra..., después, astío, porque cómo no goza, se avinagra. Como se avinagra un buen vino.
Disipación, rencor, malicia, aversión, e incluso odio a Dios. Calumnias, maledicencia...
Es la crisis más profunda del alma hoy, también en la Iglesia.
No queremos que el amor de Dios nos condicione. Nos cuesta creer que Dios hace cosas grandes a través de los hombres. De los santos. Y torcemos el gesto con superioridad de ateísmo.
Desconfiamos, por esa pasión de ideología igualitarista de nuestra cultura actual. ¡Ninguno es más que otro! ¡Dios tampoco!
A medida que hemos ido creciendo en progreso, hemos ido perdiendo la alegría que tenían los pobres. Nos ponemos alegres, -que es distinto-. No recibimos en casa. Nos vemos en un restaurante. ¡Quita, quita...! Y estamos más tristes, más egoístas, más soberbios, más prepotentes, más seguros de nosotros mismos, más losabemostodo.
¡Alerta!, la acedia es una ceguera espiritual.
Indiferencia, ingratitud, orgullo, odio. Odio a Dios, ¡Qué existe, ¿eh?! Es el pecado máximo. Aversión total, que puede ser malevolencia a la Persona misma, -diabólico, que existe-, o hacia todo lo espiritual. Tiene su origen en el orgullo. No en malas experiencias, -como decimos a veces-.
En el fondo es otra vez el: -¡Seréis como dioses!, del paraíso terrenal. ¡Sin competidores! Seréis dios.
Por eso la repulsión, la rebelión, la desacralización, el anticlericalismo, de nuestra cultura. ¡Es la punta del iceberg! El fondo es un bloque de hielo que se llama orgullo.
Y amamos desordenadamente a las criaturas, mientras nos alejamos de Dios. Es como un funicular: Uno sube, cuando el otro baja. Y no hay más. Si sientes esto la solución es sencilla: Vuelve como el Hijo prodigo: ¡Padre, he pecado contra el cielo, y contra Ti! Y verás que abrazo. Y qué sortija. Y qué vestido te tenía preparado. (Y de "acedia", nunca más)
5月30日 Con qué ligereza se aspira al poder!
Sólo el que se complica, se simplifica.
En las naciones ricas, hay una responsabilidad moral grave, de las personas que conforman las Instituciones que nos representan. Dios no va a juzgar a las naciones, sino a las personas que las forman. ¡Con qué ligereza se aspira al poder! Dios nos hará responder: De la pobreza del tercer mundo…, y de tantas cosas.., pero de esta también. Es nuestra fe católica, deberíamos de temblar en vez de estar pensando en ganar elecciones. El hecho de que en el mundo se gaste 200 veces más en armamento, (847.000.000.000 de euros en 2007), que en solucionar el hambre... ¿Qué? En España, vendemos armamento...
Solidaridad, son mis hermanos, he de querer a los de mi misma especie, - que ahora incluso nos lo niegan desde el Ministerio de Igualdad..., es su problema-. Hay que creer en la unidad del género humano. Hay que saber que a veces las naciones ricas, lo son a base de la injusticia con que compramos, -sin comercio justo-, a los países en vías de desarrollo. Podemos estar robando tranquilamente. Hoy con la recesión mundial, el precio lo pone el que compra. Mayor injusticia. ¡Comercio justo!, integrarlo en nuestra cabeza, en nuestro vocabulario, en nuestra vida. ¡Comercio justo! Damos al más rico, "el premio del empresario del año". En España. Y al que da más puestos de trabajo… lo expropiamos. En España. ¡Comercio justo!, lo dice el catecismo. *** Se da ayuda directa en casos de desastres naturales, pero no basta. Hace falta las reformas de las instituciones en las naciones ricas: -levantar aranceles es mucho más que mandar cientos de contenedores. Sin intervencionismos: -¿dar dinero por vender su alma? ¿En los países pobres? Perverso. Inmoral. Reformas de corrupción, no de idiosincrasia. Crecimiento sostenido en los países la mayoría agrícolas. *** Quiero la plenitud del bien para todas las personas: Dios, cultura, salud, son tres panes que no deben faltar nunca. Con equilibrio.. Igual que Jesucristo crecía en: estatura, sabiduría y gracia. Sólo cultura, no. Pan y Catecismo tampoco. Pan y Catecismo y ¡Cultura! *** “El nombre de la rosa”..., no. Es una gran manipulación. *** Desde 1518 los Franciscanos han hecho en Israel mucho más que guardar los Santos lugares… -Escuelas -Artes y oficios - Para niñas, no solo para chicos. Luego las pusieron los judíos y después los musulmanes. *** Eso es la Iglesia eso es ser sembradores de paz y alegría. Aquí no hay urgente o importante: Saciar el hambre, y el hambre de Dios, y el hambre de cultura. Todo es muy importante. *** Lo que escribo son orientaciones morales, no políticas. Y es lo que nos corresponde hacer a los cristianos: Complementándose, entendiéndose, hablando, -que lo de dialogar, me pone mala la palabrita-. Implicándose. Complicándose. “Id, en mi nombre”... Sólo el que se complica se simplifica.
Blu, es mi nombre de guerra, 30.05.09. Mañana último día de Mayo, -Romería-, y Pentecostés. ¡Laus Deo!
5月29日 Qué grande tiene que ser el valor del dolor cuando Dios pudiéndolo quitar no nos lo quita
¡Qué grande!
“Qué grande tiene que ser el valor del dolor cuando Dios pudiéndolo quitar no nos lo quita”.
El dolor fue, fundamentalmente, la Pasión. La Pasión de aquel hombre, que era Dios.
Pasión, acción de padecer. Fundamentalmente la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Pasión es una palabra que viene del latín y significa sufrir. Pasión pasivo, lo que se recibe. Pasivo es el sujeto que recibe la acción del agente, sin cooperar con ella. En este sentido Cristo recibió la Pasión. La buscaba, la quería, la recibió.
Pasión es cualquier perturbación. Si después de los cuarenta años te levantas de la cama y no te duele nada..., es que te has muerto. ¿Por qué sufrimos? El dolor existe porque quiere decirnos algo.
El dolor es un afecto desordenado del ánimo.
Pasión es inclinación o preferencia muy viva de una persona a otra.
Pasión es apetito o afición vehemente a algo. Es padecimiento, sufrimiento, vehemencia, afección, -que nos afecta-, ardor, entusiasmo. No existió la palabra sentimiento hasta mucho después, que la que la palabra pasión. Sentimiento es algo pasajero que nos afecta el alma.
Lo explica bien Machado. “En el corazón tenía, la espina de una pasión. Logré arrancármela un día, Ya no siento el corazón”.
“Hay quien pudiera, sentir, aquella espina, clavada, de dentro del corazón”.
Hay una pasión arrolladora, y una razón apasionada. Añado el entusiasmo, la palabra más bella que hay en castellano.
Acaba de poseerme un dios: Inspiración. Una fuerza que no acabo reconocer como mía que me lleva en volandas.
Cuando la pasión me excede, se agota. “Pasión e ímpetu”. Cansa. La pasión amorosa tiene fecha de caducidad. El amor, no se agota; se agota el infiernillo pasional.
...“ésto es amor quien lo probó lo sabe”. ¡Ésto es el timo de la estampita!
Al final la enfermedad son los síntomas.
Hay una pasión inteligente, y una pasión cerril. Pasión sufrimiento.
Las pasiones influyen sobre nuestro carácter, incluso sobre nuestro destino. Seguirlas nos da energía. Apasionada, enganchada.
Las pasiones son esclavizadoras. Las pasiones limitan la libertad, son ímpetu..., son ¡vehemencia! Furia. El afán de poder es una de las pasiones más fuertes.
Los sentimientos son afectos y su denominación -se dice-, es moderna. Sentimiento es un tipo de afecto..., es un grado de pasión; hay grados en la pasión.
La emoción no es tan turbadora como la pasión.
La pasión es la vivencia, el sufrir es vivir. Occidente ha machacado a la pasión. Pero más se la ha machacado en Oriente: El Budismo, el Confucionismo.
La pasión nos invade. Te quiero apasionadamente desesperadamente.
Lo podemos decir así, de modo contradictorio..., porque nos sobran palabras porque tenemos demasiadas; aunque las palabras nunca sobran. La palabra pasión es una de las más importantes. Pasión inteligente, no cerril.
Juan Antonio Marina, prefiere hablar de entusiasmo.
Ángel Gabilondo de: “Lo que no me apasiona, no me entusiasma”.
En este mundo las alegrías están mezcladas con penas y vamos a la felicidad a través del sufrimiento. Como las rosas frescas tienen espinas. Como un cuadro en el que las sombras son tan importantes como las luces.
“Se puede ofrecer el dolor y llevarlo con serenidad, no voy a decir que el dolor se puede llevar con alegría, pero sí con serenidad.”
La alegría sin fin pertenece a una esfera en la que aún no hemos entrado. Ahora la comparamos con la fidelidad.
No fue desde el Tabor desde donde Jesús subió a la gloria, sino desde el calvario.
Por eso el dolor es la piedra de toque del amor.
Mientras dure la historia, la respuesta de Dios al sufrimiento del mundo es: Su Cruz.
En la cruz de Cristo están recogidos todos los sufrimientos de los hombres. Todos acompañan a Cristo en el misterio de la Cruz. Por eso, -digo-, que: Hay un amor que es dolorido.
El dolor es un sentimiento de pena. Es pesar. Es arrepentimiento. Y el arrepentimiento tiene mucho de amor. Duele haber causado dolor al amor. Dolor de amor es mucho más amor.
Sufrir, sentir un daño, o un dolor. Sufrir, es recibir con resignación un mal; ya sea físico, ya sea moral. Sufrir es soportar. Sufrir es sostener. Sufrir es resistir. Resistir es tolerar, es aguantarse. Es combatir, es bregar. Sufrir es consentir. Sufrir es permitir. Es someterse. Es conformarse.
El dolor no es gozar; y se puede encontrar en él, ¡el gozo!
Morir de dolor. Morir de amor. Sin miedo ante el dolor, sin miedo. No tengas miedo al dolor, el dolor te hace estar vivo. Sin dar la lata. Sin sufrimientos añadidos, el enfermo sufre o lo parece... El sufrimiento es para los que le aman. No pueden calibrar lo que sufre, y sufrimos mucho por los que amamos.
Un enfermo es... ¡una cosa! Un florero que no protesta, que agradece que le cuiden, que le pongan flores, que le cambien el agua..., ya no puede hacer su voluntad..., pero puede hacer fácil que le atiendan, y seguir haciendo la vida muy agradable, y dar muy buen ejemplo, -como antes-. Se puede amar el dolor. Se puede agradecer. Se puede sonreír. Se puede hacer todo fácil. Se puede seguir siendo un encanto, -dolorido-. Hoy...
Sé que el valor de la enfermedad es infinito. Hoy sé que el precio fue toda la sangre de aquel crucificado que era Dios. No me costó nada este tesoro, fue un regalo amabilísimo por el que quiero morir agradeciendo. Agradeciendo, agradeciendo...
Ahora...
Ahora, me divierte jugar al escondite con mi madre, buscando la fruta y los sobaos, “que nos los comen, -dice-”, por toda la casa. Aún la tengo. Símbolo del inquebrantable espíritu humano de lucha, esperanza y libertad. Vivimos -como una pareja de hecho-, como Morgan Friedman y miss Daissy, como dos amigas-, como madre e hija; e hija y madre, a veces confundidas, y otras no. Así seguimos viviendo. ¿Mayor? ¿Enferma? ¿Joven? ¿Sana? Hija y madre..., madre e hija..., así seguimos viviendo agradecidas.
“Qué grande tiene que ser el valor del dolor cuando Dios pudiéndolo quitar no nos lo quita”. ¡Qué grande!
Una buena ocasión para sentirnos cautivados por la Virgen María: Dos errores distintos, pero confluyentes
Guiados por el Espíritu Santo
Este mes se despide con la coincidencia de la solemnidad de Pentecostés, con la tradicional fiesta mariana del 31 de mayo. Una buena ocasión para sentirnos cautivados por el modelo de la Virgen María, “Esposa del Espíritu Santo”, que ha sido la criatura humana que con mayor docilidad se ha dejado moldear y conducir por el Espíritu de Dios. Nuestra fe católica afirma que la tercera persona de la Santísima Trinidad procede del Padre y del Hijo. Con profunda veneración, constatamos además que la presencia y la intercesión de María en el Cenáculo fue providencial para que los Apóstoles recibiesen el don del Espíritu en el primer Pentecostés de la era cristiana. Dios ha querido que el mayor de sus dones, el Espíritu Santo, tenga a María por “madrina”, al igual que el resto de las gracias del Cielo.
El Espíritu Santo, plenitud de la obra de Cristo
Para que nos demos cuenta de la importancia del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia, nos puede ayudar el reflexionar sobre las palabras de Jesús en el Evangelio de San Juan: “Os conviene que yo me vaya, porque así vendrá a vosotros el Espíritu que viene de mi Padre” (Jn 16, 7). Dicho de otra manera: ¡hemos “salido ganando” con la Ascensión de Jesús a los cielos, porque fue compensada con creces en la venida del Espíritu Santo! En efecto, sin la acción del Espíritu Santo no habríamos podido conocer en profundidad a Jesucristo: “Pero el abogado, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, hará que recordéis cuanto yo os he enseñado y os lo explicará todo” (Jn 14, 26).
Dos errores distintos, pero confluyentes
Necesitamos renovar nuestra fe en el Espíritu Santo, precisamente cuando se está extendiendo la absurda creencia de que el “acceso” a la figura de Jesucristo haya podido permanecer vedado hasta el momento presente. Parece que gracias a algunas recientes investigaciones ¡estaríamos en disposición de conocer, por primera vez, el mensaje original de Jesucristo! Esta falsa suposición se está difundiendo en ámbitos y niveles bien distintos: En primer lugar, la encontramos muy desarrollada en la abundante literatura y filmografía anticatólica de corte esotérico. Se intenta intoxicar la opinión pública, presentando lo que es mera quimera e invención, bajo un ambiguo formato que emula a la historia novelada. Los guiones de estas producciones son muy similares: la Iglesia Católica habría “secuestrado” al auténtico Jesucristo a lo largo de la historia, hasta que ha llegado este momento en que somos liberados de la ignorancia, gracias al descubrimiento de algún papiro secreto que habría sido ocultado y custodiado a lo largo de los siglos por las órdenes oscurantistas medievales. ¡La cosa sería para tomarla a risa, si no fuera por la desafección sembrada, que lleva incluso a confundir la ficción con la realidad! Pero no estamos hablando exclusivamente de un fenómeno extraeclesial. Entre nosotros, también se desarrollan métodos exegéticos que buscan el acceso al “Jesús histórico”, que bien parecen dar crédito a la premisa de que la fe en Jesucristo predicada por la Iglesia Católica se haya alejado de la figura originaria. En efecto, determinadas exégesis de los textos evangélicos utilizan exclusivamente el método histórico-crítico, y desprecian o ignoran la exégesis canónica que la Iglesia ha realizado durante veinte siglos bajo la asistencia del Espíritu Santo. Quienes así proceden, parecen olvidarse de que el Magisterio de la Iglesia y los mismos santos, han sido inspirados y sostenidos en todo momento por la acción del Espíritu, para profundizar y predicar el misterio de Cristo. Nosotros no dudamos de que la promesa de asistencia del Espíritu se ha visto cumplida con creces, de forma que hoy estamos en disposición de hacer una afirmación que posiblemente pueda sorprender y escandalizar a quienes han asumido los errores de planteamiento a los que nos hemos referido: los católicos del siglo XXI tenemos un conocimiento mucho más profundo y exacto de la figura y del mensaje de Jesucristo que el que tuvieron sus primeros discípulos. Más aún, no nos cabe duda de que los cristianos que vivan dentro de cinco siglos se habrán acercado a Jesucristo y a su Evangelio, todavía más que nosotros. En pocas palabras: el paso del tiempo no nos ha alejado de Jesucristo, sino todo lo contrario; ya que es el Espíritu Santo quien dirige la historia de la salvación hasta la plena manifestación del Señor en la Parusía. Mientras tanto, el Paráclito, el Espíritu de la Verdad, continúa guiándonos hacia la plena comprensión del misterio de Cristo, nos fortalece con sus dones y nos enriquece con sus carismas. Nos preparamos para un nuevo Pentecostés, porque Dios desea completar en nosotros la santidad que obró en María. Así lo decía el “Papa bueno”, el beato Juan XXIII: “El Espíritu Santo, que formó el cuerpo de Cristo en el seno de María, forma también, une, sana y fortifica a los miembros de Cristo”. Por ello, por intercesión de Santa María suplicamos: ¡Ven, Espíritu Santo! 5月28日 El Cardenal
El cardenal
“El Cardenal”
Me impresionó el final de la película de El Cardenal… Lo transcribo. Aunque hay que verla. Comienza así:
“Queridos hermanos en Cristo, querida madre, miembros de mi familia que habéis venido de tan lejos, para esta ocasión. Os doy gracias a todos por estar aquí y sé que compartís todo mi agradecimiento hacia el Santo Padre, por el honor que nos ha hecho a mí, y a mí país. Cuando Su Santidad me informó que tenía intención de nombrarme para el Sacro Colegio Cardenalicio, mi primera reacción fue el temor, de no poder realizar cuanto él esperaba de mí. Todavía no se me ha pasado ese temor y dudo de vencerlo, pero la siguiente reflexión que me hice, me dio fuerzas para intentarlo, Dicha reflexión que quizá intentaba un significado especial, la decisión de mandarme como Cardenal y Arzobispo a mi propia nación en estos momentos de crisis mundial. El primer obispo de Norteamérica, John Carroll, era hermano de un signatario de la Declaración de Independencia, y un vivo ejemplo de lealtad a la Santa Iglesia, y al Estado. A la religión, y a la libertad, que este momento de la historia pide de todos nosotros. Yo he visto con horror, desde muy cerca, el infierno en la tierra que nos aguarda a todos si prevalece el despotismo.
Si el mundo olvida, que los hombres somos todos hijos de Dios, dotados por el Creador de los derechos inalienables a la vida, a la libertad, y al logro de la felicidad. El credo de los hombres de buena voluntad, y el evangelio de la iglesia. Todo ello ha sido puesto en peligro, por hombres y doctrinas que son enemigos de todas las libertades; tanto políticas como religiosas. La defensa de la libertad, requiere firmeza en las voces, en los corazones, y en la acción.
¡Rogad por mí, para que no flaquee, y por la libertad, y la exaltación de vuestra Santa Iglesia elevar vuestras plegarias!: ¡Dios os bendiga!”
Y se acaba la película. ¡Buenísima! Tenéis que verla…
Ésta es una de las críticas que saqué de Internet... Como es lógico, sólo estoy de acuerdo con el último párrafo.
A mi amiga Marta¿Cuánto cuesta mi pecado?
“Dios, que te creó sin tí, no te salvará sin tí, -dice san Agustín-.
Para ir al cielo, tenemos que convertirnos, que responder a la llamada de Dios.
El cielo, no es un lugar. Un cuarto donde me meten. Es tener amistad con Dios. Eso, es el cielo. Eso, es la conversión. La salvación. Libre.
Si tú, no te dejas perdonar… Si tú…, no te dejas amar…
Nos consideramos justos…, como aquel publicano de la parábola… Fue al templo a rezar, y salió más pecador que entró. Se consideraba “justo”…
El mundo se divide entre malos, y malos que se reconocen pecadores.
Lo primero es, reconocerse pecador.
Todos, somos los dos ladrones del Gólgota, de la crucifixión. Y la pagamos con el que menos culpa tiene, Dios. Sufrimos. Y sufre Dios . Lo sorprendente no es que yo sufra, sino que sufra Él.
La mayor desgracia que le puede ocurrir a un hombre, -en el orden de la salvación-, es no reconocerse pecador. No necesitar de la Sangre de Cristo.
La redención nos descubre, la gravedad del pecado. De mí pecado. Toda la Sangre de un Hombre, que era Dios. Toda su muerte, joven. Y en una cruz. Eso cuesta mi pecado. Por eso voy de rodillas, confesión… Yo pecador… Ni es rey quien así se desmanda
Todo depende del concepto que se tenga del hombre….
Es verdad. En nuestro Ministerio de salud pública se llama “salud reproductiva”. ¿A qué?
Este Papa que tenemos nos ayuda a pensar. Este verano en Sidney decía: “A Dios no se le puede sentar en el banquillo. En el banquillo de acusados.
Se extiende por algunos países la visión del mundo sin Dios.
El laicismo impone una visión global. Impone.
Con Dios eclipsado, no se comprende el orden natural, ni la fidelidad, ni el bien”. Más o menos, naturalmente no es textual.
Hay hedonismo aplaudido en nuestro mundo. Hay espíritu froidiano, (de Freud). Placer y sexo aplaudido. Mentira y desorden, aplaudido.
Medios de comunicación con ideología marcadísima. Nada de neutralismo. A mí, cuando me dicen: Yo soy neutral, me hecho a temblar. Neutro no hay nadie. Bueno, sí. Los géneros del nombre, que yo estudié. Masculino Femenino Y neutro.
Y es que como decía Chesterton.
“Quitad lo sobrenatural de la vida…, y ya no encontrareis lo natural”. ¿Modernismo? ¿Postmodernismo?... El hombre es el rey de las cosas. En el materialismo que vivimos el hombre es un peón, que no cuenta nada.
La religión revelada, ilumina mucho. Revelada, -digo-. Contada por Dios a los hombres: A Moisés…
El hombre es transcendente. Es el rey de la Creación.
Hay sociedades que ignoran esto, o lo rechazan, y el estado pretende ocupar el lugar de Dios.
La iglesia, no es la política. La iglesia proclama el carácter transcendente del hombre. Y es su signo, y salvaguarda, y desgasta su fama por defender la vida, y nos llueven palos por todos lados, ¡Bendita iglesia!
Quienes dicen que la iglesia no se tiene que meter en política, se equivocan. Tienen una mentalidad espiritualista. Espiritualista, quiere decir desencarnada.
Los agnósticos encantados.
La iglesia da juicios morales. Para ejercer todo. También la política. Jesucristo no dijo: No existe el César. Hay autonomía entre Dios y el César.
Y decía Lope de Vega:
“Todo lo que manda el rey, pero va contra lo que Dios manda, ni tiene valor de ley, ni es rey quien así se desmanda”
Blancamelia Canales Gil 5月27日 Somos, el tiempo que nos queda por vivir
5月26日 30 sacerdotes ordenados el pasado sábado en RomaHomilía pronunciada por Mons. Javier Echevarría, y fotos de las ordenaciones 25 de mayo de 2009
Queridos hermanos y hermanas. Queridísimos diáconos.
Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos (...) hasta los confines de la tierra (Hch 1, 8). Con estas palabras recogidas en los Hechos de los Apóstoles, Jesucristo se despide de los discípulos antes de ascender al Cielo. Les anuncia que recibirán el Espíritu Santo dentro de pocos días, y los invita a permanecer en la Ciudad esperando el cumplimiento de su promesa. En efecto, diez días más tarde el Paráclito descendió sobre ellos, en forma de lenguas de fuego, colmándoles de sus dones. Estas palabras del Señor se dirigen hoy, de modo especial, a los diáconos de la Prelatura del Opus Dei que van a recibir la consagración como presbíteros. Desde hoy, conformados con Cristo Cabeza de la Iglesia, podrán desempeñar el ministerio sacerdotal: predicar la Palabra de Dios con autoridad, administrar los sacramentos, sobre todo la Penitencia y la Eucaristía, guiar al pueblo cristiano por las sendas de la vida eterna. En realidad, todos nosotros —en el Bautismo y luego en el día de la Confirmación— hemos sido configurados con Cristo para continuar su misión salvífica, como instrumentos en sus manos. Todos estamos llamados a transmitir la buena nueva que Él ha traído a la tierra. El Espíritu Santo nos ha sido enviado para que podamos cumplir esta misión. Preparémonos desde ahora para recibirlo con fruto cada día, y de modo especial el próximo domingo, solemnidad de Pentecostés. Decidámonos a vivir los últimos días del mes de mayo permaneciendo más cerca aún de la Virgen. ¿Quién puede enseñarnos a rezar mejor que María, que acompañó a los Apóstoles en los días anteriores a Pentecostés? Como ellos, también nosotros hemos de recogernos alrededor de nuestra Madre, rezar con Ella y como Ella. Procuremos finalizar del mejor modo posible el mes mariano, cuidando especialmente el rezo y contemplación del Santo Rosario y el rezo del Regina Caeli. Me dirijo ahora más directamente a vosotros, diáconos, que estáis a punto de convertiros en sacerdotes. Con palabras del Apóstol Pablo, que deseo que hagáis vuestras de modo responsable, os exhorto: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda el Espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle; iluminando los ojos de vuestro corazón, para que sepáis cuál es la esperanza a las que os llama, cuáles las riquezas de gloria dejadas en su herencia a los santos, y cuál es la suprema grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes (Ef 1, 17-20). El Apóstol os invita a considerar de modo especial tres aspectos. En primer lugar, la esperanza a la que el Señor os llama, que no es otra —y no puede existir un don más grande— que la posesión de la vida eterna. Con la ordenación presbiteral, en efecto, Jesucristo os llama a ser santos de un modo nuevo, específico del estado sacerdotal: a través del ejercicio del ministerio de la Palabra y de los sacramentos, cuidando vuestra personal vida interior. Ésta es la grandeza extraordinaria de vuestra llamada. Todos hemos sido invitados —lo afirma Jesucristo mismo— a ser perfectos como es perfecto el Padre celestial. San Josemaría escribió: No hay santidad de segunda categoría: o existe una lucha constante por estar en gracia de Dios y ser conformes a Cristo, nuestro Modelo, o desertamos de esas batallas divinas. A todos invita el Señor, para que cada uno se santifique en su propio estado. En el Opus Dei esta pasión por la santidad —a pesar de los errores y miserias individuales— no encuentra diferencia en el hecho de ser sacerdote o seglar[1]. Por otra parte, es indudable que los sacerdotes están particularmente obligados a ser santos. Con palabras de nuestro Padre, os recuerdo que la vocación sacerdotal lleva consigo la exigencia de la santidad. Esta santidad no es una santidad cualquiera, una santidad común, ni aun tan sólo eximia. Es de santidad heroica[2]. Recemos, pues, por los nuevos sacerdotes. Recemos mucho por el Santo Padre Benedicto XVI, que tanto confía en las oraciones de los fieles. Recemos por su Cardenal Vicario, por los Obispos, los sacerdotes, los diáconos y los seminaristas de todo el mundo. Recemos para que no falten nunca ministros de Dios bien preparados, comprometidos por entero al servicio de las almas. El Santo Padre Benedicto XVI, con la convocatoria de un año sacerdotal con ocasión del 150º aniversario del nacimiento del Santo Cura de Ars, ha querido llamar la atención del pueblo cristiano sobre la necesidad de que haya muchos sacerdotes santos. Como sabéis, el año sacerdotal comenzará el próximo 19 de junio y se prolongará hasta la misma fecha del año 2010. A todos se nos invita a que, a lo largo de estos meses, ofrezcamos oraciones y mortificaciones por la santidad de los sacerdotes. En un discurso pronunciado durante una visita pastoral, Benedicto XVI señaló los puntos más importantes de la vida de los sacerdotes: «La fidelidad en el ejercicio del ministerio y en la vida de oración, la búsqueda de la santidad, la entrega total a Dios al servicio de los hermanos y hermanas, gastando vuestra vida y vuestras energías, promoviendo la justicia, la fraternidad, la solidaridad, el compartir»[3]. Un sacerdocio así, vivido un día y otro —proseguía el Santo Padre—, «suscita admiración en los fieles, es fuente de bendición para la comunidad, es la mejor promoción vocacional, es la más auténtica invitación para que también otros jóvenes respondan positivamente a la llamada del Señor. Es la verdadera colaboración para la construcción del reino de Dios»[4]. Antes de terminar, deseo dirigir unas palabras de agradecimiento a los padres y hermanos de los nuevos sacerdotes, también a aquéllos que no han podido participar en esta ceremonia. Todos habéis colaborado con Dios para hacer germinar en vuestros parientes la vocación sacerdotal; estad seguros de que ellos os tendrán muy presentes cada día en la celebración del Sacrificio de la Misa. Pero vosotros no dejéis de rezar por ellos, por su fidelidad y por la eficacia de su ministerio. Tornemos al momento de la Ascensión del Señor y escuchemos de nuevo sus palabras. Id al mundo entero —nos dice— y predicad el Evangelio a toda criatura (...). Y ellos, partiendo de allí, predicaron por todas partes, y el Señor cooperaba y confirmaba la palabra con los milagros que la acompañaban (Mc 16, 15-20). También nosotros queremos comportarnos del mismo modo, con la protección de la Virgen Santísima. Así sea. [1] San Josemaría, Homilía Sacerdote para la eternidad, 13-IV-1973. [2] San Josemaría (AGP. P01, 1993, p. 172). [3] Benedicto XVI, Discurso a los sacerdotes en el Santuario de Aparecida, Brasil, 12-V-2007. [4] Ibid. 5月25日 Lo más importante del trabajo es el trabajadorLa competividad se cargó también el trabajo
Vivimos en una sociedad fuertemente, totalmente socializada, y sin embargo, tenemos derecho a la iniciativa privada: Es sano.
Ponerse por su cuenta, -que decimos-.
Lo que ocurre, es que no es tan fácil.
En nuestra cultura globalizada, donde lo que prima es unir.
Unirse contra la competividad.
El crear su propio trabajo nace del genio del hombre.
Parte de la solución, es hacer la empresa privada muy participativa.
Hay empresas que parecen una familia, y el jefe sabe que le ha nacido un niño a tal empleado, y lo sigue... ¡Qué inteligente!
Y en tiempos de vacas gordas se reparte el ganacial.
Y en tiempos de vacas flacas, se informa..., porque lo más importante del trabajo es el trabajador.
No digo que no haya riesgos por parte del que se establece por su cuenta:
Usar información privilegiada...
Llevarse su cartera de clientes...
Ponerse de manera pirata...
No es justo.
Es competencia ilícita, economía sumergida.
Hay que ajustarse a normas.
Todos.
En Europa, después de la 2ª Guerra Mundial, hemos visto a quien partía de la nada, pero muy trabajadores..., que han hecho no solo un modo de vida, sino un "holding" de su empresa.
Dando trabajo a tantos.
Trabajando ellos tipo hormiguita...
Y me acuerdo de Perico Chicote, de José Luís, de Mayte...
Y ya de aquí de Armando Alvarez, que llegó hace cincuenta años en alpargatas...
Después..., compró todas las empresas de su competencia..., ahora, ¡eso sí, a sus setenta y tantos años, te llama por teléfono desde su despacho a las 7,45 de la mañana:
-Armando voy... ¡Que estoy en el ascensor!
***
2428. En el trabajo, la persona ejerce y aplica una parte de las capacidades inscritas en su naturaleza. El valor primordial del trabajo pertenece al hombre mismo, que es su autor y su destinatario. El trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo (cf LE 6). Cada cual debe poder sacar del trabajo los medios para sustentar su vida y la de los suyos, y para prestar servicio a la comunidad humana. 2429. Cada uno tiene el derecho de iniciativa económica, y podrá usar legítimamente de sus talentos para contribuir a una abundancia provechosa para todos, y para recoger los justos frutos de sus esfuerzos. Deberá ajustarse a las reglamentaciones dictadas por las autoridades legítimas con miras al bien común (cf CA 32; 34). Catecismo de la Iglesia Católica nº 2428-2429
Un informe del Colegio Oficial de médicos
Me parece de interés divulgar esto que me ha llegado. Puede ayudaros a opinar aquí o allá Creo que esta documentación contradice lo que estamos leyendo en prensa y escuchando en las declaraciones de todos los medios de comunicación. Está claro que hasta una "simple aspirina" tiene efectos secundarios y que además en un tema tan sensible,las cosas hay que tratarlas con más delicadeza. 5月24日 Las arras del cieloLa ingratitud
De todos los pecados que podemos cometer contra la caridad, éste es uno.
El otro es la indiferencia..., también terrible.
Terrible, porque la indiferencia mata el amor.
La ingratitud, es un pecado muy de los de casa.
De los que viven contigo.
Muy cercanos.
A nuestro lado.
Está en el evangelio, nos lo cuenta san Lucas.
(...) "Y sucedió que, de camino a Jerusalén, pasaba por los confines entre Samaría y Galilea,
y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!» Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes.» Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?» (San Lucas 17, 11-18)
Ingratitud.
No fueron agradecidos.
Y les había curado no una enfermedad cualquiera, no ¡La lepra!
Cuando no se expresa gratitud, se pierde la gratuidad.
La gratitud, es el secreto de la vida familiar.
Importa ser sensible para amar, y dejarnos amar:
¡Hay muchas cosas gratuítas en este mundo!
El egoísta no las reconoce.
Es un ingrato.
Todos somos...
Hay que educarse.
Dejarse educar el corazón.
El egoísta es ingrato; no porque no sea sensible, sino porque le cuesta reconocer...
La gratitud, es un eco de la alegría del que da.
La ingratitud es como un agujero negro, que se traga la alegría del que da.
Hay que educarla.
Por todos los dones que recibimos en esta vida:
La belleza
La bondad..., ¡Son las arras del cielo!
El agradecimientoes básico para la felicidad.
A veces no se es consciente de la ingratitud, por eso hay que pensar.
Hay personas que solo hablan de sì mismas:
egocèntricas.
Y no preguntan por el tù...
¿Qué se dice? nos repetían una y otra vez nuestras madres.
Gracias.
Abre los ojos.
Mira.
Ve.
Contempla.
Existes.
Amanece.
Tus talentos.
Eres amado.
Mira a tu familia.
Aprecia..., y agradece.
Mira a la Iglesia.
Mira el acompañamiento de los sacramentos.
"El peor momento del ateo, es aquel en que se siente agradecido, y no sabe a quien darle gracias", decìa Chesterton.
Por la fe sabemos cual es el origen de los dones.
De la cruz, que es otro don.
¡Gracias!
¡Gracias, Dios mío porque me haces participar de tu dulce Cruz!
La falta de humildad, puede echar abajo planes excelentes
Una rana se preguntaba como podía alejarse del clima del frío del invierno. Unos gansos le sugirieron que emigrara con ellos. Pero el problema era que la rana no sabia volar. Dejádmelo a mi - dijo la rana -. Tengo un cerebro espléndido. Lo pensó y luego pidió a dos gansos que la ayudaran a recoger una caña fuerte, cada uno sosteniéndola por un extremo. La rana pensaba agarrarse a la caña por la boca. A su debido tiempo, los gansos y la rana comenzaron su travesía. Al poco rato, pasaron por una pequeña ciudad y los habitantes de allí salieron para ver el inusitado espectáculo. Alguien preguntó: ¿A quien se le ocurrió tan brillante idea? Esto hizo que la rana se sintiera tan orgullosa y con tal sentido de importancia que exclamó: ¡A MÍ! Su orgullo fue su ruina, porque al momento en que abrió la boca, se soltó, cayó al vació y murió. Hay ocasiones en que la falta de humildad o el exceso de orgullo, pueden echar abajo planes excelentes. ¡MANTÉN LA BOCA CERRADA!
5月23日 Las hormigas no trabajanTenemos una visión muy negativa del trabajo.
Contrarasta mucho con la que tenian nuestros abuelos.
Los cristianos tienen hoy en día una visión positiva de la historia, y sin retoro.
Es una flecha que empieza y no acaba.
Va abanzando, pero no estamos siempre igual.
La visión pagana es penosa en el sentido más amplio de la palabra.
Pesimista, -digo-
Se considera según la remuneración buena o mala del dinero que nos va a reportar.
Es una visión falsa.
Fastidiosa.
Se arrastra desde su propia etimología: Trabajo viene de "Tripaliare,", que significa, "torturar".
En francés, "trabaille", significa sin embargo: Estar de parto.
Dar a luz.
Dar vida.
De ahí la expresión: ¡Me da la vida!
Cristo trabajo en el taller 30 años, ¿fue lo más importante que hizo en su vida?
¿Y luego?
¡Lo más importante vino después!
Otra idea confundida, la materialidad del trabajo.
El trabajo en lo material.
Entonces un trabajo espiritual no es trabajo.
¿Y los contemplativos?
"Poco, y con vino", que decía aquel anticlerical.
¿Y los estudiantes?
El trabajo es para el hombre, y no el hombre para el trabajo.
Cuando he escrito es trabajo, pero no es la esencia del trabajo
Las hormigas son laboriosas.
No trabajan.
Se mueven de aquí para allá haciendo lo mismo que hace tantos siglos que existen...
El trabajo es una realidad que nos proporciona el sustento material, y el espiritual.
Sólo el hombre puede trabajar en ese sentido.
Con su inteligencia, crea. Y con su voluntad, realiza.
Puede por su idea concebida, perseguir un fin.
Así ,somos los ejecutores de los planes de Dios en el mundo.
Sus colaboradores por el amor que Él nos tiene.
No es que necesite colaboración, ¡Creo el mundo de la nada!
Y trabajamos libremente, conscientemente.
¿Qué es más..., decir te quiero, o te necesito?
Lo segundo.
Los dos.
Lo segundo es un amor más perfecto, como la madre cuando sus hijos van creciendo puede decirles:
¿Me ayudas?
Confía en mí. (Romanos 8,14)
Todo lo que hacemos es trabajo.
No es algo mortificante.
Dios puso el hombre en la tierra para trabajar, igual que puso al pájaro para volar.
¿Por qué cual es el fin del trabajo?
No pienses ahora en los miles de parados que tenemos, tragedia mucho mayor de lo que nos podemos imaginar.
El fin del trabajo es perfeccionarnos.
Perfeccionarnos a nosotros mismos en primer lugar.
Es dar gloria a Dios.
Lo primero que trasforma el trabajo no es el mundo, y mira que lo hemos trasformado.
El trabajo me trasforma a mí.
Me hace mejor.
Me hace más persona.
Más madura.
Me hace "santo", si por santo se entiende parecido al santo entre los santos: Jesucristo.
No solo es la practicidad, que nuestra cultura impone.
La enfermedad, es un trabajo si nos llega.
Es lo que me va a hacer mejor.
Y trabajo, según Dios.
Respetando las leyes de la naturaleza.
Por Dios.
Con Dios.
El trabajo de Cristo fue moldear nuestro corazón. (Jn. 5,17)
Y el de los apóstoles, que dejaron redes, mesa de recaudar impuestos, padres...
Pide luces para entender tu trabajo desde esta otra perspectiva.
No es el dinero, -aunque también-, es otra cosa.
5月20日 Humorías, breverías, necedades y otras cosasEn fin..., anoche escuché a la Ministra decir que:
-"Un feto de 18 semanas es un ser vivo, pero no un ser humano".
En fin...
CULTURA
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Qué paciencia tiene Dios con nosotros!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Si yo lo tengo recién visto, si lo he visto con esas ecografías tridimensionales desde que medía... nada.
Si he seguido día a día el crecimiento del biznieto de mi madre desde casi cigoto...
Por favor...
A las dos horas de nacer
A los dos días...
A los tres meses.
De los cuatro que hoy tiene, aún no me llegaron las fotos.
Si va a ser:
Listo, como el elefante...
-Alto, como la jirafa...
(Le dice su mamá)...
Si ya anteayer durmió solo en su cama y en su cuarto.
¡Tan pichi!, no tiene ninguna gracia.
Lo de la Ministra tiene delito.
Ninguna gracia.
Pero, ¿de donde las saca?
Ninguna gracia.
Sabrá lo que es el rigor científico...
Lo dejamos, ¡mejor lo dejamos!
5月19日 Teología arrodilladaNo es tanto cosa de dale que dale a la cabeza...
A veces, nosotros nos relacionamos con la fe, por la razón.
Y está bien. Si no conocemos, no podemos amar.
Y conocemos estudiando, pero no solameste estudiando.
Sin implicar los afectos, -la voluntad-.
Es un riesgo, un gran riesgo, -diría-.
No es así la cosa.
La cosa no funciona así, cuanto antes lo sepamos, mejor.
No es cosa de "estar muy bien formado", -vamos a decir-, de saber mucha teología.
Por eso el Papa habla de Teología arrodillada.
La fe cristiana implica el cariño, la caridad, el amor.
Ante el Señor, hay que tomar postura.
Muchos le amaron.
Otros le odiaron.
Pero ninguno quedó indiferente.
Por eso llama nuestra atención tanto ataque de los que no le aman:
Rechazo, y dale que te pego...
Artículos en Prensa, claramente laicístas...
Se revuelven ante este signo de contradicción.
Jesús está llamando, y espera una respuesta.
Ama a la humanidad, exige una respuesta de amor.
Efectivo y..., afectivo.
Implica nuestro cariño.
Somos muy fríos...
No tenemos que avergonzarnos de expresar afectos con signos externos.
Es muy bonito ver cómo una madre enseña a su niño a tirar un beso a Jesús en el Sagrario.
¡Le está educando el corazón!
Amor pues, efectivo, -con la cabeza-, y afectivo, -con el corazón-.
Eso es la caridad con fe.
Con ternura.
Es la resolución de nuestra vida.
Un apego, es tener demasiada hilación con las cosas.
Amamos las criaturas que Dios creo, pero no por delante del amor a Dios:
¡Sobre todas las cosas!, dice el mandamiento.
Sobre todas las cosa es:
Sobre el dinero.
Sobre las personas.
Sobre nuestros planes.
Sobre la...
Crer con el bolsillo...
El dinero está, para dar gracias a Dios, no para poner el corazón en él.
Cuando uno está apegado a algo, hay que desprenderse.
Hasta que duela, -dice la Madre Teresa de Calcuta-.
Hasta la sagre.
Sin excusas: Sin..., "me he comprado una yunta de bueyes..., me acabo de casar"..., que nos cuenta el evangelio.
Nuestros planes, no pueden poner en segundo plano a Dios.
No le podemos "utilizar".
Debemos firmarle un cheque en blanco; firmado en plena confianza...
Amar al prójimo, Dios lo quiere, pero amar, sin posesión.
Libres de los lazos de la carne y de la sangre, para servir a Dios..., si es eso lo que nos pide.
Amar sin posesión es muy importante.
Y hay momentos en la vida que hay que optar, como Jesús:
- ¿"Quién es mi madre, y quienes son mis hermanos?"
Amarle sobre mi amor propio. Mi...
Mi... Mi... Mi... que es un yoyó.
Abnegación.
Mortificación de ese yo, que a veces pretende sentarse en su trono.
Comodidad, caprichos, orgullo...
Hay que bajarlos del trono, y poner en él a Cristo.
Amar a las criaturas por Él.
Porque Dios las creó.
Porque vió que todo "era muy bueno".
Llevan las huellas del creador.
No decir...
- Este mundo es una porquería...
¡¡¡Si ha salido de las manos de Dios!!!
Habrá que saber disfrutar, y renunciar.
Sin autoengañarse... Qué nos sale muy bien.
¿Y, esa chulada que nos tiramos a veces, ¡yo no renuncio a nada!? ¡Yo disfruto de todo!
El que no renuncia a nada, se apegará a lo que ama.
No se puede llevar el arco siempre tensado.
Tiempo de disfrutar, y tiempo de renunciar...
Ni todo lo material es malo, -propio de concepciones orientalistas, reencarnacionistas, que están tan de moda-, ni todo espirtualismo.
El cuerpo también lo creó Dios.
Nuestra fe no es dualista.
Amamos el mundo en Dios, y al mismo tiempo no nos apegamos a las criaturas, porque las amamos en Él.
***
5月18日 Abortar no es como sacarse una muelaAbortar, no es como sacarse una muela.
Te remito al artículo publicado en El Mundo el sábado día 16 de mayo de 2009.
No puedo copiarlo.
Blu 5月17日 Mi pueblo está loco
Mi pueblo está loco, no ven, son sabios para el mal.
El don de Ciencia
¡Qué falta nos hace!!!......................
Es un regalo que el Espíritu Santo nos da, si se lo pedimos, entre otras cosas. Este don es un hábito sobrenatural que nos sirve, -digamos-, para ver las cosas del mundo según las ve Dios.
Nosotros queremos participar de ese don.
Jesucristo lo tenía en plenitud. Éste y los otros seis dones…, del Espíritu.
Sabiduría Inteligencia Consejo Fortaleza Piedad Temor de Dios
Jesucristo leía el corazón de los hombres. Lo vemos claramente en el pasaje de Natanael:
Nos conoce por dentro. Conoce nuestros pensamientos. El hombre de espíritu también..
Por el conocemos la hermosura de la Creación. No nos deja fríos. Es un reflejo de lo que es Dios. Una huella Suya…, -dicen-. Y sabemos de su transitoriedad. Este mundo que amamos, pasa.
Pensando así, no estamos despreciando las cosas de este mundo, pero si las menospreciamos, con respecto a Dios.
“Todo lo estimo basura comparado con Dios”, -dirá San Pablo-.
No es ciencia, -discurso de la razón-, es connaturalidad con Dios. Ver, y entender la vida, con relación a la vida eterna.
Es ver el prólogo de la vida eterna.
El escenario.
Por eso nos lleva a valorar mucho esta vida. ¿Qué son las vicisitudes temporales, comparandolas con el amor de Dios? ¿Qué me seduce de la bestia? ¿Qué me secuestra la atención? ¿El multimedia? ¿Los GPS?
Mi pueblo está loco, no ven, son sabios para el mal.
La mentira de este mundo, puede cegar. También a hombres buenos. Moda… Pureza, que hoy está en el olvido… Ciencias naturales, experimentales… Pecados de época los llaman… Solamente con el don de ciencia se pueden ver las cosas, sin el condicionamiento de ellas.
Mi pueblo está loco, no ven, son sabios para el mal.
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