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日志


11月30日

Campanillas de plata

Campanillas de plata

 

En el calendario litúrgico, la iglesia, celebra unos tiempos especiales de conversión, para prepararnos a celebrar una gran fiesta.

 

Jesús, empezó su ministerio público con estas palabras:

 

“Convertíos…”

 

Tenemos, -los católicos-, un don gratuito…, un regalo…

El perdón, la confesión en que yo me acuso, y Él, me reconcilia con la casa del Padre.

 

Es, un segundo bautismo.

 

Es, penitencia, porque somos de carne, y nos arrastra la concupiscencia.

Nuestras equivocaciones, pueden ser re-creadas cuando Dios nos perdona.

Y nos perdona.

Lo borra todo.

 

Y el plan empieza otra vez hoy.

Página en blanco.

Lo pasado, pasado está.

Borrado y perdonado.

 

¡No creemos en el poder de Dios!

 

O no creemos lo suficiente.

 

Dios borra.

Borrón y cuenta nueva, -que nos decían de pequeños-.

 

El perdón es una fiesta.

Hasta el sacerdote que nos confiesa se alegra.

 

Y hay lágrimas:

De esperanza, de emoción, de arrepentimiento, porque Dios, no me trata como merecen mis pecados.

 

En la justicia divina, el que declara su culpa, es perdonado.

En la justicia humana, es castigado.

 

“Id…, y perdonar los pecados…”, fue el mandato de Jesús a los apóstoles.

 

La confesión, nos preserva de hacernos un dios a nuestra manera, -tentación del hombre desde siempre, no queremos que nadie nos mande, ni nos diga lo que tenemos que hacer-.

No es una ventanilla más, de tipo burocrático, por la que hay que pasar.

 

Cuando en el confesonario oímos:

 

Yo te perdono en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en el cielo suenan, campanillas de plata.

 

Y, el fuego de la soledad desaparece para siempre.

El sentimiento de culpa, también.

 

El examen es más fácil.

Ayuda Dios.

 

Se enciende la luz.

Se duele el alma.

Nace la atrición.

El entendimiento se aclara:

 

He despreciado al amor…

¡Ahí!, Señor, yo no sé si pecaré otra vez, pero con tu ayuda…

¡Quítame de en medio en la ocasión!

 

Y, volverás de la guerra a la garita de la acusación.

Al consejo de amor tras el juicio.

 

Y, a remediar los destrozos.

Así no hay bajones, ni dolores insuperables, porque tenemos motivos para sufrir.

 

Así se agradece la cruz que nos toca.

Así, se es un tesoro que consuela el corazón de Dios…

 

Yo me acuso

 

 

 

 

 

11月28日

Nuestra moral no es nada represora

 

 

Nuestra moral no es nada represora

 

 

Es verdad que el pecado engendra pecado, si no se reacciona a tiempo, con el arrepentimiento, pero no puede destruir hasta la raíz el bien moral.

 

El mal, crea una facilidad para seguir haciendo el mal…, pero el pecado, tiene sus fronteras.

 

Fronteras morales que, si se rompe una, nos inunda el mal malísimo de la autodecepción…, y caemos más.

¡Ya lo hice mal..., barra libre!

¡De perdidos al río!, -podemos decir-.

 

Y, es que…, el pecado:

 

No es el orgullo herido.

 

Es el dolor de Dios..., despreciado.

 

Es:

 

Aversión a Dios, y conversión a las criaturas...

 

Estudié yo.

 

Y además nos destroza. Cuando en la película "Lo que el viento se llevó", Escarlata H' Ojara, levanta su puño de tierra de Tara, y grita su conjura:

¡A Dios pongo por testigo de que nunca jamás volveré a pasar hambre!, comienza su destrucción...

 

El pecado, primero debilita nuestra voluntad, y después oscurece nuestra conciencia.

Te quedas en el fango como si fuera tu hábitat natural, y no juzgas el bien como bien, y el mal como mal.

 

Para salir del vicio…, hay que afirmar los criterios a la luz de la fe.

 

¿Es cuestión de cabeza? 

¿De pensar?

¿De interiorizarse?

 

Yo ¿Quien soy, de donde vengo, a donde voy...?

 

La fe lo explica.

 

¿Hace falta talento?

 

Las obras buenas, crean virtudes.

También los vicios se consiguen a pulso, -no sin culpa-, por la reiteración.

 

Para desenmascarar ese vicio, hay que dejarse iluminar, rezar, confesarse, volver a rezar, caer, volver a confesarse…, y esperar.

Esperar, en estos tiempos de prisas, en estos tiempos de Adviento.

Espera. 

Es una batalla que exige ser muy firme.

 

Hay que esperar, porque queremos que se nos quite-todo-ya.

Y sin sufrir... sin nada...

Muchas veces: En el pecado llevamos la penitencia, -que nos decía María a nosotros cuando éramos pequeños-.

O: Sarna con gusto no pica... 

 

Dos santos formularon los vicios capitales, y la iglesia, nos enseña a cultivar el bien contrario.

 

Luego, nuestra moral no es nada represora.

 

Pecados Capitales.

Porque son la cabeza, y la raíz de muchos otros.

 

Contra SOBERBIA-HUMILDAD

 

-El rechazar los buenos consejos de un padre, de un amigo…

-Vanidad, que lleva a decir mentiras, a aparentar…

-Odio…

-Violencia…

-Calumnia

 

Un pecado capital, puede derivar en muchos otros…

 

Contra AVARICIA-GENEROSIDAD

El estar apegado al dinero, como el joven que renunció a su vocación y se fue triste…

El robo…

 

Contra ENVIDIA-CARIDAD

 

-Todo el tema de simpatías y antipatías que lleva a adorar a unos y a machacar a otros…

-Los juicios parciales, temerarios…

-Celos, que llevan a deprimirse, a no aceptarse a sí mismo…

-La violencia de los príncipes destronados que se acercan a la cuna del hermanito a tirarle del pelo…

 

Contra IRA-PACIENCIA

 

-Provoca, que nuestras reacciones sean desproporcionadas en familia…

-El no aguantarse a sí mismo…

-La blasfemia…

-La bebida, la droga, una actitud un tanto destructiva, o complejos, o violencia con los más débiles…

 

Contra LUJURIA-CASTIDAD

 

-Todo tipo de impureza…

-Es obsesivo…, no tiene fin esta espiral…

-Masturbación

-Fornicación

-Adulterio

-Homosexualidad, entendida como buscar sensaciones nuevas…, a las heridas afectivas…

-Sadomasoquismo…

-Pedofilia…

Acaba dominando…

 

Contra GULA-TEMPLANZA

 

-Sibaritismo, egoísmo de apetencias…, que esclavizan…

 

Contra PEREZA-DILIGENCIA

 

-Los deberes de estado

-Las omisiones…

-Las pérdidas de tiempo que es un don de Dios…

-La poca formación, por no leer…, chupando tele y no sagrario…

-Sin desarrollar nuestros talentos…

 

A ejercitar virtudes.

A buscar la gracia de Dios.

A confesarse.

La confesión no solo perdona los pecados, es como el cola-cao, ¡poderoso reconstituyente!

Yo así lo viví…, pero la vida no se acaba hasta que se termina, y como me dice el comentario desde Alicante:

"Hay que aceptar y enmendar..., y aprender de nuestros errores".

Y yo digo, pidiendo a Dios mucha ayuda, porque el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. 

 

 

 

 

11月20日

El embrión es un paciente

El embrión es un paciente

 

Ayer por la tarde en una cadena de televisión dieron una noticia que calificaron de: "Absurda guía para adolescentes", me dejó de piedra.

En ella, se dice que el preservativo, no es seguro, y que la promiscuidad y el aborto no son correctos. Más o menos.

Lo que me dejó helada fue el tono de la presentadora, como si con esa guía absurda se tratase de haber cometido un crimen…

 

Y yo digo humildemente pero con certeza que:

 

El derecho de todo individuo a la vida, precede al estado, aunque ahora en muchos lugares no sea así.

Es terrorífico.

 

Tenemos derecho a nacer, y a nuestra integridad hasta la muerte.

 

Las concepciones estatalistas son un error.

Puede existir un totalitarismo en una democracia.

En cuanto no tenga valores…

De manera visible, o encubierta.

 

La democracia, se distingue, en la manera de tratar al hombre.

 

Por cierto que hace poco ,

El Presidente de Uruguay ha demostrado que la defensa del derecho a vivir no entiende de ideologías, vetando el proyecto de ley de despenalización del aborto. Tras su valiente decisión, Tabaré Vázquez está sufriendo presiones del lobby proabortista. Sería muy importante que recibiera el apoyo de muchos miles de ciudadanos de todo el mundo que admiramos su ejemplo.

 

La salud de la democracia, se mide por cómo trata a los débiles.

 

Un estado que legaliza el aborto, lo primero que se quiebra es que todos somos iguales ante la ley.

 

Parece muy liberal decir que yo estoy en contra de los vertidos incontrolados de los ríos, -aquí bien cerca tengo uno desde hace 40 años-, pero…, como hay que respetar…, ya la fábrica verá si vierte, o no.

 

Yo no abortaría..., pero…, muy liberal.

¿Para perseguir la droga, se persigue a los camellos? ¿O a los narcos?

 

Pocos negocios tan prósperos.

 

Nuestro gobierno protege las clínicas abortistas,

hasta el punto de que antes, los coches de la funeraria, recogían a los niños abortados de 7 meses…, a las dos de la madrugada. Después de ser fotografiados, el gobierno, por real decreto les  declaró “residuos biosanitarios”, y al vertedero.

 

El aborto es la primera causa de muerte de nuestra historia.

El 22 de enero de 1973, Los Estados Unidos abrieron las puertas al aborto. Se llamó el caso Roe.

 

Hoy, sesenta años después, aquella joven pobre, que tenía 21 años y el tercer embarazo, declara que fue utilizada por abogadas feministas. Tuvo que mentir en el juicio, diciendo que fue violada…

 

Se convierte, y cambia al conocer a Emili, rescatada de un aborto.

 

45 millones de abortos llevan ya en América.

Así, se hace la historia. Oculta la realidad verdadera de los hechos finales.

 

El embrión es un paciente. Se ha operado a un niño en el seno de su madre, de espina bífida, y ha seguido la gestación.

El médico que asiste a una embarazada, tiene dos pacientes.

 

El 11M, murieron 190 personas, más el bebé que una de ellas estaba esperando…, ha desaparecido hoy en día.

 

Un embrión no puede ser utilizado para algo que no sea su propio bien.

 

Las células madre embrionarias, llamadas “Totipotentes”, están produciendo tumores incontrolables. Se están empleando en investigación, no en curación. No pueden ser un medio, son un fin en sí mismo.

 

En resumidas cuentas, detrás se esconde una cultura de muerte, de la que seguiremos hablando…

Si nos dejan...

Como la canción…

 

Léase si se quiere la instrucción: Donum vitae… publicada

en 1987 el Papa.

 

11月16日

La gran lección de Dios

La gran lección de Dios

 

Si no lo pienso, no me lo creo.

El pecado es una falta contra la razón. Contra el entendimiento., para comenzar… Por eso nos decían tantas veces de pequeños:

¡Razona! ¡Razona…!

 

El pecado es una falta contra la razón.

No lo refiere el catecismo de la iglesia católica a Dios, sino a la razón humana.

Hay, puede haber, una visión caricaturizada de que alguien se inventó los mandamientos… Moisés. Y, luego la iglesia, se inventó otros siete…, para tenernos cogidos… por…, el freno.

 

Ayer mismo, en una película: Prejuicios cristianos…, -decían-.

 

Y no.

 

Los diez mandamientos, son conforme a razón.

Si robar, es malo, es porque lo es en sí mismo. Atenta contra la propiedad de otro.

 

El adulterio es malo, porque atenta contra la verdad del amor.

 

Decir que algo es pecado, preserva la verdad.

 

No es que sea malo porque es un mandamiento, es malo, porque es malo.

 

La protagonista de la película de ayer, era malísima.

 

Matar, va contra la dignidad del hombre.

Piensa ¿Hemos nacido para matar?

Aunque hay madres que dan la vida al nacer su hijo…

 

No hay una doble verdad, por un lado la de la fe, y por otro la de la razón. Se puede, eso sí, ver la verdad desde la fe, o desde la razón, que no es lo mismo.

 

El pecado hiere la naturaleza del hombre.

Es contrario a ti mismo.

Eres el primero a quien hiere, te quedas hecho polvo.

 

Es imposible estar en paz con los demás, si no lo estás contigo mismo.

 

El pecado es un apego perverso a determinadas cosas.

Y, el hombre está llamado a amar.

Tal vez convenga aquí una aclaración de lo que es amar.

¿No?

Pues seguimos…

 

El hombre está llamado a amar, y se queda pegado a la miel.

 

Ama, (1ª Cor. 10), pero con libertad.

Libertad ¿Tampoco necesita aclaración?

No.

Seguimos…

 

Ata el dinero, ata la gula…, convertimos muchas veces el medio en fin…, ata el trabajo…

 

El pecado es una palabra, un acto, o deseo contra la verdad misma, -sin aclaración-, contra el plan que Dios tenía.

 

Es como en la guerra de Gila, ¿Qué era un barco? ¿Qué no era un submarino?

¡Por eso nos costó tanto hundirlo!

 

La legislación humana, no puede entrar en el interior del hombre, pero ante Dios, nos presentamos transparentes.

Una unidad indivisible.

 

Es, una desobediencia a Dios. ¿Qué es el pecado desde la fe?

 

Es:

Que el amor, no es amado.

Eso es en esencia.

 

Esa es la lectura teológica del pecado.

 

No es infantil la imagen del Corazón de Jesús.

Y recuerdo que de pequeñas, en el colegio, usaban un corazón de trapo, en el que colocábamos una rosa o una espina en él cada vez que nos portábamos bien o mal.

 

“A vosotros…., os he llamado amigos”…

Ese es el punto.

El pecado es una amistad así, traicionada.

 

Es también una infidelidad al amor esponsal con Él.

 

Es la rebelión del hijo pródigo.

 

No apreciamos lo que tenemos.

No nos dejamos amar.

 

El hombre pensó que sin Dios, iba a ser más libre.

Era mucha atadura. ¡Claro que sí! Una atadura con cadena de oro, pero una atadura, -como todo amor-.

Ese fue el gran engaño.

La soberbia de pensar que en mi camino, voy a ser más feliz.

 

Voy a crear la verdad, en vez de recibirla.

Voy a buscar mi dignidad.

¡Ahí te has perdido!, hijo pródigo.

 

¡Si el mayor garante es el amor de Dios!

Si el que se busca a sí mismo, se pierde.

Si tu felicidad es hacer feliz a Dios, a los demás por Dios.

Esta es la clave.

 

No tengo que buscar ningún camino aparte.

Afuera.

Revelándome, me pierdo.

 

Somos fruto del amor.

Devolverle ese amor es mi felicidad.

Me dejo amar por Ti.

Me rindo.

 

El pecado es vencido en su propio terreno.

La desobediencia, con la obediencia de Cristo.

 

Reparó como amigo, esposo, padre.

 

La gran lección es Cristo.

 

En la felicidad que pasa por la fidelidad.

Solamente así serás feliz.

 

 

 

¿Cuánto cuesta mi pecado?

¿Cuánto cuesta mi pecado?

 

“Dios, que te creó sin tí, no te salvará sin tí, -dice san Agustín-.

 

Para ir al cielo, tenemos que convertirnos, que responder a la llamada de Dios.

 

El cielo, no es un lugar. Un cuarto donde me meten.

Es tener amistad con Dios.

Eso, es el cielo.

Eso, es la conversión.

La salvación.

Libre.

 

Si tú, no te dejas perdonar…

Si tú…, no te dejas amar…

 

Nos consideramos justos…, como aquel publicano de la parábola…

Fue al templo a rezar, y salió más pecador que entró.

Se consideraba “justo”…

 

El mundo se divide entre malos, y malos que se reconocen pecadores.

 

Lo primero es, reconocerse pecador.

 

Todos, somos los dos ladrones del Gólgota, de la crucifixión.

Y la pagamos con el que menos culpa tiene, Dios.

Sufrimos.

Y sufre Dios .

Lo sorprendente no es que yo sufra, sino que sufra Él.

 

La mayor desgracia que le puede ocurrir a un hombre, -en el orden de la salvación-, es no reconocerse pecador.

No necesitar de la Sangre de Cristo.

 

La redención nos descubre, la gravedad del pecado.

De mí pecado.

Toda la Sangre de un Hombre, que era Dios.

Toda su muerte, joven.

Y en una cruz.

Eso cuesta mi pecado.

Por eso voy de rodillas, confesión…

Yo pecador…

11月15日

¿La legítima defensa? ¿Y si Dios nos pide vivir como Cristo humillado?

 

 

 Es legítimo defenderse, y no es una excepción del 5º Mandamiento: No matarás.

Respetar la vida es un principio definitivo, pero en este caso el injusto agresor, no es un inocente.

Tampoco es “ser malos con el malo”.

 

Los cristianos, nunca queremos el mal, lo toleramos.

La tolerancia no es indiferencia.

Amamos el bien.

 

El efecto malo, no es querido, nunca.

 

Ahora, si el efecto malo, es previsible, o evitable, hay que evitarlo.

 

En el caso de conducir ebrio…, y matar, la moral cristiana, lo llama principio de doble efecto.

Es el caso de la embarazada que coge una anemia, o de la madre agotada por cuidar a su hijo.

 

 

Por otro lado, el amor así mismo, constituye un mandamiento principal.

Rescatémoslo.

No es egoísmo.

 

A veces, no nos queremos a nosotros mismos… Estudiamos, si los demás estudian…, limpiamos la casa, si vienen a verla…, cocinamos si alguien viene a comer… De lo contrario podemos decir, total par mí solo…

 

No es un principio natural.

 

El que rechaza el amor de Dios, tampoco se quiere a sí mismo.

Somos jactanciosos en público, y nos desesperamos en privado.

Es una línea muy fina…

 

Si Dios me ha amado… ¿Quién soy yo, para no amarme? Egoísmo es otra cosa.

 

La defensa, no es una venganza. Uno mata en una guerra, pero deja un diario en el que cuenta que reza por las familias de sus enemigos muertos… Así ocurrió…

 

El que defiende su vida, no es culpable de homicidio, aunque se vea obligado a asestar un golpe mortal, siempre que haya una proporción.

 

No se trata de matar moscas a cañonazos.

Aunque en un momento tan dramático no se pueda discernir con la mente tan fría como la tengo ahora que escribo sobre este papel

 

La legítima defensa es un principio, y un derecho al que se puede renunciar. Cristo lo hizo.

A veces, lo propone como ideal.

Cuando nos injurian…

Cuando se trata de repartir una herencia…

 

Hay que verlo.

Hay que discernirlo.

Puede haber casos en que el Señor nos lo pida.

 

En otros casos, cuando de mi vida depende la de otros, -una calumnia, a un sacerdote-, debe aclararlo.

Debe defender el bien de sus hijos, de sus parroquianos…

 

Fácil, y difícil.

Hay que pedir luces al Espíritu Santo…

¿Y si Dios nos pide ese vivir como Cristo humillado?

 

11月13日

El Dios de los caramelos

 

 

No.

No es el Dios de los caramelos, sino los caramelos de Dios.

 

El don de sabiduría es uno de esos caramelos que Dios nos regala.

 

Sabiduría mística, del que depende que nuestro modo de obrar sea sobrehumano.

Como el de los santos.

 

Nos hace este don gustar de las cosas del cielo.

 

Dios obra en nosotros, por nosotros.

 

Yo colaboro, las riendas las lleva Él.

 

 

Se habla en el Antiguo Testamento cuando Job, 38 se queja tanto, y Dios le dice:

¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?

Y le va demostrando la sabiduría divina… Igual en todos los libros de la Biblia llamados Sapienciales.

Sabios.

 

En el Nuevo Testamento, esa sabiduría viene a vivir con nosotros, pero ¡atención!, es una sabiduría crucificada.

 

Tú, no sabes nada…

Escándalo para los judíos.

Necedad, para los gentiles.

“Y desenrollándolo dijo: San Lucas. 4

 

 

De hecho, cuando nos habla en parábolas, denota que sabe muy bien, que tiene experiencia de la ciencia divina, del conocimiento de Dios.

 

Don de sabiduría.

El más excelente don del Espíritu Santo.

 

Lo definimos, como el hábito sobrenatural por el que juzgamos rectamente de las cosas de Dios, saboreándolas…

 

¿Quién es sabio?

 

Sabio es el que conoce las cosas por sus últimas causas.

 

Existe un conocimiento vulgar, científico, filosófico, teológico…

Este don da un conocimiento profundísimo de las cosas divinas.

Es, -digamos-, un instinto especial, el don de sabiduría.

No tiene nada que ver con la cultura, ni la inteligencia natural, y al mismo tiempo, lo tiene que ver todo.

 

Aquel labriego ignorante, al que el santo cura de Ars le preguntó:

 

-Usted, ¿cómo reza?

-Yo le miro, y Él me mira… Ese es el instinto especial del don de sabiduría.

Los que lo tienen, en todo se remontan a la mano de Dios.

Todo es para bien.

 

Desde la mirada de Dios donde miro por su don…

¿Qué piensa Dios de esto que ha ocurrido?

¿Por qué lo permite?

 

Es la conjugación perfecta de Marta y María. De acción y contemplación.

 

Lleva a la muerte total del propio egoísmo.

Disfruta al entregarse al bien del prójimo.

 

En la cumbre de ese monte, solo brilla la gloria de Dios.

 

Encontramos la paz.

Bienaventurados los pacíficos…

 

11月11日

La vida es un milagro del amor

¡No matéis a Caín!

 

Lanzo estas palabras a los vientos, Cristo sigue vivo en cada hombre.

 

Nuestra existencia es un milagro del amor.

No nos acostumbremos a la vida.

De todas las criaturas creadas, solamente el hombre ha sido amado por sí mismo.

 

Dios ama al resto de la creación, sí, pero para dárselo como regalo al hombre.

 

La vida es un regalo inmerecido.

Viva la vida.

 

¡Viva la vida!

Cuesta decir viva la vida, parece un anuncio de cocacola, y es que nosotros estamos en la cultura de la muerte.

 

Hace 50 años que se escribieron, -todos de acuerdo tras la 2ª guerra mundial-, los Derechos Humanos. En conmemoración, algunos quieren que se reconozca el aborto como un derecho.

¿Qué tal?...

 

Hemos empezado por no agradecer la vida, y acabamos dimitiendo de la muerte, porque tampoco queremos verla.

 

La vida es un milagro del amor.

¡Contracultural!

 

La vida humana es sagrada, porque Dios la ha creado, y es su dueño.

 

La vida humana es sagrada, no es una metáfora, como cuando digo:

Mi siesta es sagrada.

 

La existencia es sostenida por el Creador.

Sólo Él es el Señor de la vida, y vendrá a pedirnos cuentas, para devolvérnosla en plenitud.

 

Nadie puede atribuirse el derecho de matar.

 

Nada más cometer el pecado original, se abre la brecha de la envidia.

Ira, codicia…, contra la vida.

 

Caín dejó de disfrutar de los bienes de Abel.

Dejó de pensar en positivo, -digamos-.

Igual que el hermano mayor de la parábola.

 

No hace falta que yo sea el titular de los dones que Dios reparte.

¡Me alegro!

¡Me alegro por ti!

Deberías alegrarte, -le dice el padre de la parábola al hijo mayor-.

 

¿Caín, dónde está tu hermano?

No tomes distancia.

 

Ese contra el que vas a ejercitar la violencia…

¡Es tu hijo!

¡Es tu hermano!

¡Es una vida!

Es un hijo de Dios.

 Es un hermano de Jesucristo.

 Es un miembro de la iglesia.

 Es un templo del Espíritu Santo…

Todo “eso”, nos confía Dios, -dice Juan Pablo II en su Encíclica Familiaris consortio-.

 

Mis hermanos, no son mis enemigos…, ni mis competidores…

 

En el fondo, toda violencia tiene algo de suicidio, porque al matar a tu hermano, matas también tu propia alma.

 

Y clama a Dios la sangre del inocente.

¡Maldito seas!, le dice a Caín-.

Aunque después, -es un relato largo-, dirá:

¡Nadie mate a Caín, porque es sagrada su vida, y sólo Yo soy el dueño de su muerte!

 

Estoy hablando del 5º mandamiento del decálogo:

 

No matarás.

 

Yo así lo estudié...

 

11月10日

Mi pueblo está loco, no ven, son sabios para el mal

Mi pueblo está loco, no ven, son sabios para el mal...

 

El don de Ciencia

 

¡Qué falta nos hace!!!......................

 

Es un regalo que el Espíritu Santo nos da, si se lo pedimos, entre otras cosas.

 Este don es un hábito sobrenatural que nos sirve, -digamos-, para ver las cosas del mundo según las ve Dios.

 

Nosotros queremos participar de ese don.

 

Jesucristo lo tenía en plenitud. Éste y los otros seis dones…, del Espíritu.

 

Sabiduría

Inteligencia

Consejo

Fortaleza

Piedad

Temor de Dios

 

Jesucristo leía el corazón de los hombres. Lo vemos claramente en el pasaje de Natanael:

Jn. 1,47 y Lc. 5, 21-22

 

Nos conoce por dentro.

Conoce nuestros pensamientos.

El hombre de espíritu también...

1 Cor 2, 14-16

 

Por el conocemos la hermosura de la Creación. No nos deja fríos.

Es un reflejo de lo que es Dios.

Una huella Suya…, -dicen-.

Y sabemos de su transitoriedad.

Este mundo que amamos, pasa.

 

Pensando así, no estamos despreciando las cosas de este mundo, pero si las menospreciamos, con respecto a Dios.

 

“Todo lo estimo basura comparado con Dios”, -dirá San Pablo-.

 

No es ciencia, -discurso de la razón-, es connaturalidad con Dios.

Ver, y entender la vida, con relación a la vida eterna.

 

Es ver el prólogo de la vida eterna.

 

El escenario.

 

Por eso nos lleva a valorar mucho esta vida.

¿Qué son las vicisitudes temporales, comparandolas con el amor de Dios? ¿Qué me seduce de la bestia? ¿Qué me secuestra la atención? ¿El multimedia? ¿Los GPS?

 

Mi pueblo está loco, no ven, son sabios para el mal (Jeremías 4,22).

 

La mentira de este mundo, puede cegar.

También a hombres buenos.

Moda…

Pureza, que hoy está en el olvido…

Ciencias naturales, experimentales…

Pecados de época los llaman…

Solamente con el don de ciencia se pueden ver las cosas, sin el condicionamiento de ellas.

 

Mi pueblo está loco, no ven, son sabios para el mal (Jeremías 4,22).

 

 

 

 

11月7日

¿Qué edad es buena para morir?

¿Qué edad es buena para morir?

 

Morimos.

La vida es así.

Y siendo así la vida…

¿Por qué nos aferramos tanto a ella?

¿Por qué la muerte nos sorprende siempre, si sabemos que es lo único cierto de la vida?

 

¿Y, aún no creemos en la resurrección de la carne?

Lo confesamos en el Credo, cada domingo en Misa.

 

¿Qué edad es buena para morir?

¿A los 94?

¿A los 64?

¿A los 20?

 

Los años no son el tema. El tema es, lo que poseemos.

¡Si tenía toda la vida por delante!, -decimos si el que muere es joven-…

Si la vida fuera la panacea universal…, ¡todavía!

 

Pero la vida, lo recordamos mucho en este mes de noviembre en que tantos caen…, es un valle de lágrimas.

La vida es un mal sueño.

La vida es una mala noche, en una posada, -decía Santa Teresa-.

 

Corta, o larga, es un suspiro.

Al brillar un relámpago nacemos y aún dura su fulgor mientras morimos, -dice el poeta-…, tan breve es nuestra vida.

Tan breve.

 

La vida es longeva hoy, y sufrimos más que nunca, porque estirarla tanto tiene su precio.

 

Nos aferramos a la vida, porque desconocemos todo de nuestra hermana la muerte.

 

La muerte no es la puerta que se cierra.

La muerte es una puerta que se abre…, ¡Y se abre, a la vida eterna!

 

La muerte es nuestra amiga y nuestra hermana, ¡Bienvenida sea!, cuando quieras, como quieras, donde quieras.

¡Bienvenida seas!

Descanso eterno…

Descanso en paz.

 

11月3日

La evolución implica desde la semilla

 

La evolución implica desde la semilla al árbol.

Y también significa: "Soy ignorante, pero aprenderé.

No sé, pero sabré.

Denme tiempo para librarme de la violencia.

¿Están siguiendo todo esto?

 

"Denme tiempo."

Denme unos cuantos días, un mes, un año, y me libraré de la violencia.

Vivimos, pues, a base de tiempo; no sólo el ir a la oficina todos los días de nueve a seis.

¡Dios no lo permita!, sino también tiempo para llegar a ser alguna cosa.

 

¿Comprenden todo esto?

¿Sí?

¿Comprenden el tiempo, el movimiento del tiempo?

 

Yo he tenido miedo de usted; ese miedo sigue estando allí y yo tendré miedo de usted mañana.

Espero que no, pero si no hago algo muy drástico al respecto, mañana tendré miedo de usted.

 

Así que vivimos a base de tiempo.

Por favor, seamos claros en esto.

Vivimos a base de tiempo.

O sea: estoy vivo, moriré.

 

Pospondré la muerte tanto como me sea posible; estoy vivo y voy a hacerlo todo para evitar la muerte, aunque ésta sea inevitable.

De modo que, tanto psicológicamente como biológicamente, vivimos a base de tiempo.

¿Es el tiempo un factor del miedo?

Por favor, investiguen.

 

El tiempo: he dicho una mentira y no quiero que el otro lo sepa; pero el otro es muy sagaz, me mira y dice: "Me has mentido."

"¡No!, no he mentido."

(Me protejo instantáneamente porque temo que el otro descubra que soy un mentiroso.)

 

Tengo miedo por algo que he hecho y que no quiero que el otro conozca.

¿Qué implica eso?

Pensamiento, ¿no es así?

 

He hecho algo que recuerdo, y ese recuerdo dice:

"Ten cuidado, no dejes que él descubra que has mentido, porque tienes una buena reputación de hombre honesto, así que debes protegerte."

 

De modo que el pensar y el tiempo están juntos, no hay entre ellos división alguna.

Tenga esto en claro, de lo contrario, después van a confundirse bastante.

El proceso que da origen al miedo, la raíz del miedo, es tiempo/pensamiento.

 

¿Está claro para nosotros que el tiempo -es decir, el pasado con todas las cosas que uno ha hecho- y el pensamiento -agradable o desagradable, especialmente si es desagradable- son la raíz del miedo?

 

Éste es un hecho obvio; verbalmente, es un hecho simple.

 

Pero para ir más allá de la palabra y ver la verdad de esto, uno deberá inevitablemente preguntarse:

¿Cómo puede detenerse el pensamiento?

Es una pregunta natural, ¿no?

Si el pensamiento crea miedo, lo cual es tan obvio, entonces, ¿cómo he de detener el pensar?

"¡Por favor!, ayúdeme a detener mi pensar".

Yo sería un asno si pidiera una cosa semejante, pero pregunto:

¿Cómo he de detener el pensar?

¿Es eso posible?

 

Prosigan, señores, investiguen, no dejen que sea yo el que prosiga.

 

El pensar...

Vivimos a base del pensar.

Todo lo que hacemos, lo hacemos basados en el pensamiento.

¿Es, entonces, posible detener el pensar?

¿Es posible no parlotear todo el día, dar un descanso al cerebro, aunque éste tenga su propio ritmo -la sangre que asciende hacia él-, su propia actividad?

 

Su actividad, no la que impone el pensamiento, ¿comprenden?

¿Puede, quien les habla, señalar que ésa es una pregunta equivocada?

¿Quién es el que detiene el pensar?

Sigue siendo el pensamiento, ¿no es así?

Cuando yo digo: "Si sólo pudiera dejar de pensar, no tendría miedo", ¿quién es el que desea detener el pensamiento?

Sigue siendo el pensamiento, ¿no es así?, el pensamiento que desea algo más.

 

Entonces, ¿qué harán?

 

Cualquier movimiento del pensar con el fin de ser otra cosa que lo que es, sigue siendo pensamiento.

Soy codicioso, pero "no debo" ser codicioso; eso sigue siendo el pensar.

 

Vemos lo que el pensamiento ha hecho: ha inventado las cosas más extraordinarias, la computadora, los buques de guerra, los mísiles, la bomba de hidrógeno, la cirugía, la medicina, y también las cosas que le han permitido hacer al hombre, como ir a la Luna, etcétera.

 

Y el pensamiento es la raíz misma del miedo.

¿Vemos eso?

 

No cómo terminar con el pensamiento, sino ver realmente que el pensar es la raíz del miedo, el cual es tiempo.

Ver, no las palabras, sino ver, de hecho.

Cuando tenemos un dolor severo, el dolor no es diferente de uno mismo y uno actúa instantáneamente, ¿verdad?

Entonces, ¿ven ustedes tan claramente como ven el reloj, como ven la pantalla de su monitor, ven de ese modo que el pensamiento es el factor causante del miedo?

 

No pregunten:

"¿Cómo he de verlo?"

 

Tan pronto preguntan "cómo", aparece alguien que está dispuesto a ayudarles; entonces ustedes se convierten en su esclavo.

Pero si ven por sí mismos que el pensamiento y el tiempo son, realmente, la raíz del miedo, ello no necesita deliberación ni decisión.

 

Un escorpión es venenoso, una serpiente es venenosa; en el instante mismo de percibirlos, uno actúa.

Nos preguntamos, entonces: ¿Por qué no vemos?

¿Por qué no vemos que una de las causas de la guerra son las nacionalidades?

¿Por qué no vemos que uno puede llamarse musulmán y otro cristiano?

¿Por qué peleamos por nombres, por propaganda?

¿Vemos eso, o sólo memorizamos o pensamos al respecto?

 

Comprendan, señores, que la conciencia de ustedes es la del resto de la humanidad.

La humanidad, igual que ustedes y otros, pasa por toda clase de dificultades, experimenta pena, afán, ansiedad, soledad, depresión, dolor, placer... todos y cada uno de los seres humanos en el mundo pasan por esto.

 

De modo que nuestra conciencia, nuestro ser, es toda la humanidad.

Es así.

¡Cuán renuentes somos a aceptar un hecho tan simple!

 

Es que estamos muy acostumbrados al individualismo: yo y lo mío antes que nada.

Pero si vemos que la conciencia de cada uno de nosotros es compartida por todos los demás seres humanos que viven en esta Tierra maravillosa, entonces cambia toda nuestra manera de vivir.

Los argumentos, la persuasión, la presión, la propaganda son terriblemente inútiles, porque tenemos que ver esto por nosotros mismos.

Entonces, ¿puede cada uno de nosotros, que es el resto de la humanidad, que es la humanidad, mirar un hecho muy simple?

 

¿Observar, ver, que el pensamiento y el tiempo son los factores que dan origen al miedo?

Entonces, la percepción misma es la acción.

Y, a partir de ahí, uno ya no depende de nadie.

Véanlo muy claramente.

 

Entonces uno es un ser humano libre.