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日志


10月26日

Lágrimas de salvación

Lágrimas de salvación

 

El don del Espíritu Santo, llamado de “Temor de Dios”, es fantástico.

Nos da un sentido reverencial ante la majestad de Dios.

Se entiende hoy, como algo negativo, como un miedo mercenario, pero no como amor.

 

No es eso.

Es más bien darse cuenta del amor incondicional del padre que riñe, que se disgusta porque algo no hemos hecho bien.

 

Es temor de apartarse de Él.

 

Es un adonde voy yo si me aparto de Él.

 

Hay que ser valiente por el santo temor de Dios.

Y se purifica para que actuemos, no es temor servil.

 

Es el miedo a disgustar a unos padres que nos quieren tanto.

 

Y nos produce reverencia.

 

¡Qué grande es Dios!

Y ¡qué hermano y padre tan cercano, al mismo tiempo! Pero no “un colegí”, a ver si me explico.

 

Sentirnos también como un granito de arena, ante la inmensidad de Dios.

Sentido reverencial.

 

Nos lleva a ser humildes. ¡Adonde voy yo!..., ante un Dios así…

 

Y temo pecar.

Y veo la grandeza del pecado. Y pido ¡Antes morir, que pecar!, aunque parezca hoy el loco de la colina…

 

Y nos lleva a reparar. No a hundirnos en la miseria.

A reparar el tiempo perdido, y a mirar al futuro.

 

Y nos lleva a vigilar, para no ponernos en ocasiones de pecado.

A no jugar.

A no tontear.

A amar a Dios, ¡sobre todas las cosas!, porque comparadas con Dios son polvo y basura…

Lo de santa Teresa…, la risa que le daba al ver lo que estiman los hombres… ¿Qué es una joya? Unos cristalitos que brillan.

¿Qué es el dinero? Un papel…

 

Sobre todas las cosas, con el corazón libre.

 

Es una revelación bíblica.

Es un referente evangélico.

 

Sin presunción, sin soberbia, sin creer en el fondo, que Dios me quiere santo y convertido.

 

Por eso el temor y el amor son caras de la misma moneda.

Piensa en ello.

Ora.

Se reverencial con Él.

No te tomes confianzas.

 

“Es horrendo caer en las manos de Dios ofendido”.

 

Mendiga este regalo:

¡Dame Dios mío un santo temor de Dios que me haga reaccionar!

 

Y serás pobre de espíritu. El corazón del corazón que Cristo predicó.

Y serás bienaventurado porque lloras.

Otra bienaventuranza elocuente y fructífera.

Y te agarras y te abrazas a la cruz del Señor.

 

¡Son lágrimas de salvación!

10月23日

¡Peregrina de amor!

La madurez y la autonomía

 

En lo humano la autonomía va de más a menos.

En lo espiritual de menos a más.

 

El amor a los padres no es absoluto, Absoluto es Dios.

 

La escena del Niño perdido en el templo.

 

¡Peregrina de amor!

 Es una lección de desprendimiento.

Lección de amor sin apegamiento, que no es nada fácil.

 

No sueñes con el futuro de los hijos:

Reza por ellos.

 

La voluntad permisiva de Dios…

 

Dios dirige los hilos de la historia.

Él, es el timonel.

 

10月12日

Insensibles al dolor

 

Mientras todo duerme...

A la luz de una vela...

Amo las palabras...

Pienso…

El próximo es alguien. No algo.

Las relaciones con él, deben ser igual que las relaciones que tengo con mi familia. Si las tengo.

Decía que la familia es imagen de la Trinidad.

De la Trinidad del Cielo: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y de la Trinidad de la tierra: Jesús, María, y José.

 

Este verano en Australia con la Jornada Mundial de la juventud, en Baranganú, el Papa, echaba mano de este argumento:

 

“-Me pregunto cómo uno que estuviera cara a cara con alguien que está padeciendo violencia, o abusos de cualquier tipo en los medios, puede encontrar en ello motivo de diversión”.

 

Y, recuerdo que una tarde viendo una película de vaqueros en la que estaban muriendo indios a tuti plen mi difunto padre nos dijo:

-Oye, que los indios también tienen padre y madre…

 

Y, no una vez, sino varias, explicando la pureza a un grupo de adolescentes, -que no entendían- comenté:

-Y… ¿Si fuera tu madre?

Entendieron.

 

Y es que cuando vamos a faltar a la caridad, solemos distanciarnos para lanzar la piedra. (No vaya a caer en nuestro propio tejado).

 

Tomamos distancia.

No ponemos rostro.

Así, somos insensibles al dolor.

 

¿O, es que el prójimo es utilizado para cubrir mis soledades…, o es despreciado porque me hace sombra…?

 

Para obrar bien hay que amar.

Mis hermanos, son hijos de mis padres.

Yo no puedo obrar como si fuera hijo único.

Así, no habrá relaciones insanas, competitivas, egoístas…, sino sanas, respetuosas, amorosas.

 

Y así, veremos en nuestros conciudadanos, a los hijos de nuestra Patria.

Formamos parte de un proyecto común.

 

Entre los bautizados, los hijos lo son de nuestra Madre la Iglesia.

 

Hay una diferencia entre lo psicológico y lo ontológico. No es este el momento de explicarlo.

 

Todas las guerras son lamentables, pero entre cristianos ya es tristísimo.

 

Toda persona humana es hija, y ha sido amada por sus padres, igual que yo. Por eso debo tratarla como tal.

No es una “alimaña”.

Ni un número.

 

No deformar el rostro de nuestras relaciones con una justicia fría.

Si tenemos fe, sabemos que:

 

Dios hace llover sobre justos e injustos.

 

Hay una benevolencia con el hijo pródigo.

Y es que no es el merecimiento, sino lo que necesitamos…

 

Nuestra relación no debe ser de justicia equitativa, o distributiva, es, -debe ser-, de benevolencia. Que es otra cosa.

 

Caridad social, -lo llamaba Pablo VI,-, por haber sido redimidos por Cristo.

 

En esta cultura nuestra de egoísta capitalismo, una familia amiga con un hijo enfermo de síndrome de Down, emigró a Australia.

Las autoridades les preguntaron con qué dinero se iba a mantener el enfermo si a ellos les pasaba algo.

 

Podemos deshumanizar la sociedad por impartir justicia pura y dura.

 

Lo peor que podemos hacer es endurecernos, sacar pecho, -que decimos-.

Ante los problemas, hay que rezar.

Hacer oración de petición.

 

Y…, ser prontos en la generosidad, aunque perdamos algo de los bienes perecederos que nos rodean.

Para reñir, no hace falta nada.

Dar nuestro brazo a torcer.

Todos somos muy liberales, hasta que se toca a nuestra familia.

 Mientras todo duerme...

A la luz de una vela...
Amo las palabras...
 
10月8日

Hermana, tú te estás ganando el cielo,creemé que yo soy sabio

 

Hermana, tú te estás ganando el cielo,creemé que yo soy sabio

Tú aquí vienes, bien, a relajarte…

Pero el cielo… con mamá.

Y así, me dejó en la puerta de la iglesia.

 

 

4º Mandamiento, la cosa se concreta

 

Los deberes de los hijos.

 

2214   La paternidad divina es la fuente de la paternidad humana (cf. Ef 3,14); es el fundamento del honor de los padres. El respeto de los hijos, menores o mayores de edad, hacia su padre y hacia su madre (cf Pr 1,8; Tb 4,3-4), se nutre del afecto natural nacido del vínculo que los une. Es exigido por el precepto divino (cf Ex 20,12).

 

2215   El respeto a los padres (piedad filial) está hecho de gratitud para quienes, mediante el don de la vida, su amor y su trabajo, han traído sus hijos al mundo y les han ayudado a crecer en estatura, en sabiduría y en gracia. "Con todo tu corazón honra a tu padre, y no olvides los dolores de tu madre. Recuerda que por ellos has nacido, ¿cómo les pagarás lo que contigo han hecho?" (Si 7,27-28).

 

 

Los hijos, que primero somos pequeños, pero luego grandes. Y viven nuestros padres.

4º Mandamiento: Honrar padre y madre. No habla, de los deberes de los hijos. También hay deberes de los padres…

 

La familia humana es reflejo de seres personales.

De Dios Padre, tomamos el “ser” los padres y las madres.

Decimos que toda paternidad proviene de Dios.

También la de los sacerdotes, a los que llamamos Padre.

Ese es el fundamento.

Si no fuera por este principio de autoridad, el mundo sería un caos, también en el reino animal.

 

Los ancianos saben más que los jóvenes, lógicamente, pero, nos quedaríamos cortos con estos argumentos.

 

También son un freno ante la prepotencia juvenil. Ante su autosuficiencia…, las canas.

 

Son los padres una autoridad moral. En ellos, obedecemos a Dios. Religiosamente, -decimos-.

 

No es la religiosidad de consumo, casi de relajación-, utilitarista, que hoy impera.

No es un Dios “de consumo”, algo etéreo.

Dios se encarna en nuestros padres, y la cosa se concreta.

 

El respeto de los menores o los mayores se nutre del afecto natural que les une.

En el sentido religioso de la vida, se reconoce a Dios soberano.

 

Conecta este precepto con nuestra sensibilidad natural.

El hombre nace con una gratitud hacia sus padres, y ello ayuda a la obediencia.

Lo que pasa luego, es que viene el pecado y…:

“Donde hay confianza da asco, -que debería ser y es en algunos ambientes-, donde hay confianza, da gusto”,

Y confiamos más en cualquier pelele, que en los de casa.

Abusamos.

 

No darles disgustos. Darles alegrías.

Eso es buscar la voluntad de Dios.

¿Podrían ver tus padres lo que estás haciendo? O viendo…

 

Un sentido incorrecto de la aplicación de este principio, sería doblegarse, hacer “lo que ellos quieran…

Queremos a nuestros hijos, pero los queremos santos, no que cumplan nuestros sueños, sino el suyo. Sería manipulador lo contrario.

 

Los padres gozan con el bien moral de los hijos. No se trata de ocultar cosas, para no disgustar, se trata de vivir de una forma que de alegrías.

 

El honrrar padre y madre está equiparada con los mandamientos más grabes, como matar…

Aunque en nuestra cultura, parezca una cuestión menor. No minimicemos.

Honra a tu padre y a tu madre, dice Jesús al joben rico, entre otras cosas.

 

El respeto a los padres tiene que estar alimentado de gratitud.

No de temor. Sería una vivencia servil.

No en el interés, -muy de hoy en día-…

 

Agradecimiento. Ser sensibles a su don de sí. Les hemos ocupado el corazón.

Pararse.

Echar la vista atrás, y ser conscientes de lo que hemos recibido.

Salud, cultura, gracia.

Hacer memoria.

Lo hemos visto en primera fila.

 

Y cuidarlos hasta su muerte es premiado con el perdón de nuestros pecados.

 

 

10月7日

Cadena de favores

 

"Es difícil. No se puede planear. Hay que cuidar más de la gente, amar a las personas, protegerlas. Porque no siempre ven lo que necesitan. Es una gran oportunidaad de arreglar algo que no sea tu bici. Se puede arreglar a una persona".

Esta es la historia que narra la película

El día que el profesor Eugene Simonet planteó a sus nuevos alumnos su trabajo anual no podía imaginar que la tarea: "piensa una idea para cambiar nuestro mundo y ponla en práctica", variaría su propia vida. En esta película se nos cuenta la historia de Trevor McKinney, un niño de 11 años, y su propuesta para, mejorar su entomo: haría un favor a tres personas y, como única recompensa y en agradecimiento a su actuación, sólo les pedirla que respondieran haciendo un favor a otras tres personas. De este modo, de manera exponencial, pronto serían millones las personas tratando de responder favor por favor.

Sin embargo, Trevor se encontrará con un mundo en el que el egoísmo, los prejuicios y el miedo dificultarán su intento por lograrlo. A pesar de ello, Trevor mantiene su ilusión y procede a ayudar a quienes más cerca están de él (su madre, su amigo, su profesor) sin darse cuenta de la extensión de las consecuencias que sus actos conllevan.

 A mí hoy, me sirve para hablar de amor. De amor desinteresado. Bueno. Práctico.

Del amor, no como lo entiende nuestra civilización actual, materialista y corta de miras.

DEL AMOR REAL.

 

Nosotros sabemos que un hombre , -que era Dios-, murió por amor, cuando éramos sus enemigos.

Sí.

Éramos sus enemigos, porque el pecado, la misteriosa realidad del pecado, hace de nosotros la enemistad infinita con Dios.

 

Cristo murió por nosotros.

Por amor.

Un mártir entrega su vida, pero por un santo, por un hombre buenísimo, por un Dios.

Pero Cristo no nos ama porque somos buenos.

Estamos llamados a ser santos, porque Dios nos quiere.

Su amor es gratuito.

 

Dios no ha amado la creación por su bondad, sino porque lo amó, lo creó.

Lo amó cuando todavía no existía.

 

Al amarnos Cristo, pasamos de enemigos a amigos.

Nos ha amado para que podamos ser buenos.

 

El amor cambia la vida.

El amor gratuito de Dios.

Por eso nos pide que amemos como Él.

 

Amar a un enemigo.

No es un amor de recompensa.

Es amor gratuito. Como el que has recibido.

Rogad por los que os persiguen, es romper una cadena. De odio, de envidia…

Con fe, con esperanza…, es ya empezar a perdonar.

 

Amor es hacernos próximos del más lejano.

Amor es no elegir a quien amar, sino al que nos encontramos, al próximo.

El buen samaritano no eligió.

 

Elegir a quien amas es amor carnal, te estás buscando a ti mismo, es egoismo.

 

Ama a los niños.

En nuestra cultura, que sus hace diferencias entre los deseados, y los no deseados.

Mimamos, consentimos…, y detrás la falsedad de buscarse a sí mismo.

 

Amar a los niños es amar la sencillez, el desprendimiento. Con gratuidad.

Dejándole en libertad.

 

Y amar a los pobres, -como a Él mismo-.

 

Hay una misteriosa presencia de Dios en todo hombre enfermo, postrado, indigente, necesitado…, perseguido…

Por eso a Pablo la voz le dice:

 

-Pablo, Pablo, ¿Por qué me persigues?

No le dice ¿Por qué persigues a los cristianos?

 

El amor auténtico respeta los ritmos.

Dios los ha marcado.

Por eso el amor no se irrita.

Es servicial.

Se alegra con el bien del próximo. Que nos cuesta más que llorar con el que llora.

El humilde ama, desapareciendo.

Sin que sepa la mano izquierda, lo que hace la derecha.

 

10月6日

Un tigre en el pasillo

Un tigre en el pasillo

 

La comunidad política tiene el deber de honrar a la familia, asistirla y asegurarle especialmente:

El Catecismo de la Iglesia Católica en su número 2211 dice: 

 — la libertad de fundar un hogar, de tener hijos y de educarlos de acuerdo con sus propias convicciones morales y religiosas;

— la protección de la estabilidad del vínculo conyugal y de la institución familiar;

— la libertad de profesar su fe, transmitirla, educar a sus hijos en ella, con los medios y las instituciones necesarios;

— el derecho a la propiedad privada, a la libertad de iniciativa, a tener un trabajo, una vivienda, el derecho a emigrar;

— conforme a las instituciones del país, el derecho a la atención médica, a la asistencia de las personas de edad, a los subsidios familiares;

— la protección de la seguridad y la higiene, especialmente por lo que se refiere a peligros como la droga, la pornografía, el alcoholismo, etc.;

— la libertad para formar asociaciones con otras familias y de estar así representadas ante las autoridades civiles (Cf. FC 46).

 

La familia necesita de la comunidad política siete apoyos importantes.

 

— la libertad de fundar un hogar, de tener hijos y de educarlos de acuerdo con sus propias convicciones morales y religiosas;

El primero la libertad para formar un hogar.

A eso en teoría nadie se opondrá, pero en la práctica, viene la letra pequeña.

Los hijos no son del estado. Al menos en España.

Es potsmarxista esa concepción.

Ya que la teoría económica fracasó estrepitosamente.

Pero, uno no puede independizarse…

A lo que sabemos hay que añadir la comodidad de querer estar “asegurado”.

Tener su casa. Su trabajo. Lista la hipoteca…, es excesivo.

Nuestros mayores no lo estuvieron.

Se precisa la autocrítica.

Nos hemos creado muchas necesidades al margen de la confianza en Dios.

— la protección de la estabilidad del vínculo conyugal y de la institución familiar;

 

Segundo que le de protección y estabilidad al matrimonio.

Nada.

Con la ley del divorcio, con el divorcio expres, con decir que esta ya no me gusta…

Sin la previa separación, en nuestra ansiosa cultura, que es de calentamiento.

Se manda un mensajito con el móvil, y se rompe una relación.

 

Las cautelas son necesarias. ¡Cuantas vidas se han salvado por dejar pasar 5 ó 10 días después de solicitar un aborto!

El divorcio es inmoral siempre, y para todos.

Sin embargo Juan Pablo II en su Encíclica Veritatis Esplendor escribió que se puede votar una ley inmoral si eso restringe el mal, como ocurrió en Polonia.

— la libertad de profesar su fe, transmitirla, educar a sus hijos en ella, con los medios y las instituciones necesarios;

 

El tercero es la libertad de profesar su fe…

Otro asunto que en teoría nadie niega, pero existen normas muy sibilinas por ejemplo en los medios de comunicación para ridiculizar al Papa, a los sacerdotes… Cualquier motivo es bueno si de ridiculizar a la iglesia se trata…

Luego no se protege este derecho.

Se trata de arrinconar a los católicos en las sacristías.

 

 

La escuela católica está sufriendo en España. Le ahorra al estado un gasto tremendo. Le sale a mitad a mitad de precio el puesto escolar en la privada que en la pública, pero a cambio de los centros concertados, está medio asfixiada.

Y los profesores de la privada ganan la mitad que los de la pública.

 

El caso es que hay tortas para entrar en la escuela católica, mientras sobran plazas en la pública, y no se deja ampliar una línea en aquella.

Y todavía tener que leer una pancarta a la entrada de un pueblo que rezaba:

“Derecho a la enseñanza pública”.

¿Cómo?

Será a la privada.

O, “El dinero público, para la escuela pública”.

No.

“El dinero público para el público”.

 

Y ¡ojo!, que la escuela pública tiene que educar como quieren los padres, no el estado.

Los padres pagan esa escuela con sus impuestos. Así que ¿Por qué religión fuera? ¿Por qué’?

— el derecho a la propiedad privada, a la libertad de iniciativa, a tener un trabajo, una vivienda, el derecho a emigrar;

 

El cuarto es la libertad de iniciativa. No es lo mismo que liberalismo en lo económico. Es distinto. Habla de subsidios.

Es confiar en las personas, y en las sociedades inferiores, tema que ya traté.

— conforme a las instituciones del país, el derecho a la atención médica, a la asistencia de las personas de edad, a los subsidios familiares;

El quinto la atención médica.

La familia tiene que ser privilegiada. Supone la solidaridad de los demás.

— la protección de la seguridad y la higiene, especialmente por lo que se refiere a peligros como la droga, la pornografía, el alcoholismo, etc.;

El sexto la protección contra la droga, pornografía… Eso tiene que estar lejos, no a la altura de un botón, de un zapping.

No puede estar invadiendo el hogar.

 

Es como tener un tigre en el pasillo.

 

En cualquier momento nos lanza un zarpazo.

Muchos padres tienen la sensación de que sus hijos les son robados.

 

— la libertad para formar asociaciones con otras familias y de estar así representadas ante las autoridades civiles. Con referencia a la Encíclica de Juan Pablo II Familiaris Consorcio número 46 que dice:

 

El ideal de una recíproca acción de apoyo y desarrollo entre la familia y la sociedad choca a menudo, y en medida bastante grave, con la realidad de su separación e incluso de su contraposición.

En efecto, como el Sínodo ha denunciado continuamente, la situación que muchas familias encuentran en diversos países es muy problemática, si no incluso claramente negativa: instituciones y leyes desconocen injustamente los derechos inviolables de la familia y de la misma persona humana, y la sociedad, en vez de ponerse al servicio de la familia, la ataca con violencia en sus valores y en sus exigencias fundamentales. De este modo la familia, que, según los planes de Dios, es célula básica de la sociedad, sujeto de derechos y deberes antes que el Estado y cualquier otra comunidad, es víctima de la sociedad, de los retrasos y lentitudes de sus intervenciones y más aún de sus injusticias notorias.

Por esto la Iglesia defiende abierta y vigorosamente los derechos de la familia contra las usurpaciones intolerables de la sociedad y del Estado. En concreto, los Padres Sinodales han recordado, entre otros, los siguientes derechos de la familia:

- a existir y progresar como familia, es decir, el derecho de todo hombre, especialmente aun siendo pobre, a fundar una familia, y a tener los recursos apropiados para mantenerla;

- a ejercer su responsabilidad en el campo de la transmisión de la vida y a educar a los hijos;

- a la intimidad de la vida conyugal y familiar;

- a la estabilidad del vínculo y de la institución matrimonial;

- a creer y profesar su propia fe, y a difundirla;

- a educar a sus hijos de acuerdo con las propias tradiciones y valores religiosos y culturales, con los instrumentos, medios e instituciones necesarias;

- a obtener la seguridad física, social, política y económica, especialmente de los pobres y enfermos;

- el derecho a una vivienda adecuada, para una vida familiar digna;

- el derecho de expresión y de representación ante las autoridades públicas, económicas, sociales, culturales y ante las inferiores, tanto por sí misma como por medio de asociaciones;

- a crear asociaciones con otras familias e instituciones, para cumplir adecuada y esmeradamente su misión;

- a proteger a los menores, mediante instituciones y leyes apropiadas, contra los medicamentos perjudiciales, la pornografía, el alcoholismo, etc.;

- el derecho a un justo tiempo libre que favorezca, a la vez, los valores de la familia;

- el derecho de los ancianos a una vida y a una muerte dignas;

- el derecho a emigrar como familia, para buscar mejores condiciones de vida 112 .

 El séptimo difícil en nuestra patria.

Por exceso de confianza en las autoridades, por pereza, por inseguridad de defender nuestra fe.

La familia católica tiene que asociarse.

 

10月5日

El hombre no sabe amarse

 

En el contexto de la última cena, Jesús nos da como su testamento. Sus últimas voluntades:

-“Un nuevo mandamiento os doy, que os améis los unos a los otros, como yo os he amado”. (San Juan 13, 34)

 

¿En qué sentido es nuevo este mandamiento?

¿Es que antes no existía?

Si.

Si existía, desde el libro de la biblia llamado del Levítico 19, 18 se nos habla de amar al prójimo, como a nosotros mismos.

 

Lo novedoso es “como yo, os he amado”.

Eso es lo nuevo.

La diferencia, es sustancial.

De la reciprocidad natural como fundamento…, al como yo.

 

Y es que a veces, el hombre no sabe amarse a sí mismo.

Se destruye.

Se destroza.

¿Recuerdas a Escarlata O’hara? En el momento que dice:

-¡A Dios pongo por testigo de que nunca jamás volveré a pasar hambre!

Alguien sabio comentó a mi lado:

-Ahora se destroza.

Y así es.

El hombre no sabe amarse a sí mismo.

Se autodestruye.

El odio, el alcohol, la envidia…

Si no te aceptas a ti mismo…

Si estás desesperanzado…

Si no te gustas…

 

El Creador sabe que el hombre necesita una escuela de amor.

Por eso se llama nuevo este mandamiento, por su causa formal.

Como yo os he amado…

 

¿Y cómo fue su amor?

Hasta el fin.

Hasta el extremo.

Hasta la muerte.

Es el colmo.

 

La medida del amor es la cruz.

 

¿Hasta cuando, hay que dar?

Hasta que te duela.

Hasta morir a nosotros mismos.

Como los mártires.

En nuestra guerra civil, morían diciendo a sus ejecutores.

¡Que os quiero!

¡Que os perdono!

 

Así nos amó, nos ama Jesús.

Nos ama, porque para Dios, todo es presente.

Solamente así podremos transformar el mundo.

Darle la vuelta.

 

Una cadena.

Una cadena, el amor del Padre reproduce Jesús, y nosotros el de Él.

 

Somos hijos del amor.

Hemos sido engendrados por amor.

Recoger ese testigo.

 

¡La fuente que tenemos en Cristo!

Esa es la medida del amor.

¡Con qué esplendidez nos ha perdonado!

 

Es el motor, la fuente, el modelo a seguir.

 

 

Un signo de que la caridad es verdadera es que cumplimos los mandamientos.

 

“Ama, y haz lo que quieras”, -dice san Agustín-.

Lo que él quiera, está movido por el amor.

 

Estamos a veces interiormente divididos.

Entre la razón y el corazón.

 

Un indicativo del amor es, si cumplimos los mandamientos.

Decíamos.

Estos 10 mandamientos se encierran en dos, amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo.

De éstos penden toda la ley y los profetas.

 

La caridad impera, activa todo el resto de virtudes. (Himno a la caridad)

 

Quien ama, cumple la ley.

 

Es imposible vivir la caridad si no se tiene paciencia…

Pero es peligroso decir:

-¡Aquí, lo que importa es la caridad!

La caridad, el amor se traduce en vivir todas las demás virtudes.

No es una patente.

La puntualidad, el orden, la humildad…, la obediencia…

Se concretan.

Se concreta el amor.

Las informa…

“Dime de los que presumes…, y te diré de lo que careces”.

 

Algunos piensan que la caridad está más ligada al sentimiento que a la voluntad.

Es nuestra cultura “romántica”, en el mal sentido de la palabra la que piensa así.

 

La caridad está más en la voluntad que en los sentimientos.

 

“El que recibe mis preceptos, y los guarda: ¡Ese, ama!

 

Y, con sequedad sensible hay que amar.

Vienen momentos así…

El ideal es que venga el amor con sentimiento…, pero…

 

El amor se educa.

Nada de en el corazón no se manda.

Nada de:

El corazón tiene sus razones que la razón no comprende.

 

El amor se ordena.

Se manda sobre los impulsos, sobre los sentimientos, sobre las subidas y sobre las bajadas de ánimo.

Son:

Como “La loca de la casa”, -que decía santa Teresa de la imaginación-.

Así, se sostiene cualquier proyecto.

10月4日

La Vida es de los que aman

La Vida es de los que aman

 

Escribir sobre los apoyos que debe tener la familia, es como escribir sobre la separación de poderes en España…

 

Hoy el tema es para los que aman.

De ellos es la Vida.

 

A diferencia de la fe y de la esperanza, la caridad es eterna.

 

La fe se hará visión. Cristo no la tenía, tenía otra cosa superior, la visión beatífica. Los demás mortales sí.

 

Nuestra esperanza, se hará posesión.

Las dos virtudes son transitorias.

 

 

¡Ah!, pero el amor, la caridad es la más excelente. Lo dice san Pablo en su carta a los Corintios.

 

Amando es como se perfecciona el hombre.

El hombre se realiza amando.

Si Dios es amor, y somos hechos “a su imagen y semejanza”…

Ahí tenemos la primera enseñanza de Benedicto XVI, su encíclica “Dios es amor”.

 

¿Por qué?

¿Por qué el Papa elige este tema para comenzar su pontificado?

Porque en nuestra cultura nihilista se piensa que “la vida es un sinsentido”, se piensa que “la vida es un asco”…

Y no.

 

El amor es la razón de nuestra vida.

Hemos sido creados por amor, y al amor vamos.

El amor de amar a Dios por Él mismo.

No por conseguir una sociedad más justa, ni una convivencia más pacífica, -que sí-, no amarle en plan “utilitarista”.

No.

Por Él mismo.

 

Amarle por Él mismo.

Con celo por sus cosas.

Por su gloria.

Por la gloria de Dios Padre, -decimos-.

Si lo decimos.

 

No caigamos en simplismos…, voy a decirlo muy claro. No caigamos en simplismos de teólogos secularizados, de mentalidades basadas en la perfección del hombre, -que sí-, pero que no.

 

La mentalidad de nuestros días, a la que me es muy fácil analizar desde mi solitario y tranquilo ermitage querido, juzgaría la religión[1] sin sacrificio, sin dolor, sin cruz, sin sufrimiento.

 

Y Dios les apartaría, -como a Pedro-:

“Apártate de mi, Satanás, porque no sientes como Dios, sino como hombre”.

 

Con esa idea, no amamos a Dios por sí mismo. 

Sobre todas las cosas.

Con todo el corazón.

 

¿Y, eso no es fanatismo? –dirá alguno-.

¿Un poco de talibanes?

 

¿Qué es el fanatismo?

Al diccionario.

 

En nuestra cultura mediocre, entendemos por fanático, el que tiene demasiada fe.

Demasiado amor de Dios.

Un pesado.

 

Lo que hace malo al fanatismo es lo cualitativo, no lo cuantitativo.

No el tener mucha fe, sino el tenerla equivocada…

 

Fe y razón van de la mano.

Supraracionalmente.

No irracionalmente.

 

Santo Tomás decía:

“En el término medio está la virtud”.

Si.

 

Amar a Dios sobre todas las cosas.

Plenamente.

 

No es lo mismo la intensidad de la voluntad, que los medios.

 

¿Hizo bien aquel que dio todos sus bienes a los pobres, dejando indigente a su familia?

Evidentemente no.

 

Lo importante es la intensidad.

 

Sabater propone una ética de prudencia, que es un orgullo ético, un gusto propio, un egoísmo controlado…

 

Nuestro amor es heroico.

Fíjate en los mártires…

 

No es desequilibrada nuestra caridad, lo que podrá hacerla tal, serán los medios que empleemos para conseguirla.

 

Y amar a nuestro prójimo -como a nosotros mismos-.

 

Se entiende menos en nuestra cultura soberbia.

No.

A mí no me quieras por amor a Dios, quiéreme por mí mismo.

No me tengas compasión.

No me quieras por caridad.

 

Nuestra cultura soberbia se resiste a recibir “por amor de Dios”.

 

Es poco racional.

Es de impulsos emocionales…

 

Y no siempre.

El amor auténtico es aquel que ha recibido un motivo para amar.

En la voluntad.

En la razón.

 

Hay razones para el amor.

Sin altibajos.

No es apuntarte un tantito para ir al cielo.

Una buena obra y a la cama, -como los “escaus”-.

 

 

Es:

Porque si Cristo la ha amado, yo la amo.

Y me sé un instrumento de Dios.

 

¡Llévame a los pobres!, le dice Dios a Madre Teresa de Calcuta.

Y ella funda las hijas de su Congregación.

 

Dios mismo está en el prójimo:

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer…

Estuve desnudo, y me vestisteis”…

 

Eso ¿no es querer a la persona por sí misma?..., si el Señor la amó por sí misma…

Y además a mí me ha revelado que la amo, porque en ella veo a Dios

 



[1] La más grande rebelión del hombre que no quiere vivir como una bestia.

10月3日

Nuestra fe católica es atrevida

Protegernos en vez de ser protegidos.

 

Respetar la naturaleza de las cosas.

 

De la familia depende el bienestar de la sociedad.

Es una afirmación que parece bastante lógica.

Curiosamente es la institución más valorada en las encuestas, y sin embargo en los programas de los partidos políticos, aparece como una maría.

¿Por qué?

Lo primero es porque no se reconoce la auténtica naturaleza del matrimonio.

Lo de la ampliación del derecho que escribí hace unos días, que luego viene a dar en la dictadura del relativismo, para desdibujar lo que es el matrimonio.

Si todo es matrimonio…, nada es matrimonio.

Si todo es medicina…, nada es medicina.

No es lo mismo ser aficionado a la medicina, que ser médico.

Si lo tenemos claro, tenemos que respetar la naturaleza de las cosas.

No nos dejemos engañar por los sofismas.

En la cultura del todovale, se oye el que más dará…

No.

Que más dará. No.

Año 2006, promulga la ley de mediación familiar, y después vamos a leer la formulación de esa ley, y lo que dice.

Es vamos a encauzar “para ayudar a separarse y a divorciarse”.

¿Eso entendemos por mediación?

Las rupturas familiares son un gran fracaso.

Se están abriendo los famosos Cursos de Orientación Familiar, -COF-, sin ningún tipo de ayuda civil, que es escandaloso.

Tenemos que tocar la campana de la conciencia social.

Provida lo hace con los abortos...

Hay otras opciones.

 

En el fondo ¡que no creemos en el hombre, en la capacidad que tiene de sobreponerse!

Estamos con “el mal menor”, cuando deberíamos estar con el “bien común”.

 

Nuestra fe católica es atrevida.

Pedimos la moralidad pública a la sociedad civil porque es ella la que está permitiendo.

 

Es inmoral que no colaboren con los padres, por ejemplo en el ocio nocturno. Se mueven miles de millones.

Y los padres desasistidos.

 

La familia no solo tiene que luchar con la pereza, y el egoísmo del adolescente, -que todos tenemos-, sino con los aliados que la sociedad civil permite.

 

No se ayuda a las familias.

 

Esos teléfonos, -que se están forrando-, con los desequilibrios humanos. Y para cortarlo, hay que darse de baja.

¿No sería más lógico tener que darse de alta para usarlo?

 

Tenemos que protegernos en vez de ser protegidos.

Igual en la televisión, en Internet…

Lo lógico sería que estuviéramos protegidos por principio.

 

Favorecer la prosperidad doméstica, habla de desgravaciones fiscales, de promoción de la natalidad…, separación de bienes…

Lo lógico sería…

Ya es un error grabe de la administración…

Ya vamos mal, ya tenemos un principio que no debiera ser así., y claro, esto crea una mentalidad…

Y es lógico que los célibes carguemos con más peso de impuestos que la familia.

Eso es discriminar en sentido positivo, distinguir.

Y lo contrario es ser un egoísta.

Es obvio, pero en la practica…

“No existen derechos individuales sin los familiares”.

Es la salud de la familia, lo que da derechos a los individuos.

 

-¡Tú, tienes derecho a la libertad!

Pero que derecho ni que derecho, si mi familia está rota.

Se debería primar el bien del matrimonio.

A nivel fiscal.

Moralmente.

 

 

Nuestra fe católica es atrevida
10月2日

Alma corazón y vida

Alma corazón y vida

 

Cantamos en Roma en el año 2.000.

♫ Una sola fe…, un solo bautismo…, un solo Dios y Padre… ♫

Y Juan Pablo II nos habló a los 600.000 que allí estábamos de unidad.

Por eso, hemos de estar unidos.

No andar a la greña por bobadas.

 

A veces relativizamos lo dogmático, y dogmatizamos lo relativo.

 

Poner alma corazón y vida en lo principal, ¡ojo!, que nuestra cultura lía lo político con lo ideológico, con las lenguas… Son cuestiones de Torre de Babel, y de tantos motivos de discordia que existen en el corazón del hombre.

 

Hay que hablar de lo que nos separa...

Sí.

Pero, hay que hablar más de lo que nos une.

Unidos en lo importante.

Un solo Dios y Padre.

 

Enseñar a pescar…

Enseñar a pescar…

 

El estado no es papá y mamá: “Subsidiaridad”

 

En la familia se nos educa a no ser nosotros el centro del mundo.

Ese es nuestro mayor peligro. Desde bebés, mendigamos cariño.

Mendigamos cariño, afectividad.

 

Y, lo primero tiene que ser cuidar a los demás.

A los ancianos, a los niños…

Tú, cuida de tus hermanos…

Así, la familia es un don de Dios.

No es una carga.

 

Detrás de lo que decimos a veces:

No quiero ser una carga, no quiero dar la lata…, hay un corazón generoso, pero en el fondo falta confianza en Dios.

Si Dios quiere, no sabemos el bien

Que traerá a los que nos cuiden.

Algún día, cuando estemos en Dios-, veremos claramente, qué quería Dios de mí en aquella circunstancia por la que tuve que sufrir tanto.

 

También cuidando de los pobres.

No pueden devolvernos el favor.

No enseñar por tanto solamente a ahorrar a nuestros hijos, sino a dar.

A eso iban “las campañas misioneras”.

 

Uno de los dramas de haber dejado de ir a misa los domingos, es que uno no se entera de las campañas.

Su mundo es lo que pasa por la pantalla de la tele.

 

Dejarse ayudar es un principio de humildad, que a veces cuesta.

“Llevad los fuertes las cargas de los débiles”.

Familias de cinco hijos que van y adoptan otros dos enfermos… también existen esas familias.

¡No los matéis, -decía Madre Teresa-, dádmelos a mí!

En México se están ofreciendo cientos de miles de familias para adoptar, ante las leyes del aborto que quiere sacar el gobierno.

Y los ancianos, que no pueden devolverte nada.

Ambos son un don de Dios para nosotros.

 

La familia debe ser ayudada, y dar gracias a Dios por la Seguridad Social que tenemos en España...

Tiene un gran valor moral.

También es positiva la Ley de dependencia.

Ayudar a los que ayudan.

Es un principio de subsidiaridad, -acostumbrarnos a esa palabra porque es muy católica-.

Sin anular a las familias.

 

El estado no es papá y mamá.

Es muy cómodo eso.

No.

Ayudar, sin anular es el punto.

Pedir ayuda sin dimitir de nuestras responsabilidades.

Los estados deben incentivar.

Dar la caña, no los peces…